Vagabundeo mental y TEA

Todo el mundo conoce la sensación de dejar vagar la mente libremente en un momento de tranquilidad. Los pensamientos y sentimientos experimentados en esos momentos influyen en nuestro bienestar, y también nuestro nivel de bienestar influye en esa divagación. El vagabundeo mental -las distracciones espontáneas de la tarea que se está realizando- es una propiedad útil de la mente, por ejemplo, cuando reflexionamos sobre el pasado o planificamos el futuro; sin embargo, un vagabundeo mental frecuente puede ir en detrimento del bienestar, nos podemos sentir incómodos e incapaces de centrarnos en lo que nos ocupa. La planificación del futuro, la resolución de objetivos personales, la inspiración y la resolución creativa de problemas son algunas de las funciones adaptativas que cumple la deambulación mental. Por otro lado, el vagabundeo mental también se ha asociado con consecuencias negativas para la salud. Puede ser perjudicial para el estado de ánimo y contribuir a la rumiación, provocando o empeorando los síntomas en trastornos como la depresión, el insomnio y la ansiedad o el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH). Por todo ello es importante investigar el vagabundeo mental y su papel en la salud y la enfermedad.

Sonja Simpraga y su grupo han analizado qué pensamientos y sentimientos experimentan los adultos con trastorno del espectro autista (TEA) durante unos minutos de reposo y los han comparado con los de adultos similares sin TEA. Los criterios de inclusión fueron un diagnóstico clínico de TEA, tener entre 18 y 55 años y no tener ningún trastorno intelectual. La muestra final estaba formada por 91 adultos (50 mujeres), con edades comprendidas entre los 20 y los 56 años (media: 43,8, desviación estándar: 9 años). En total, se pidió a 88 adultos con TEA y a 90 adultos sin TEA que descansaran durante 5 minutos con los ojos cerrados y dejaran vagar su mente. Inmediatamente después, se les pidió que rellenaran el Cuestionario de Estado de Reposo de Ámsterdam, una encuesta que sondea lo que los participantes sentían y pensaban durante el periodo de reposo en diez ámbitos. Estos diez dominios son denominados Discontinuidad de la mente (dificultad para centrarme en mis pensamientos, tener la cabeza en ebullición, saltar rápidamente de una cosa a otra), Teoría de la mente (pensar en los demás, pensar en gente que me gusta, ponerme en los zapatos de otra persona), Yo (pensar sobre mí mismo, sobre mis sentimientos, sobre mi comportamiento), Planificación (pensar sobre las cosas que tengo que hacer, pensar en cómo resolver algún problema, pensar en el futuro), Somnolencia (sentirme cansado, sentirme adormilado, tener dificultades para mantenerme despierto), Confort (sentirte relajado, sentirte a gusto, sentirte feliz), Conciencia somática (ser consciente de tu cuerpo, notar tu respiración o tu latido cardíaco), Preocupación por la salud (me siento enfermo, pienso sobre mi salud, siento dolor), Pensamiento visual (pensar en imágenes, visualizar situaciones, visualizar lugares) y Pensamiento verbal (pensar con palabras, tener conversaciones silenciosas, dialogar contigo mismo). Todos los ítems se puntúan en una escala que va desde “Totalmente en desacuerdo” hasta “Totalmente de acuerdo” en una escala de cinco puntos.

Los investigadores descubrieron que los adultos con TEA tienen pensamientos y sentimientos atípicos durante el descanso, con algunas diferencias con el grupo control. Los adultos con TEA tienden a pensar menos en los demás, se sienten menos cómodos y tienen más pensamientos alterados durante el descanso en comparación con los adultos sin TEA. Los participantes con TEA obtuvieron puntuaciones más bajas que los controles en Teoría de la Mente (se ponían menos en qué estarían pensando los otros), Confort (sentían mayor incomodidad), Pensamiento Visual (pensaban menos con imágenes), Conciencia Somática (notaban menos su propio cuerpo) y Planificación (pensaban menos en las cosas que tenían que hacer o en como resolver algún problema que les afectara), mientras que tuvieron puntuaciones más altas en la Discontinuidad Mental (peor control sobre sus propios pensamientos). Curiosamente, los participantes con TEA que informaron de niveles más bajos de comodidad durante el descanso también informaron de más síntomas de TEA, específicamente en conductas y habilidades sociales, cambio de atención de una tarea a otra e imaginación.  Las personas con TEA también tenían más monólogos internos (“me imaginé hablando conmigo mismo”) y una mayor conciencia de su entorno.

La característica más destacada de los individuos con TEA fue una menor puntuación en la dimensión de Teoría de la Mente (ToM). Este resultado parece coincidir con los criterios de diagnóstico del TEA, que priman las dificultades en las habilidades sociales. Las deficiencias en la ToM son un hallazgo establecido en el TEA e incluso se ha demostrado que la ToM es predictiva de la gravedad del TEA. Sin embargo, algunos estudios han mostrado una ToM intacta en niños de inteligencia normal a alta con TEA, lo que sugiere que el TEA de alto funcionamiento puede compensar sus deficiencias sociales. El estudio sugiere que, aunque se puede esperar que las capacidades de ToM estén bastante intactas, los individuos con TEA piensan menos en otras personas cuando no se les indica que lo hagan. Esto estaría en consonancia con la hipótesis de la motivación social, que plantea que los individuos con TEA están menos motivados para participar en la interacción social y la cognición y que las deficiencias sociales son un resultado de ello.

Los investigadores proponen utilizar la condición de descanso con los ojos cerrados en combinación con el Cuestionario de Estado de Reposo de Ámsterdam de forma más amplia para arrojar luz sobre los pensamientos y sentimientos aberrantes en distintas condiciones y trastornos y para poder hacer un seguimiento sobre el efecto de las intervenciones terapéuticas.

Para leer más:

  • Simpraga S, Weiland RF, Mansvelder HD, Polderman TJ, Begeer S, Smit DJ, Linkenkaer-Hansen K (2021) Adults with autism spectrum disorder show atypical patterns of thoughts and feelings during rest. Autism  19: 1362361321990928. doi: 10.1177/1362361321990928.

Autor: José R. Alonso

Neurobiólogo. Catedrático de la Universidad de Salamanca. Escritor.

3 comentarios en “Vagabundeo mental y TEA”

  1. Podríamos pensar q la “práctica “ del vagabundeo mental sería tal vez un recurso interesante para ampliar la perspectiva? Poder acceder a otros contextos? Seria el vagabundeo mental un proceso opuesto al hiperfoco en personas con y sin TEA?

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    1. Sí, se piensa que el vagabundeo mental puede ser una forma de incrementar la creatividad, generar nuevas ideas, ver las cosas desde otra perspectiva.
      Como muy bien sugieres puede ser un camino alternativo, y no peor, a la hiperfocalización.

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