Creatividad y autismo

La creatividad es probablemente la gran función cerebral del siglo XXI. Un joven romano tenía que ejercitar la memoria, y conocer leyes, pensamientos famosos, la historia de la Ciudad Eterna y sus instituciones. En la actualidad, la memoria está desprestigiada, pero muchos piensan que nuestro futuro depende de ser creativos en la ciencia, la industria, el arte y el desarrollo social.

El autismo suele asociarse más, erróneamente, con el pensamiento lógico, sistemático y estructurado que con la expresión creativa. El interés por las acciones repetitivas, los intereses focalizados y restringidos hace que mucha gente piense que creatividad y autismo son términos antitéticos. Por otro lado, hay bastantes referencias a una imaginación limitada o a dificultades para el juego simbólico (un plátano que se convierte en una pistola) en las personas autistas. Sin embargo, una publicación reciente de un equipo de investigación inglés sugiere que tal vez debamos replantearnos nuestros puntos de vista sobre la creatividad y el autismo y que hay muchos autistas que son extremadamente creativos. Por tanto, debemos plantearnos que el autismo no puede explicarse con un modelo basado únicamente en el déficit, sino que requiere que también se expliquen los islotes de capacidad preservada o incluso superior

Una dificultad inherente al estudio de la creatividad consiste en cómo medirla. El abordaje habitual de la creatividad incluyen los componentes de «novedad» y «adecuación»). La capacidad de producir ideas novedosas se ha evaluado tradicionalmente mediante tareas de pensamiento divergente. Por ejemplo, en la tarea de uso alternativo se pide a los participantes que piensen en usos alternativos para un objeto común como un ladrillo o un alfiler. Los participantes deben suprimir la respuesta más obvia, su uso habitual, y generar otras ideas. Las respuestas se han puntuado históricamente según uno o varios de los siguientes índices: fluidez, originalidad, flexibilidad y elaboración. El pensamiento divergente se ha explorado en personas con diagnóstico de autismo y se ha visto que muestran una fluidez (cantidad de respuestas) significativamente menor en dichas tareas que los controles. En general, el balance de la evidencia está a favor de un déficit de fluidez del pensamiento divergente en el autismo.

¿Dónde puede estar el vínculo positivo entre el autismo y la creatividad si no es en la fluidez del pensamiento divergente? Hay algunos indicios de que los grupos con TEA tienen puntos fuertes en la generación de respuestas muy originales. Kasirer y Mashal (2014) descubrieron que los participantes con TEA eran superiores a los controles en la generación de metáforas novedosas. Este es un hallazgo particularmente intrigante a la luz de una idea general que sugiere que las personas con TEA de alto funcionamiento tienen dificultades en la comprensión de metáforas, chistes y otro lenguaje no literal. En otras pruebas se ha visto que los participantes con síndrome de Asperger eran superiores en la elaboración y originalidad de sus respuestas en las pruebas de creatividad. Por lo tanto, puede ser que aunque haya una disminución de la producción de ideas creativas, las que se obtienen puede ser cualitativamente superiores.

El equipo de investigación presentó pruebas tales como idear tantos usos innovadores de objetos comunes o interpretaciones de imágenes vagas como pudieran en un minuto. Un ejemplo de imagen vaga es aquella que mirada desde un lado parece un conejo y desde el otro un pato. Se registraba el número total de sugerencias y se calificaban según su grado de inusualidad. Los autores descubrieron que los individuos con niveles más altos de rasgos autistas hacían menos sugerencias que los que tenían niveles más bajos de rasgos autistas. Sin embargo, sorprendentemente, las sugerencias de aquellos con niveles más altos de rasgos autistas tenían mayor originalidad. Parece que pertenecer al espectro autista está asociado a la capacidad de pensar «fuera de la caja», de tener ideas más originales, de generar sugerencias más creativas.

Este artículo resalta además dos aspectos de los que he hablado recientemente. Por un lado, que las personas autistas pueden tener puntos fuertes en los que superan a la población con desarrollo típico. Por otro, el que grandes empresas, en particular de los sectores tecnológico, bancario y de defensa están interesados en el talento de las personas con autismo y están haciendo contratos laborales a grupos significativos de autistas. No por responsabilidad social, no por caridad, porque quieren ese talento distinto en su plantilla.

Los resultados en las pruebas de creatividad no encajan con la visión estereotipada del genio autista con mentalidad cuadriculada que carece de flexibilidad de pensamiento e imaginación. Muchas investigaciones sobre los autistas reconocen áreas de habilidad en matemáticas, procesamiento de datos e informática donde se requiere un método lógico y sistemático, una capacidad de concentración, una atención focalizada. Los autistas tienden a ser mejores que los no autistas en tareas que requieren procesar grandes cantidades de información, captar detalles de objetos o escenas, o detectar cambios en el entorno. Todas estas tareas requieren un buen cumplimiento de las normas, una concentración en los detalles y un enfoque metódico. Esto parece ser opuesto a la visión que tenemos de la creatividad y de las personas creativas, al genio que deduce la ley de atracción gravitatoria cuando ve caer una manzana de un árbol (aunque mucha gente piensa que Isaac Newton era autista).

¿El nuevo estudio desafía esta generalización? No del todo. A los participantes se les pidió específicamente que generaran usos novedosos para los objetos: la creatividad fue provocada, en lugar de espontánea. En las pruebas de creatividad espontánea, el nivel imaginativo es menor en los participantes autistas. Este suele ser el caso también en los diagnósticos, en el que se pide a los individuos que creen historias utilizando varios elementos, pero no se les da instrucciones sobre si deben utilizar los elementos de la manera típica. Lo mismo puede observarse en otros rasgos autistas. Por ejemplo, cuando se les da libertad de elección, los autistas procesan los componentes locales con preferencia a la visión global. Sin embargo, cuando se les indica que procesen la visión global en su lugar, son perfectamente capaces de hacerlo.

Aunque la imaginación y la creatividad puedan verse reducidas en el autismo en algunas situaciones, cuando se les pide específicamente que generen ideas novedosas, los autistas son incluso más hábiles que los que no tienen autismo. Los autores sugieren que la razón de esta mayor capacidad puede deberse a las diferencias en el procesamiento del lenguaje en el cerebro de los autistas. Una posibilidad alternativa es que los autistas estén menos condicionados  por las normas sociales. En los normotípicos, las presiones de las expectativas y el atacamiento del comportamiento grupal pueden obstaculizar la creatividad, impidiendo algunas de las ideas más inusuales. Además, hay trabajos que sugieren que las personas autistas están menos influenciadas por sus conocimientos o experiencias previas a la hora de realizar una tarea. Estar libre de todas estas influencias y presiones podría permitir la formación de ideas más inusuales.

Si miramos más allá, en realidad hay numerosos ejemplos de creatividad en el autismo. Hay ejemplos de grandes artistas, músicos, actores, poetas y escritores autistas. Tanto entre los investigadores como en la sociedad, parece que tenemos una visión de túnel a la hora de percibir e interpretar el comportamiento, el talento y la creatividad autista. Debemos evitar quedarnos anclados en una imagen anticuada y sesgada sobre el autismo.

 

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2 respuestas a “Creatividad y autismo”

  1. Aunque ya esté jubilado, muchas gracias por ayudarme a entender algo a esta parte de la población terrestre, normalmente, tan desatendida… y me gustaría saber, si algo parecido ocurre con los que presentan un cuadro de Asperger, ya que tuve alumnado, que me descolocaba en cierto modo, cuando se ponía a repetir un dibujo, por el perfeccionismo que se le iba notando en el trabajo…

    • Estimado Xaquín:
      A los jubilados les debemos todo ¡y también por la cuenta que me tiene, que ya aparece el júbilo allá por el horizonte! Lo que antes se llamaba síndrome de Asperger ahora se incluye dentro de los trastornos del espectro del autismo, probablemente en el extremo más favorable de ese espectro, ese rango de variabilidad. Es verdad que tienen una alta capacidad de concentración y atención y eso les puede llevar al perfeccionismo, pero también insistimos en que son muy diversos y como en los demás muchachos, hay de todo. Gracias por pasarse por aquí y dejar una pregunta que nos ayuda a todo a aprender. Un afectuoso saludo

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