La masticación no solo tritura los alimentos para facilitar la deglución y la digestión, sino que también ayuda a aliviar el estrés y a regular las funciones cognitivas, incluyendo el estado de alerta y la función ejecutiva. El chicle, por poner un ejemplo, se utiliza para prevenir la somnolencia durante el trabajo, el estudio y la conducción. Además, se ha demostrado en personas mayores que la disminución del número de dientes está relacionada con la aparición de la demencia. Estos hallazgos sugieren una relación entre la masticación y el mantenimiento de la memoria y la atención.

Recientemente, se han realizado muchos estudios sobre los efectos de la masticación en las funciones cerebrales utilizando imágenes por resonancia magnética funcional (IRMf) y electroencefalografía (EEG). Cuando se utilizó una tarea de memoria de trabajo, la corteza prefrontal mostró una mayor activación, además de producir un mayor estado de alerta después de masticar. Además, utilizando una prueba de red atencional, el tiempo de reacción se acortó y tanto la corteza cingulada anterior como la circunvolución frontal izquierda se activaron para la red ejecutiva. A partir de estos resultados, se sugiere que la masticación eleva el estado de alerta, lo que conduce a mejoras en el rendimiento cognitivo.
¿Y da igual el tipo de masticación? Masticar alimentos moderadamente duros podría hacer algo más que simplemente descomponer el almuerzo; una nueva investigación sugiere que en realidad podría aumentar la capacidad intelectual al incrementar los niveles de un antioxidante natural, lo que a su vez podría mejorar la memoria. Un estudio reciente publicado por el grupo de Kim en la revista Frontiers in Systems Neuroscience exploró cómo masticar diferentes materiales afecta al cerebro y descubrió que masticar un trozo de madera, en comparación con masticar chicle, provocaba un aumento significativo de un antioxidante cerebral llamado glutatión.
Masticar puede influir en la actividad cerebral y el flujo sanguíneo. Esto es importante porque el cerebro necesita un suministro constante de oxígeno y nutrientes para funcionar correctamente, y apenas tiene reservas de uno y otro. El flujo sanguíneo es el sistema de transporte de estos recursos esenciales. Algunos estudios incluso han demostrado que las personas con dificultades para masticar tienden a tener peores capacidades cognitivas. Sin embargo, aún no está claro qué cambios metabólicos se producen exactamente en el cerebro en paralelo con la masticación.
Un área de interés es el estrés oxidativo en el cerebro. Consiste en el daño a las células cerebrales causado por moléculas dañinas llamadas especies reactivas de oxígeno. Se cree que este tipo de daño desempeña un papel importante en el deterioro de la función cerebral a medida que envejecemos. El cerebro es especialmente vulnerable al estrés oxidativo porque utiliza mucho oxígeno y contiene grasas que se dañan fácilmente. Para protegerse, el cerebro utiliza antioxidantes, y uno de los más importantes es el glutatión.

El glutatión actúa como un guardaespaldas de las células cerebrales y neutraliza las especies reactivas de oxígeno nocivas. El grupo de investigación de Kim tenía curiosidad por saber si masticar, y concretamente masticar materiales de diferente dureza, podía influir en los niveles de glutatión en el cerebro. También querían ver si los cambios en el glutatión estaban relacionados con cambios en las habilidades cognitivas.
Para investigar estas cuestiones, los investigadores reclutaron a 52 estudiantes universitarios sanos en Corea del Sur. Dividieron a los estudiantes en dos grupos: un grupo masticaría chicle y el otro masticaría pequeños trozos de madera, similares a los palitos de los polos. Ambos grupos eran similares en edad, proporción de ambos sexos y nivel educativo.

Antes de comenzar a masticar, y de nuevo tras cinco minutos de masticación, los investigadores utilizaron una técnica especial de escaneo cerebral llamada espectroscopia por resonancia magnética para medir los niveles de glutatión en una zona específica del cerebro llamada corteza cingulada anterior. Se sabe que esta región del cerebro es importante para el control cognitivo y los procesos de pensamiento. La espectroscopia por resonancia magnética es un método no invasivo que permite a los científicos medir la concentración de diferentes sustancias químicas en el cerebro. La técnica específica que utilizaron, llamada MEGA-PRESS, es especialmente adecuada para medir el glutatión.
Durante la tarea de masticación, los estudiantes voluntarios se colocaron en una posición cómoda y se les indicó que masticaran durante cinco minutos. Para mantener la masticación constante, se les pidió que masticaran con el lado derecho de la boca a un ritmo de una vez por segundo, alternando entre 30 segundos de masticación y 30 segundos de descanso.

Un grupo masticó chicle de cera de parafina, que es un tipo estándar de chicle utilizado en la investigación y el otro grupo masticó depresores linguales de madera, una herramienta fundamental de los pediatras.
Tanto antes como después de la sesión de masticación, todos los participantes completaron también una prueba cognitiva llamada Batería Repetible Coreana para la Evaluación del Estado Neuropsicológico. Esta prueba está diseñada para evaluar rápidamente diferentes aspectos de las habilidades cognitivas, incluyendo la memoria, la atención, el lenguaje y las habilidades visoespaciales. Esto permitió a los investigadores ver si se producía algún cambio en la función cognitiva relacionado con la tarea analizada.
Tras estudiar los datos, los investigadores obtuvieron algunos resultados interesantes. En primer lugar, observaron los niveles de glutatión en la corteza cingulada anterior antes y después de la masticación. En el grupo que masticó madera, observaron un aumento significativo de los niveles de glutatión después de la masticación en comparación con los niveles previos. Esto significa que masticar los depresores linguales parecía aumentar la cantidad de este importante antioxidante en esa región del cerebro.

Sin embargo, en el grupo que masticaba chicle, no se observó ningún cambio significativo en los niveles de glutatión después de masticar. Aunque no hubo una diferencia estadísticamente significativa en el cambio de los niveles de glutatión entre los grupos que masticaban chicle y madera directamente, la tendencia era claramente hacia un mayor aumento en el grupo que masticaba madera.
A continuación, los investigadores examinaron la relación entre los cambios en los niveles de glutatión y el rendimiento en las pruebas cognitivas. Descubrieron que, en el grupo que masticaba madera, el aumento de los niveles de glutatión estaba relacionado positivamente con las puntuaciones en las pruebas de memoria a corto plazo y de memoria semántica. Esto significa que los participantes que mostraron un mayor aumento de glutatión después de masticar madera también tendían a obtener mejores resultados en las tareas de memoria.
Curiosamente, esta relación no se encontró en el grupo que masticaba chicle. No había ninguna relación entre los cambios en el glutatión y el rendimiento de la memoria en los que masticaban chicle. En esencia, masticar madera parecía aumentar los niveles de antioxidantes del cerebro y mejorar ciertos aspectos de la memoria, y estos dos cambios parecían estar relacionados.
Pero el estudio, como toda investigación, tiene algunas limitaciones que hay que tener en cuenta como señala Dolan en PsyPost. En primer lugar, todos los participantes eran estudiantes universitarios jóvenes y sanos de entre veinte y treinta años. No está claro si estos resultados serían los mismos en adultos mayores o en personas con problemas de salud. Los estudios futuros deberían incluir un rango de edades más amplio para ver si los efectos de masticar sobre el glutatión y la cognición son consistentes a lo largo de toda la vida.
En segundo lugar, el estudio se centró en una sola región específica del cerebro, la corteza cingulada anterior. Si bien esta región es importante para el pensamiento, sería beneficioso investigar otras áreas del cerebro para obtener una imagen más completa de cómo la masticación afecta al cerebro.
En tercer lugar, el período de masticación fue relativamente corto, solo cinco minutos. Es posible que duraciones de masticación más largas, o diferentes pautas de masticación, puedan tener efectos diferentes. Además, aunque el estudio comparó el chicle y la madera, estos materiales difieren en más aspectos que solo la dureza: sabor, textura, etc. Estas otras propiedades también podrían influir. Las investigaciones futuras podrían explorar una mayor variedad de materiales para masticar e intentar medir objetivamente la dureza de lo que mastican las personas.
«En resumen, este estudio arrojó dos conclusiones principales. En primer lugar, el grupo que masticó madera experimentó una estimulación de la síntesis cerebral [de glutatión (GSH)], lo que condujo a un aumento de los niveles de GSH en el cerebro», concluyeron los investigadores. «En segundo lugar, el análisis de correlación indicó que los niveles más altos de GSH en el grupo que masticaba madera se asociaban con mejores puntuaciones en las medidas cognitivas. Dado que actualmente no existen medicamentos ni prácticas establecidas para aumentar los niveles de GSH en el cerebro, nuestros hallazgos sugieren que masticar materiales moderadamente duros podría ser una práctica eficaz para aumentar los niveles de GSH en el cerebro. Según estos resultados, consumir alimentos más duros podría resultar más eficaz para mejorar las defensas antioxidantes del cerebro a través de niveles elevados de GSH».
Gracias a @biotay por llamar la atención sobre este artículo.
Para leer más:
- Dolan EW (2025) Chewing wood may boost memory and brain antioxidants, study finds. PsyPost 3 de marzo. https://www.psypost.org/chewing-wood-may-boost-memory-and-brain-antioxidants-study-finds/
- Hirano Y, Onozuka M (2014) [Chewing and cognitive function]. Brain Nerve 66(1): 25-32.
- Kim S, Kim JH, Lee H, Jang SH, Noeske R, Choi C, Chang Y, Choi YH (2024) Effect of chewing hard material on boosting brain antioxidant levels and enhancing cognitive function. Front Syst Neurosci 18: 1489919.



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