Los hombres y las mujeres no somos iguales y los cerebros de hombres y mujeres no son iguales. En el caso del autismo, los TEA son mucho más frecuentes en hombres que en mujeres y además, según estudios recientes, hombres y mujeres pueden mostrar diferencias significativas aunque sutiles en sus comportamientos y en sus funciones cognitivas.

Las personas afectadas de autismo muestran diferencias entre ambos sexos en cosas como biomarcadores presentes en el suero sanguíneo, genética y anatomía cerebral, no se conocía si podía haber diferencias en comportamientos o en funciones cognitivas relacionadas con el autismo.

Dos trabajos realizados por el grupo de Simon Baron-Cohen del Centro de investigación sobre Autismo de la Universidad de Cambridge y publicados en 2011 y el 17 de octubre de 2012 informan sobre diferencias entre hombres y mujeres afectados por un TEA. Los estudios se han hecho en adultos comparando personas de ambos sexos con personas de la misma edad y cociente intelectual pero sin TEA. Los datos sobre la gravedad de los síntomas de autismo en la infancia no diferían entre los grupos de ambos sexos.

No se encontraron diferencias en temas como empatía expresada por la propia persona, sistematización, ansiedad, depresión o síntomas obsesivos-compulsivos. Sin embargo, las mujeres adultas con TEA mostraban más problemas sensoriales crónicos, tenían mayor facilidad para la comunicación y mencionaban más rasgos autistas en ellas mismas que los hombres. Además, las mujeres con TEA que tienen un retraso en el desarrollo del lenguaje tienen un menor CI en test de habilidad no verbal (performance) que las que no presentan ese retraso en el desarrollo del lenguaje, algo que no se ve en hombres.

En el estudio sobre funciones cognitivas se analizaron cuatro aspectos de la cognición en adultos frente a controles de la misma edad y desarrollo típico. Los investigadores encontraron que la percepción de emociones faciales estaba igualmente afectada en ambos sexos con TEA. En tests que requerían atención a los detalles o destrezas que requirieran un pensamiento estratégico las mujeres con TEA conseguían puntuaciones similares a las de las mujeres sin TEA pero los hombres con TEA mostraban peores resultados que los hombres sin TEA.

Según los autores, estos resultados sugieren que la gravedad de algunas funciones cognitivas afectadas por el autismo pueden ser diferentes según el sexo y esto tiene implicaciones para la valoración y estrategias de intervención en los TEA. Puesto que los niños y hombres con TEA son mucho más numerosos que las niñas y mujeres con TEA para muchos estudios se reclutan solo personas de sexo masculinos. Este estudio nos alerta de que no todo puede ser directamente extrapolable a niñas y mujeres y cualquier aspecto debe ser investigado sistemáticamente en personas de ambos sexos para determinar claramente las similitudes y diferencias. También es importante la importancia de la superficialmente mejor habilidad de comunicación de las mujeres porque puede ir ligada a que se detecten menos casos, algunas queden sin diagnosticar o el diagnóstico llegue mucho más tarde.

 

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