250px-SantiagoMatamorosClavijo es una pequeña localidad riojana, situada a 17 kilómetros de Logroño. Aunque ha tenido su protagonismo en la historia —en su castillo fue encerrado el conde  Fernán González, el impulsor de una Castilla autónoma, por orden del rey García Sánchez I de Navarra— su fama proviene de haber tenido lugar en su entorno una de las batallas más famosas de la Reconquista, cuyo nombre ha quedado asociado al apóstol Santiago quien supuestamente se apareció a las tropas cristianas, liderando su victoria.

La historia de la batalla es una leyenda épica donde se juntan varios de los imprescindibles del género. Primero, la justificación caballeresca, el rey Ramiro I de Asturias, hijo de Alfonso II el Casto, se niega a pagar el «tributo de las Cien Doncellas» a Abderramán III. Un caballero cristiano no puede entregar sus chicas a la chusma islámica, que vaya usted a saber lo que harán con ellas, seguro que nada bueno. castilloclavijo2pSegundo, el héroe derrotado que pasa su momento más bajo: las huestes cristianas habían sido vencidas en la batalla de Albelda y el rey y sus tropas diezmadas se habían refugiado en Clavijo a lamerse las heridas. Tercero, el apoyo divino y el valor premonitorio de los sueños: el apóstol Santiago se aparece a Ramiro mientras duerme y le dice que él mismo estará en el campo de batalla y que la victoria caerá, no podría ser de otra manera contando con un aliado así, de su parte. Cuarto: el héroe que duda y se siente frágil pero finalmente toma la decisión que le lleva al éxito: el rey, que está dando vueltas sobre si plantar cara de nuevo a los sarracenos, que duda si creer su sueño, opta por el combate y prepara a sus tropas. Quinto: el héroe que gana la batalla a pesar de la inferioridad de tropas y muestra ser el protegido de la divinidad. De esa manera, los cristianos vencen a los musulmanes y una leyenda ha nacido.

Jiménez-de-RadaLos historiadores, que son unos aguafiestas, no solo no se creen la aparición del apóstol Santiago sino que nos explican que ni siquiera existió la batalla de Clavijo (844). Fue una mitificación, pergeñada probablemente por el arzobispo Rodrigo Jiménez de Rada (1170-1247) —personaje interesantísimo que fundó la primera universidad española y escribió una historia de España— mezclando en un popurrí datos de diferentes batallas celebradas en distintos lugares, entre los que no estaría Clavijo, y en distintos años. El objetivo era animar al combate contra los musulmanes en una fase crucial de la Reconquista y generar un sentimiento de guerra santa similar al que alentaba a las tropas califales.

Aunque la iconografía varía mucho, Santiago suele aparecer con una túnica blanca (el atuendo de los que viven en el cielo), montado en un caballo blanco —ya sabe, ¿de qué color era el caballo blanco de Santiago?— con un estandarte igualmente impoluto y con una espada en ristre. El apóstol cabalga al grito de ¡Dios ayuda a Santiago! liderando a unos combatientes que le seguirían bajo el lema de ¡Santiago y cierra España!, aunque España estuviese dividida en reinos que a menudo se peleaban unos con otros como si fueran comunidades autónomas. La leyenda cuenta que el apóstol decapitó a más de setenta mil islamistas y se convirtió en Santiago Matamoros, el personaje retratado en tantos altares de las iglesias hispanas en aquella época de poca corrección política.batclavijo1

Como agradecimiento a los servicios prestados, el rey Ramiro I, acompañado de su esposa y su hijo estableció el llamado Voto de Santiago, un compromiso por el que se concede a la Iglesia de Santiago de Compostela un tributo procedente de todos los dominios del reino y que comprendía tanto la actividad ordinaria, las cosechas, como los posibles botines de guerra. Así mismo se estableció el compromiso de todos los cristianos de peregrinar a Santiago llevando ofrendas, uno de los hitos que sustentaron el movimiento jacobeo en España. El Voto de Santiago fue abolido por las cortes de Cádiz en 1812, restaurado por Franco en 1936 como parte de su estrategia para vender su golpe de estado como una cruzada y se sigue haciendo anualmente por el Rey de España o su delegado, normalmente el presidente de la Xunta de Galicia cada 25 de mayo, uno de esos actos que a los que recuerdan que la constitución de 1978 declara que España es un estado aconfesional les ponen los pelos como escarpias.imagen_18057-560x372

Las apariciones en tiempos de paz o de guerra parecen algo de hace muchos siglos pero hay relatos mucho más recientes. Uno de los más conocidos es Los ángeles de Mons, una leyenda sobre un grupo de arqueros sobrenaturales que protegieron a los soldados británicos al comienzo de la I Guerra Mundial. Arthur Machen escribió una pequeña historia, una pieza de ficción en la que los rezos a San Jorge de un soldado británico convocan a un grupo de arqueros fantasmas de la Batalla de Agincourt, el combate decisivo de la Guerra de los Cien años que tuvo lugar en otoño de 1415 y en el que una fuerza inglesa muy inferior derrotó a los ejércitos franceses. El argumento del relato y la posterior leyenda es que en las batallas de Mons en Bélgica (agosto de 1914) y de Bethune en Francia (abril de 1918), apareció un guerrero de piel clara y pelo dorado blandiendo una espada flamígera que comandó un grupo de hombres vestidos de blanco que cargaron con sus flechas contra los soldados del Káiser. ANGELS_the_bowmen_-redMachen empezó a recibir peticiones para reimprimir su texto y cuando le solicitaron especificar las fuentes y dijo que no las había, que era una invención suya, le contestaron que estaba equivocado, que había trabajado sobre una historia real y que los hechos del relato eran ciertos. Machen no podía dar crédito a lo que le pasaba. Años más tarde escribió «me he ido dando cuenta que si había fallado en el arte de la literatura, había tenido éxito, sin pretenderlo, en el arte del engaño… La bola de nieve del rumor ha estado rodando desde entonces, haciéndose más y más grande y ahora se ha hinchado a un tamaño monstruoso». Machen odiaba aquella historia y su enfado sería aún mayor si supiera que todavía hoy en día aparecen los ángeles de Mons en muchas páginas de espiritismo, episodios paranormales y demás magufería como un suceso milagroso e inexplicable.

sleep-paralysis-hallucinationsEn el mundo de la Neurociencia -y respetando siempre las creencias personales- estas apariciones de seres inmateriales, santos, ángeles, enemigos muertos, fantasmas, etc. tienen una definición clara: son alucinaciones. Una alucinación es una percepción de algo externo e inexistente que parece real. La persona afectada está despierta —no es un sueño—, no es una distorsión de algo presente, no es un fenómeno voluntario y aparentemente lo que se percibe está vivo, es material y se localiza en el mismo espacio externo en el que tiene sus referencias el sujeto. Las alucinaciones pueden corresponder a todas las modalidades sensoriales: visual, auditiva, olfatoria, gustativa, táctil, propioceptiva (posición de los músculos), equilibrioceptiva, nociceptiva (estímulos dañinos en el cuerpo), termoceptiva (sensación de calor o de frío) y cronoceptiva (escala temporal) o a combinaciones de varias. Las alucinaciones visuales pueden ser simples (ver luces, colores, objetos geométricos…) o complejas, donde se ven personas, animales o escenas, como las descritas en estas batallas.

Sabemos que las alucinaciones pueden ir unidas al uso de drogas, a la deprivación del sueño y a distintos trastornos neurológicos incluidos las psicosis, la esquizofrenia y el delirium tremens. También puede deberse a causas físicas como la fiebre (en particular en niños y en ancianos), a un fallo renal, fallo hepático, SIDA o a un tumor cerebral. En el caso de las alucinaciones en la batalla pueden deberse a alguno de estos problemas como el uso de alguna sustancia alucinatoria, común en bastantes soldados en todas las épocas, a los problemas de sueño tan frecuente en los ejércitos en movimiento o al propio trauma psicológico del riesgo de morir.Soldier_Sleeping_Final

En 2014 se ha encontrado una evidencia histórica similar y casi mil años anterior al documento más antiguo conocido de algo parecido al trastorno de estrés posttraumático, el relato de Heródoto sobre Epizelos, el guerrero de Maratón. Un grupo de investigadores de la Anglia Ruskin University, en el Reino Unido, han conseguido traducir un texto asirio en unas tabletas de arcilla con escritura cuneiforme que relata un suceso singular acaecido en la antigua Mesopotamia. Los textos están fechados entre el año 1.300 y el 609 antes de Cristo y recogen los testimonios de unos soldados que dicen haber visto de vuelta los espíritus de sus enemigos a los que habían matado en el campo de batalla. Photo Jan 30, 2015, 8-49 AMEn aquel tiempo y aquel reino de Elam, los hombres pasaban un año endureciéndose construyendo caminos y puentes y edificando grandes obras públicas, después pasaban un segundo año en el ejército combatiendo en alguna de las guerras en las que participaba el reino y a continuación volvían a sus casas con su familia donde se quedaban un tercer año. Al año siguiente el ciclo empezaba de nuevo. Los textos transcritos también señalan que la mente del rey de Elam cambió, señalando probablemente algún tipo de trastorno del que no se dice más. Parece por tanto evidente que los trastornos mentales causados por la experiencia en la batalla han afectado a los soldados en los últimos tres mil años, realmente casi desde que tenemos un registro escrito de hechos bélicos. Por otro lado, las alucinaciones son muy frecuentes. Un estudio realizado por Ohayon y publicado en Psychiatry Research encontró, tras encuestar a más de 13.000 personas en Alemania, Reino Unido e Italia, de 15 años o más, que un 38,7% había tenido alucinaciones. El 19,6% menos de una vez al mes, el 6,4% mensualmente, el 2,7% en torno a una vez a la semana y el 2,4% más de una vez por semana. Las más frecuentes son las que se llaman hipnagógicas (en el momento de dormirse) y las hipnopómpicas (en el momento de despertar). Las alucinaciones visual y auditivas durante el día suelen ser más frecuente en personas con un trastorno psiquiátrico mientras que los otros tipos se relacionaban más con un problema orgánico o con el consumo de drogas.

 

Para leer más:

  • Machen A (1915) The Bowmen and Other Legends of the War. G. P. Putnam’s Sons, Nueva York.
  • Ohayon MM (2000) Prevalence of hallucinations and their pathological associations in the general population. Psychiatry Res 97 (2–3): 153–164.
  • http://ww2.anglia.ac.uk/ruskin/en/home/news/research_detects-ptsd_3000_years_ago.html
  • http://web.archive.org/web/20130430211406/http://mundohistoria.portalmundos.com/la-batalla-de-clavijo-23-de-mayo-844-dc-santiago-apostol-se-transforma-en-matamoros-y-peregrino/