Autismo en el aeropuerto

Los aeropuertos no son un sitio cómodo para muchas personas con autismo. El nivel de ruido, las aglomeraciones, los anuncios por megafonía, los controles de seguridad, las colas… todo contribuye a abrumar a esos niños, a generarlos mucho estrés y a hacer difícil esa experiencia. Puesto que además tienen una mala comprensión de las situaciones sociales y una baja tolerancia a la frustración, los controles de seguridad pueden parecer algo injusto y agresivo y las colas, una trampa. Muchos padres dicen que volar es una pesadilla, y de hecho lo intentan evitar, los niños pueden ponerse a correr gritando, mientras intentan encontrar una salida, buscando volver a casa. También ha habido casos recogidos por la prensa como el de una niña con autismo que fue expulsada de un vuelo de United antes de despegar porque el piloto no «se sentía confortable» con ella a bordo después de un pequeño altercado en el embarque, aunque no se puede negar el transporte aéreo a nadie por sufrir una discapacidad.

Gearoid Mannion y su familia, que incluye a dos niños con autismo, Conor, 9, y Darragh, 7, han tenido sin embargo una experiencia mucho más grata camino de Málaga. Supieron que el aeropuerto de Shannon (Irlanda) había puesto en marcha una iniciativa para apoyar a las personas con un TEA, así que llamaron al servicio de atención al cliente y le expusieron su situación. Tras hacer el check-in, les pusieron unas pulseras y les dieron unas gorras naranjas que les identificaban como pasajeros donde al menos una persona tenía autismo. Eso hizo que pasaran los controles de seguridad por una vía rápida, algo de lo que hasta ahora gozaban otras personas que lo necesitan menos. De allí fueron a la Sensory Room, una sala destinada a calmar a las personas que tienen problemas sensoriales. La habitación tenía un buen sistema de aislamiento, una pared ondulada, luces LED suaves que cambian de color, puffs para sentarse («bean bags») y otros objetos que hacen que los niños estén tranquilos y entretenidos. La familia pudo estar allí hasta que el resto del pasaje había embarcado y pudieron subir al avión con rapidez y ocupar sus asientos sin hacer colas. El padre dijo que, al contrario que en ocasiones previas, el viaje fue muy manejable.

Delta Airlines, en combinación con el aeropuerto internacional de Atlanta, ha creado una sala similar, con algunos objetos como una pequeña piscina de bolas o una escultura de agua, que se sabe que ayudan a calmar a los niños con autismo. El aeropuerto de Dublin tiene también una pulsera y una identificación para estos niños que pone «Pasajero Importante», me encanta que lo pongan así. Hay más iniciativas en marcha: el aeropuerto de Manchester ha hecho un folleto para padres y cuidadores de niños con autismo, para ayudarles a navegar el aeropuerto y a conocer los recursos disponibles para ellos. Otro aspecto importante es la formación del propio personal del aeropuerto. Algunos comportamientos de las personas con autismo como apartar la mirada, evitar el contacto físico o repetir frases que han oído o visto pueden ser mal interpretadas o mal entendidas por la tripulación o por los agentes de seguridad. Ojalá AENA y las aerolíneas que operan en los aeropuertos españoles se animen a no quedarse atrás.

Afortunadamente Shannon y Atlanta no son los únicos aeropuertos preocupados por facilitar los viajes en avión a las personas con un TEA y a sus familias. Otras aerolíneas y otros aeropuertos por todo el mundo están actuando de la misma manera, un proceso que en Estados Unidos es impulsado por The Arc, un grupo que representa en Washington a las personas con discapacidad intelectual y trastornos del desarrollo. Los capítulos locales de esta organización se han asociado con un aeropuerto, una compañía aérea y con la agencia oficial, la Transportation Security Administration. Más de treinta aeropuertos colaboran este año haciendo simulacros, pequeños vuelos, facilitando ayudar a quitar el miedo a volar. Para una persona con autismo, saber lo que le espera, estar familiarizado con la experiencia de usar un aeropuerto y un avión es algo enormemente práctico y que permite una experiencia real mucho más fácil el día que finalmente hay que volar.

Un motivo obvio para este avance en la concienciación de aeropuertos y compañías aéreas es el alto número de personas afectadas por un TEA.  Una portavoz del aeropuerto de Shannon dijo que habían visto que pasajeros con autismo usaban cada día su aeropuerto y se daban cuenta de lo mal que lo pasaban por lo que abrir la Habitación Sensorial y facilitarles el uso del aeropuerto fue la respuesta, mostrar interés por hacer que el viaje para ellos fuese más gratificante.

Otros aeropuertos como el Internacional de Vancouver están ofreciendo simulacros de vuelo para que las personas con TEA y sus familias se aclimaten a la experiencia de volar. En estos simulacros, parte de las jornadas de puertas abiertas, los participantes hacen el check-in, pasan a través de los controles de seguridad y montan en el avión. Luego se bajan. Otros aeropuertos, como el de Bristol en el Reino Unido, ofrecen esta práctica a demanda, los participantes no llegan a abordar un avión pero hacen todos los demás pasos del uso de un aeropuerto. En el aeropuerto de Atlanta, Delta ha puesto en marcha vuelos simulados, conocidos como Taking Flight, que son guiados por dos empleados, Sandy Smith, personal de atención al cliente, y Eric Ries, piloto. Los dos tienen hijos con TEA y hacen esta labor de forma voluntaria. Pueden explicar a los padres de otros niños su experiencia personal, entenderles mejor y todo ello genera una mayor confianza. Ries y su hijo han volado juntos 45 veces. Su mejor consejo: deja que tu hijo llene una mochila con sus cosas favoritas, unos auriculares antiruido, un libro, cosas que le den sensación de confort. Puede ser conveniente llevar música, un cambio de ropa y estar preparado por si hay retrasos.

Alguna familia comentaba que hasta entonces solo habían hecho viajes por carretera, que pensaban que tomar un avión era algo imposible para ellos. Después de tomar parte en uno de los programas de Wings for Autism llegaron a la conclusión de que quizá fuese posible. Ellos afirmaron: «nuestro sueño era ir a Hawái y en vez de pensar que nunca podremos ir, ahora tenemos esperanza de que a finales de este año podremos hacer el viaje». Nunca sabemos hasta donde puede llegar una persona con autismo, y si los demás arrimamos un poco el hombro, será todo mucho más fácil y podrán llegar, ya no metafóricamente, a cualquier lugar del planeta.

Para leer más:

Autor: José R. Alonso

Neurobiólogo. Catedrático de la Universidad de Salamanca. Escritor.

1 comentario en “Autismo en el aeropuerto”

  1. En Barcelona (España) tuvimos la oportunidad de hacer un simulacro en el aeropuerto gracias a la Asociación Aprenem. No se si fue por eso, pero este mes hemos hecho nuestro primer vuelo y fue todo como la seda! También ayudó que a las personas con discapacidad y acompañantes nos dejaron pasar los controles sin hacer cola y entrar una botella de agua.

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