Procesamientos local y global en TEA

Numerosas investigaciones han postulado la hipótesis de que las personas con un trastorno del espectro del autismo (TEA) difieren de los individuos normotípicos en el procesamiento de la información global frente a la local, de la visión amplia frente al detalle, pero la naturaleza exacta e incluso la existencia de esta posible diferencia es todavía tema de discusión. El procesamiento de información global es la habilidad para integrar trozos de información en un todo coherente y unitario, y es básico en el procesamiento de la información sensorial, en la comunicación y en la interacción social. Cada día combinamos información de objetos y lo que les rodea para entender escenas; de palabras y su sintaxis para comprender frases o diálogos y de señales sociales y su contexto para entender las interacciones entre personas. De forma similar, la habilidad para focalizar la mirada y el pensamiento en algo y percibir los detalles menores de un objeto o una situación es también importante, por ejemplo, para encontrar a una persona en una muchedumbre o para detectar una expresión fugaz pero reveladora en el rostro de un amigo. Una interacción exitosa con el mundo que nos rodea requiere tanto del procesamiento local como del global porque los objetivos de cada momento pueden basarse en uno u otro tipo de información o en ambos. Es importante entender, por tanto, las características del procesamiento local y el global entre las personas con autismo y ver si realmente hay diferencias frente a un grupo normotípico (Koldewyn et al., 2013).

Distintos modelos cognitivos del autismo consideran que una de sus características es una focalización, un centrarse en los detalles, una percepción principalmente local frente a lo que sería común en los neurotípicos, donde predominaría la percepción global. Serían distintas formas de procesamiento cognitivo: para la mayoría, ver de entrada la imagen completa y luego, en una segunda fase, ir viendo los detalles y para las personas con TEA fijarse primero en los detalles e integrar esas partes específicas hasta conseguir ver la imagen general. Sobre esta diferencia hay tres hipótesis que son sutilmente distintas y no son excluyentes entre sí: 1) que las personas con TEA tengan un déficit o discapacidad en el procesamiento global de la información; 2) que las personas con TEA tengan una ventaja, un mayor nivel en el procesamiento local o 3) que tengan un sesgo o una preferencia por defecto para focalizarse más en la información local y menos en la global, pero su capacidad sea similar.

Los niños con un desarrollo normotípico perciben las características globales y locales desde una edad temprana y, además, hay evidencias de que el modo visual por defecto es el global. Esto quiere decir que si se les dan instrucciones para ello saltan sin problema y proporcionando información fiable del modo global al local y viceversa pero de forma espontánea señalan en primer lugar y con mayor rapidez las características globales de una escena o una situación. Esta preferencia por lo global se mantiene en muchos individuos a lo largo de toda la vida. En las personas con TEA, por su parte, el modo por defecto parece ser el procesamiento local aunque el procesamiento de información global se da con la misma exactitud que en los normotípicos cuando se les pide de forma explícita.

Una forma de investigar estos modos de procesamiento cognitivo es usar estímulos donde coexisten ambos niveles de información, lo que permite analizar los sistemas de percepción y la interferencia de un nivel de procesamiento con el otro. Las pruebas realizadas son muy variadas y los resultados han sido contradictorios. Con respecto a las primeras se han incluido actividades que revisan las habilidades visuales y otros procesos cognitivos como emparejar, dibujar, realizar puzles o deducir un objeto completo viendo solo una parte. En relación con los resultados hay trabajos que encuentran similares resultados entre niños con TEA y niños normotípicos, mientras que otros muestran mayor rapidez o mayor exactitud en los niños con TEA en el procesamiento de imágenes locales. En conclusión la comprensión de los sistemas de procesamiento global y local en niños pequeños con TEA es incompleta.

El grupo de Elizabeth Nilsson Jobs ha analizado el procesamiento visual local y global en niños de tres años, usando niños en alto riesgo (AR) de autismo, es decir hermanos más pequeños de otros niños que han sido diagnosticados con TEA. Mientras que la prevalencia en la población general es del 1-2%, entre los hermanos de niños con TEA es del 14 al 20%. Los investigadores distinguieron tres grupos: alto riesgo y TEA (AR-TEA; n=12), AR pero sin diagnóstico de TEA (AR-no TEA; n=23) y bajo riesgo (grupo control, desarrollo normotípico sin antecedentes familiares de TEA, n=14). Un primer detalle a señalar es que el número de niños utilizado es bajo. A los niños se les realizaron diferentes test para tareas locales (Children’s Embedded Figures Test, Hidden Pictures y Figure-Ground) y para tareas globales (Closure and Fragmented Picture Test). En el test Hidden Pictures los niños con TEA presentaron mejores resultados que los niños de los otros dos grupos, mientras que no hubo diferencias para los otros dos test probados de procesamiento local (CEFT y FG) ni en las pruebas globales. El test HP fue publicado por Roid y Sampers (2004) y muestra siete estrellas ligeramente diferentes en la primera imagen y nueve formas de X en la segunda. Los participantes tienen que encontrar y señalar tantas como sean posible. El tiempo límite era 30 segundos para las estrellas y 45 segundos para las formas de X. No hubo diferencias estadísticamente significativas entre los tres grupos para los test dirigidos específicamente al procesamiento global.

Los otros dos test locales presentan mayores demandas de las funciones ejecutivas que el de HP pues requieren cosas como pasar páginas o procesar diferentes tipos de fondo y el FG también requiere diferentes cosas a buscar en cada tarea. Puesto que las funciones ejecutivas están alteradas en muchos niños con TEA, el control ejecutivo, la flexibilidad y la planificación pueden afectar al procesamiento visual local en estos otros dos test y compense, en los niños con TEA, la mayor habilidad para las tareas locales con el déficit en las funciones ejecutivas. Por tanto, el test Hidden Pictures donde hay que buscar cosas similares en el mismo fondo, usando solo dos imágenes, permite encontrar diferencias más claras en estos niños pequeños. Sin embargo, los resultados en las pruebas globales como GC no presentaban diferencias entre grupos a pesar de que estas tareas requerían similares demandas ejecutivas en esta tarea. La superioridad en los resultados de los niños con TEA puede reflejar que tienen una mayor habilidad para reconocer la similitud en las formas a pesar de diferencias en tamaños o ángulos o que se les da mejor una búsqueda visual de diferentes objetos sobre un fondo.

Los resultados del grupo de Nilsson Jobs muestran que no hay una desventaja global en las personas con TEA o síntomas de autismo. Esto es contradictorio con un estudio previo de fragmentos de imágenes publicado por Booth y Happé (2016) donde encuentra peores resultados en el análisis global en las personas con TEA. La muestra de niños utilizada por Nilsson Jobs y su grupo y la utilizada por Booth y Happé difieren en edad, sexo y cociente de inteligencia. Es posible también que los resultados sobre el procesamiento global diverjan a edades más tardías que los tres años de los niños del estudio de Cambridge y a esa edad los resultados sean iguales que en el grupo control.

La conclusión es que un nivel superior del desempeño local es evidente en niños con TEA ya a la edad de tres años, tal como se refleja tras usar Hidden Picture, un test de medida local, independientemente del nivel general de desarrollo y del de vocabulario. Una derivada de este estudio es que chequear la habilidad local visual, por ejemplo con una de las tareas de este test, puede ayudar a la caracterización clínica de los niños sobre los que hay sospechas de que puedan tener un TEA. Por último, estos resultados refuerzan una idea: puesto que los niños con TEA presentan mejores resultados que los niños normotípicos en al menos una prueba de habilidad es un mensaje que debe reforzar el sentimiento de diversidad, son peores que la mayoría en algunas tareas y mejores que la mayoría en otras. Nuestro mundo es más rico gracias a ellos. Refuerza también la necesidad de hacer valor sus fortalezas en el ámbito laboral: para una tarea especializada en el procesamiento visual local -un ejemplo característico es la detección de errores en código informático- una persona con TEA puede ser el empleado ideal.

 

 

 

References

  • Booth RD, Happé FG (2016) Evidence of Reduced Global Processing in Autism Spectrum Disorder. J Autism Dev Disord. 2016 Feb 10. [Epub ahead of print]
  • Koldewyn K, Jiang Y, Weigelt S, Kanwisher N (2013). Global/Local Processing in Autism: Not a Disability, but a Disinclination. J Autism Dev Disord 43(10): 2329–2340.
  • Nilsson Jobs E, Falck-Ytter T, Bölte S (2018) Local and Global Visual Processing in 3-Year-Olds With and Without Autism. J Autism Dev Disord doi: 10.1007/s10803-018-3470-8.
  • Roid, G., & Sampers, J. (2004). Merrill-Palmer revised scales of development. Wood Dale, IL: Stoelting Co.

Autor: José R. Alonso

Neurobiólogo. Catedrático de la Universidad de Salamanca. Escritor.

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