Naukas 2017

Empecemos dejando algunas cosas claras:

1.- La ciencia es cultura. Hay quien parece pensar que el ámbito cultural no va más allá de las humanidades, pero la ciencia es un espacio de creatividad, de reflexión y discusión, de aprendizaje y cooperación en temas cruciales cuyos resultados pasamos a las siguientes generaciones, de construcción de una sociedad. Más allá de los ámbitos tradicionales de las enseñanzas de las musas griegas, la ciencia es, desde el siglo XVI, el eje de la cultura más vibrante que ha existido jamás.

2.- La ciencia es la gran aventura de la humanidad en el siglo XXI. ¿Ha visto las imágenes de los polos hexagonales de Saturno? ¿Y de un programa de inteligencia artificial venciendo al mejor jugador del mundo de go? ¿Y de la danza del apareamiento del macá tobiano? ¿Y de los cohetes reutilizables volviendo a aterrizar en una barcaza en medio del océano? ¿Y sabe que ya solo nos quedan en el mundo dos países con polio salvaje y que esa batalla la vamos a ganar?

3.- La ciencia es divertida, pasional, emocionante. No hay que recordar a Richard Feynman tocando los bongos en una escola de samba o intentando reventar las cajas fuertes del proyecto Manhattan, hay que pensar en los muchos jóvenes que van al laboratorio después de cenar, porque no pueden esperar a saber qué ha pasado en el último experimento, porque van a ver algo que nadie ha visto jamás.

4 y último.- Vivimos, como decía Sagan, en una sociedad dependiente de la ciencia y la tecnología donde apenas nadie sabe nada sobre ellas. No sea un elemento pasivo, piense cuál es su postura frente al cambio climático y la energía nuclear, frente a los transgénicos y la exploración espacial, frente a la clonación y las vacunas. No vaya en la bodega del barco, súbase al puente de mando.

Aparte de la ciencia «oficial» en España hay instituciones, colectivos y personas que apuestan por la ciencia, gente necesaria y mayoritariamente generosa y buena. Uno de estos colectivos es Naukas, casi 200 personas, diversas en edad, dignidad y gobierno, procedentes de todos los ámbitos y con un único denominador común: la pasión por la ciencia.

Cuando pienso en nosotros, en esa tropa airada y comprometida, me sale siempre un término antiguo: somos ilustrados. Gente que busca disipar las tinieblas usando la razón, personas que, como decía Kant, quieren el abandono por el hombre de una infancia mental de la que él mismo es culpable, hombres y mujeres que creen en el progreso y que aborrecen a los gobernantes que nos tratan como estúpidos y a los sinvergüenzas que se aprovechan de los desvalidos. Somos los herederos de Jorge Juan y de los novatores, los nietos de Cajal, somos las células de una planta que aplastada muchas veces en la historia de este país, es imposible de matar.

Naukas se da un homenaje una vez al año, una gran fiesta que tiene lugar en Bilbao. Es muchas cosas a la vez: un encuentro de amigos, un aula para aprender, un escenario para disfrutar, un ejemplo de lo que este país algún día será. Tiene algunas particularidades: las charlas duran diez minutos, si alguna no le gusta, no se preocupe, terminará pronto. Discretos o con un aspecto estrafalario, pasean por el escenario algunas de las personas que mejor ciencia hacen en España y también muchos de los que mejor lo cuentan. Nada es ajeno a Naukas, de las partículas subatómicas a la complejidad del universo, todo puede aparecer allí: cáncer, neandertales, púlsares, venenos, momias, geometría, neutrones… siempre nuevo, a la última y con rigor. Hay una competición por contar las cosas importantes, por hacerlo ameno y por hacerlo bien. El público son gourmets de la ciencia, algunos de siete años y otros de setenta, y hay que cortar orejas metafóricas en tan complicada plaza. Una de las imágenes que más me impactaban todos los años no es la de ninguna conferencia, sino personas sencillas, jóvenes y mayores, muchas familias, haciendo cola para entrar en Naukas un par de horas antes de que abran. Entrada gratuita pero entrada limitada. Es gente que, en muchos casos, ha viajado cientos de kilómetros para la cosa más maravillosa que hacemos los humanos: para aprender. Pues este año esa imagen va a desaparecer. Naukas se hace mayor y da el salto a un escenario espectacular: el Euskalduna. Ya no habrá colas y durante unos años al menos, cabremos todos. Mi consejo es ¡no se lo pierda! Como en uno de esos conciertos de rock que no llegan a Naukas Bilbao a la suela del zapato, algún día podrá decir ¡yo estuve allí! ¡Y oí a JR hablar de 55b! ¡Y le invité a una cerveza! No deje de hacerlo, nos vemos en Bilbao, del 14 al 17 de septiembre. Elkar ikusiko dugu Bilbon.

Programa Provisional

Autor: José R. Alonso

Neurobiólogo. Catedrático de la Universidad de Salamanca. Escritor.

5 comentarios en “Naukas 2017”

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