Los niños con autismo pueden tener un comportamiento alterado debido a la frustración, la ansiedad o las necesidades insatisfechas. Sin embargo, la intensidad y la frecuencia de estos comportamientos disruptivos pueden ser más pronunciadas en aquellos niños autistas que tienen dificultades con la regulación emocional y la comunicación. Un comportamientos alterado puede ser una forma de comunicación o una respuesta a un entorno que no siempre está adaptado a sus necesidades sensoriales o de procesamiento. Como muy bien sugiere Daniel Romero deberíamos pensar en cómo podemos adaptar el entorno educativo para que sea más inclusivo y accesible para todos los alumnos, incluidos los autistas.
Los comportamientos presentes en los niños autistas pueden incluir agresividad, acciones autolesivas, rabietas, hiperactividad, destrucción de objetos e intentos de huir o esconderse. Pero, ¿cómo ayudar a un niño autista que tiene dificultades en la clase? Vamos a ver algunas pautas.
Las aulas son entornos intensos y cambiantes. Para entender y gestionar el comportamiento y el aprendizaje de los alumnos con TEA, es importante comprender los retos a los que se enfrentan. Algunos desafíos comunes son los siguientes:
- ansiedad
- problemas de comunicación
- dificultades de interacción social
- sensibilidad sensorial
- inquietud por cambios en las rutinas
- bajo control de los impulsos
- mala regulación emocional

Planteamos diez consejos prácticos para supervisar y mejorar el comportamiento de los alumnos autistas, unos son para prevenirlos y otros para atajarlos. Los niños no autistas de su clase se beneficiarán también de muchos de ellos.
- Establece límites
Cada niño con TEA es único. Los niños no saben qué esperar, a veces no saben cómo comportarse o una situación les crea confusión. Es esencial que promovamos un entendimiento más profundo de la individualidad de cada alumno autista. Las estrategias efectivas deberían incluir el fomento de la autodeterminación y el respeto por sus modos únicos de procesar el mundo. Algunos alumnos prueban distintos comportamientos para ver dónde están los límites. Si los límites son coherentes, tienen claro hasta dónde pueden llegar. Pero en lugar de enfocarnos únicamente en «controlar» o «prevenir» comportamientos, podríamos intentar comprender las causas subyacentes de dichas respuestas y trabajar desde un enfoque más holístico.
En EE. UU., cada niño con TEA tiene un Plan de Intervención Conductual, que se describe en su Programa Educativo Individualizado. Aunque en otros países no exista esta herramienta, podemos desarrollar algo parecido. Un escrito compartido y completado por todos los que trabajan con el niño en el que se describen las necesidades y conductas específicas y las medidas positivas que pueden adoptarse para mejorar su comportamiento. También incluye objetivos medibles que se pueden supervisar en clase y actualizar según sea necesario.
2. Evita los tiempos muertos
El tiempo muerto es cualquier momento en el que los niños no saben lo que deben hacer. Cada vez que no se les asigna una tarea o actividad específica, o que no tienen un objetivo concreto. Así que el tiempo muerto puede ser estar de pie fuera de un aula en una fila esperando a que llegue el profesor durante tres o cuatro minutos. En ese tiempo, no están siendo dirigidos a hacer nada en particular y el diablo hace trabajar a las manos ociosas, después de un tiempo algunos de los niños se aburrirán, y empezarán a hacer tonterías. Otra forma de tiempo muerto es cuando un niño puede estar esperando a enseñar su trabajo al profesor para que lo marque antes de poder pasar a la siguiente tarea. Y si hay cuatro o cinco niños delante de ellos, entonces se van a aburrir. Empezarán a hablar con los niños de su alrededor y tal vez se distraigan con ellos. Otro ejemplo de tiempo muerto es cuando un niño ha terminado un trabajo y no sabe muy bien qué hacer a continuación, no hay tareas de ampliación específicas, no hay rutinas de clase sobre qué hacer cuando se termina el trabajo. Otro ejemplo de tiempo muerto que se ve a menudo es cuando los niños entran en clase y el profesor aún no está preparado, pueden estar organizando las hojas de trabajo u poniendo algo en la pizarra o algo por el estilo.
3. No olvides las sensibilidades sensoriales
Las sensibilidades sensoriales son comunes en los niños con TEA y pueden afectar a cualquier sentido o a una combinación de ellos. También pueden afectar a los alumnos no TEA de tu clase. Pueden manifestarse tanto como conductas de búsqueda sensorial como de evitación sensorial. La búsqueda sensorial se produce cuando una persona reacciona de forma insuficiente a un estímulo o necesita más para sentirse bien. Esto puede dar lugar, por ejemplo, a que alguien sea brusco o torpe sin querer porque no puede calibrar su impacto físico en los demás o en los objetos.
La evitación sensorial se produce cuando una persona reacciona de forma exagerada a los estímulos sensoriales, se siente sobreestimulada o abrumada por ellos o desarrolla una aversión a los mismos. Por ejemplo, la sensación o el sonido de los rotuladores sobre el papel puede provocar ansiedad o incomodidad.
No se pueden eliminar todos los factores desencadenantes, pero unos simples ajustes pueden ayudar, como alejar a un niño de la fuente de un ruido irritante o proporcionarle auriculares con cancelación de ruido. También puede ayudar el disponer de un espacio tranquilo y poco iluminado en el aula o el centro al que un alumno con TEA pueda acudir si se siente abrumado.
Las herramientas de apoyo sensorial también son eficaces para ayudar a los niños a regular sus sentidos de modo que puedan concentrarse y calmarse. Entre estas herramientas se incluyen las siguientes:
- juguetes contra el estrés
- cojines
- alfombras
- saquitos con legumbres
- objetos con peso
- asientos alternativos
- auriculares o tapones antirruido
- palillos para masticar
4. Establece rutinas
Los niños con TEA tienen muchas dificultades con todo lo imprevisible. Por lo tanto, los acontecimientos inesperados pueden causarlos ansiedad y provocar comportamientos difíciles. Establecer una rutina diaria clara puede ayudar a prevenir estos comportamientos. Por ejemplo, puedes intentar lo siguiente:
- mantener el aula organizada y despejada.
- tener un horario predecible reforzado por indicadores visuales como horarios, agendas, relojes o calendarios.
- gestionar las transiciones entre las distintas actividades mediante indicaciones verbales o visuales para aclarar las expectativas.
- crear límites físicos para separar las distintas zonas; por ejemplo, utilizar paneles para separar la zona de lectura.
- dar a los alumnos autistas encargos regulares, por ejemplo, repartir libros o colocar sillas (estos «trabajos » ayudan a la regulación de los buscadores sensoriales).
- Cuando vaya a haber un cambio de rutina, intenta preparar a tus alumnos autistas con antelación; puedes pedir colaboración a sus padres en ello.
5. Enseña técnicas de relajación
Las técnicas de relajación ayudan a controlar las conductas desafiantes, ya que pueden detener la escalada. También pueden ser medidas preventivas si detecta las primeras señales de advertencia de una crisis de conducta: taparse los oídos y los ojos, mecerse, inquietarse, retorcerse las manos, moverse nervioso, etc. Algunos ejemplos de técnicas tranquilizadoras son los siguientes:
- respiración profunda/meditación/yoga
- ejercicio/movimiento
- contar hasta 10
- hacer una pausa
- empujar una pared
- usar una voz tranquila, lenta y calmada con ellos

6. Mejora la comunicación
La comunicación puede ser difícil para los alumnos con TEA, por lo que es importante ser claro. Es posible que no puedan seguir tus instrucciones si eres impreciso. En vez de decirle: «Espérame allí», dile «Vete al rincón de la tranquilidad y espérame. Estaré allí en 5 minutos».
También es importante enseñar comunicación funcional y habilidades sociales. Contar historias o revisarlas juntos puede ayudarles a mejorar su comunicación y comprensión.
Los horarios visuales, los comunicadores, el lenguaje de signos y las imágenes también pueden ayudar a fomentar una comunicación eficaz con tus alumnos autistas. Por ejemplo, colocar tablas de sentimientos codificadas por colores en los pupitres de los alumnos les permite comunicar sus emociones y necesidades de forma no verbal.
7. Incorpora sus puntos fuertes y sus intereses especiales
Cuando un alumno con TEA se niega a participar en una actividad, puede resultar complicado. Puedes intentar personalizar el trabajo enmarcando las tareas en torno a sus intereses y puntos fuertes y ofreciéndole la posibilidad de elegir.
Por ejemplo, si a un niño al que le encanta una serie de tv le cuesta realizar una tarea de escritura descriptiva, puede dejarle elegir una imagen adecuada de la serie para que la describa. O, si tiene una memoria asombrosa para los hechos históricos, puede implicarle en una lección de historia recurriendo a sus conocimientos. En la educación de personas autistas, es crucial usar un lenguaje que refleje respeto y reconocimiento de su dignidad.
8. Establece expectativas razonables
Las expectativas en el aula deben ser coherentes, estar claramente explicadas y, en general, ser manejables. Sin embargo, es posible que haya que reforzarlas más a menudo en el caso de los alumnos con TEA, mediante indicaciones visuales o verbales coherentes. Por ejemplo, si un alumno tiene dificultades para terminar su trabajo, esto puede causar problemas de conducta durante las transiciones, ya que las tareas incompletas pueden provocar ansiedad y estrés. Puedes tener en cuenta lo siguiente:
- asegúrate de que el tiempo asignado es suficiente
- da indicaciones verbales adicionales sobre el tiempo
- refuerza las expectativas de tiempo de forma visual, por ejemplo, con un cronómetro en su mesa o en la del profesor.
9. Fomenta la lectura
La lectura es una habilidad esencial para el aprendizaje permanente. Dado que algunas investigaciones han demostrado que las dificultades de lectura son comunes en los niños con TEA, los educadores deben tener en cuenta sus estrategias para enseñar a leer y escribir. He aquí cinco técnicas que los educadores pueden utilizar para enseñar habilidades de comprensión lectora más sólidas a los alumnos con TEA:
- Empieza a cultivar la pasión por la lectura a la edad más temprana posible.
- Elige material de lectura que pueda resultar intelectualmente estimulante para el alumno, como material relacionado con sus temas de interés.
- Habla con la familia del alumno para fomentar las actividades de lectura en casa.
- Explica los significados figurados o metafóricos que existen «entre líneas» en la ficción.
- Enseña alfabetización tecnológica, para que tus alumnos puedan leer fácilmente en diversos dispositivos.
10. Elogia mucho
A todos nos gustan las felicitaciones y los alumnos con TEA no son diferentes. Es posible que necesiten más refuerzos positivos. Cuando reconoces y felicitas a tus alumnos autistas, es más probable que participen, se esfuercen y muestren un buen comportamiento en clase. Mostrar esa positividad es también un buen modelo de comportamiento para el resto de su clase.

Preguntas frecuentes
P: ¿Cómo se apoya a un niño autista en clase?
R: Apoyar a un niño autista en el aula implica crear un entorno estructurado con expectativas claras y rutinas coherentes, al tiempo que se emplean técnicas de refuerzo positivo adaptadas a sus necesidades y preferencias individuales. Es esencial utilizar la empatía, la paciencia y la comprensión para enseñar comportamientos adecuados en lugar del castigo.
P: ¿Qué ocurre cuando se grita a un niño autista?
R: Gritar a un niño autista puede causarle angustia y aumentar su ansiedad, así como exacerbar su sensibilidad sensorial, lo que puede provocar crisis o bloqueos. También puede dañar la confianza y obstaculizar la comunicación, dificultando que el niño exprese sus necesidades y sentimientos.
P: ¿Qué no se debe decir a un niño autista?
R: Evita utilizar el sarcasmo o hacer afirmaciones ambiguas, ya que los niños autistas pueden tener dificultades para comprender ese lenguaje. Además, abstente de utilizar un lenguaje negativo o crítico, ya que puede resultar especialmente angustioso para ellos.
P: ¿Cuáles son los «malos» comportamientos de los niños autistas?
R: Los niños autistas pueden mostrar comportamientos como movimientos o habla repetitivos, dificultad para la interacción social y concentración intensa en intereses específicos, que a veces pueden malinterpretarse como «malos», pero que suelen ser mecanismos de afrontamiento o expresiones de su neurología única.
Para leer más:
- Boonen H, Maljaars J, Lambrechts G, Zink, Inge & Leeuwen K & Noens Ilse. (2014) Behavior problems among school-aged children with autism spectrum disorder: Associations with children’s communication difficulties and parenting behaviors.’ Research in Autism Spectrum Disorders. 8: 716–725. 10.1016/j.rasd.2014.03.008.
- Dyer R (2022) Successful Inclusion of Students with Autism Spectrum Disorder. International Journal of Technology and Inclusive Education
- Edelson SM (2022) Understanding Challenging Behaviors in Autism Spectrum Disorder: A Multi-Component, Interdisciplinary Model.’ Journal of personalized medicine 12(7): 1127. https://doi.org/10.3390/jpm12071127
- Langford M (2024) Tips for Dealing With an Autistic Child Disrupting Class. Autism Parenting Magazine 1 de abril. https://www.autismparentingmagazine.com/autistic-child-disrupting-class/
- Machalicek W, O’Reilly B, Beretvas N, Sigafoos J, Lancioni G (2007) A review of interventions to reduce challenging behavior in school settings for students with autism spectrum disorders. Research in Autism Spectrum Disorders 1: 229-246. 10.1016/j.rasd.2006.10.005.



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