Señalética y autismo

Distintas ciudades, entre las que tengo localizadas a Argamasilla de Alba (Ciudad Real), Cambados (Pontevedra), Colmenar Viejo (Madrid), Córdoba y Mairena (Sevilla) han puesto en marcha proyectos para modificar la señalética de las calles y apoyar a las personas con autismo. En general se hacen sobre la primera raya de los pasos cebra y son de color azul, el color asociado al autismo. Cuatro pictogramas (dibujos que facilitan la comunicación) resumen los pasos que se deben dar antes de adentrarse en la calzada: detenerse (PARA), mirar (MIRA), comprobar que cualquier coche cerca está detenido (COCHE PARADO) y, a continuación, cruzar (CRUZA).

Estos programas tienen varios mensajes: el primero es que el programa está pensado para personas que tengan un trastorno de espectro del autismo pero también es una forma de enseñar a los normotípicos más pequeños qué tienen que hacer antes de cruzar un paso de peatones. Por tanto, recalca que los niños con autismo y los niños sin autismo tienen muchas más cosas en común que diferencias. En segundo lugar, permite una mayor concienciación y sensibilización sobre el autismo. Los periódicos se interesan por la iniciativa y eso lleva a preguntar qué es el autismo, cuántas personas tienen autismo, cuál es su situación y cuáles son sus necesidades. Muchas veces las nuevas señales de tráfico se ponen cerca de colegios donde haya niños con TEA y ayuda también a transmitir el mensaje de que las personas con autismo procesan muy bien la información de manera visual, mucho mejor que la auditiva y, por otro lado, tienden a seguir las reglas, las instrucciones sencillas y claras. Además, son disciplinados, honestos y constantes, características que los buenos empleadores deberían saber valorar. Por último, los niños con autismo tienen el riesgo de que a veces salen corriendo pero también son obedientes con las normas y todos seguimos las rutinas. Si al llegar a esa barrera de la primera franja del paso cebra está acostumbrado a pararse, puede ser algo que en un momento salve su vida y saber moverse por la ciudad siempre va a redundar en un mayor grado de independencia.

No son iniciativas caras y dejan patente que no es cuestión de grandes recursos sino de tener una actitud inclusiva, de estar dispuestos a mejorar, un sentimiento que es el tejido básico de la vida en sociedad: preocuparnos del bienestar de los demás.

 

Para leer más:

 

Autor: José R. Alonso

Neurobiólogo. Catedrático de la Universidad de Salamanca. Escritor.

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