Ayahuasca en el tratamiento de la depresión

La ayahuasca es una droga ilegal de tipo enteógeno, sustancias que tienen la capacidad de generar una experiencia mística, una sensación psicológica de contacto con la divinidad. La ayahuasca es una infusión preparada a partir de la liana Banisteriopsis caapi y otros ingredientes, que incluyen hojas de Psycotria viridis, Diplopyterys cabrerana y Mimosa tenuiflora. Psychotria tiene dimetiltriptamina (DMT), un componente fuertemente psicoactivo, clasificado por la DEA como sustancia alucinógena de nivel I y que tiene propiedades agonistas del receptor de serotonina 5-HT2A. Banisteriopsis contiene sustancias que evitan que la DMT sea metabolizada antes de que sea absorbida en el tubo digestivo y llegue al cerebro. La tisana se «limpia meticulosamente con cucharas de maderas» y las plantas «se machacan con mazos de madera hasta dejar las fibras». Es característica de los países de la zona amazónica especialmente Perú y Brasil pero también se encuentra en otros países cercanos como Ecuador, Bolivia y Colombia. El ritual, donde personas de países desarrollados van en busca de la «liana del alma» o la «liana de los muertos», ya se ofrece en los Estados Unidos según publicaba el New Yorker (Stiffler, 2018). El consumo de ayahuasca cumple una exigencia de nuestros días, la recomendación por famosos y así el músico Sting describe su prueba de ayahuasca como «la única experiencia religiosa genuina que he tenido en mi vida». Sin embargo, no todo ha sido tan positivo y un canadiense declaró que había tenido que apuñalar y matar a un amigo íntimo después de que le atacara tras tomar una dosis doble de ayahuasca en la jungla peruana y la prensa española informó de la detención de un chamán en Navarra acusado de violar a una clienta tras suministrarle esta bebida.

Los misioneros españoles que vieron a las poblaciones indígenas consumir ayahuasca la calificaron de obra del diablo. En el siglo XX se identificó el componente activo y se le denominó telepatina, pero posteriormente se vio que era idéntico a otra molécula aislada anteriormente de Peganum harmala y a la que se había denominado harmina. El escritor William Burroughs viajó por Sudamérica en búsqueda de la bebida mística llamada yajé. Aunque es recordado como un yonqui de la heroína, documentó las propiedades alucinógenas de la ayaguasca pero también apuntó hacia las posibilidades terapéuticas de aquella mezcla de lianas y hojas.

La ayahuasca se usaba tradicionalmente como sacramento. Posteriormente tuvo un enfoque medicinal, pues altera la consciencia durante unas seis horas, con unos primeros efectos a la media hora y un pico a las dos. Algunas personas experimentan estrés y ansiedad y tiene también efectos cardiovasculares, aumentando la frecuencia cardíaca y la tensión arterial. Finalmente se ha pasado a un uso lúdico y es común que los turistas a esas zonas, donde la ayahuasca es legal, la consuman como parte de la experiencia del viaje, nunca mejor dicho. La sensación es de un estímulo de la visión y la audición, la mezcla de modalidades sensoriales y una gran introspección psicológica que pueda llevar a euforia, miedo o iluminación. También tiene propiedades purgativas incluyendo náuseas y diarrea que los usuarios dicen que va asociado a una purificación.

El primer ensayo clínico de la ayahuasca para el tratamiento de la depresión ha visto que es capaz de mejorar rápidamente el estado de ánimo de personas con depresión refractaria, la que no responde a la medicación habitual, de una manera bastante rápida. El ensayo aleatorio, controlado por placebo y doble ciego se llevó a cabo en Brasil con 29 pacientes deprimidos. Los pacientes recibieron o una dosis única de ayahuasca (n=14) o un placebo (n=15) y los efectos se evaluaron con diferentes escalas para valorar la depresión: Montgomery-Åsberg Depression Rating Scale (MADRS) y la Hamilton Depression Rating scale (HAM-D). Las evaluaciones se hicieron un día antes de recibir el tratamiento y 1, 2 y 7 días después (D1, D2 y D7). Los voluntarios pasaron 8 horas en un ambiente tranquilo y supervisado donde recibieron el placebo o la poción que les produjo efectos alucinógenos durante aproximadamente las cuatro horas siguientes. El placebo fue preparado realizando una infusión del mismo color y el mismo sabor amargo. Se eligieron participantes que nunca hubieron tomado antes ni ayahuasca ni ninguna otra droga psicodélica.

Los investigadores observaron efectos antidepresivos significativos de la ayahuasca, en comparación con el placebo, en todos los períodos analizados. Los efectos mejoraron de D1 a D7 y los niveles de respuestas eran superiores para ambos grupos a D1 y D2 y significativamente más altos para el grupo de ayahuasca a D7, donde el trastorno de ánimo pasó de grave a leve en las escalas estandarizadas utilizadas. En los ensayos para nuevos fármacos contra la depresión es común que hasta un 40% de los participantes muestren una respuesta positivo al placebo, pero a D7, el 64% de las personas que habían tomado ayahuasca sintieron que la gravedad de su depresión se había reducido a la mitad o más mientras que esa sensación solo la tuvo el 27% de los que tomaron el placebo. Este estudio proporciona evidencia de un valor terapéutico de la ayahuasca en dosis y circunstancias apropiadas, mostrando un efecto claramente superior al del placebo.

Estos resultados sugieren un rápido beneficio contra la depresión en las personas que tomaron la ayahuasca, al menos a corto plazo. Es necesario, no obstante, hacer un seguimiento más largo para ver si esos efectos positivos se mantienen en el tiempo. Necesitamos nuevos fármacos contra la depresión refractaria, se cree que unos 350 millones de personas sufren una depresión en un momento determinado en todo el mundo y entre un tercio de ellos y la mitad no mejoran con los antidepresivos habituales.

La ayahuasca no es la única droga ilegal que se ha investigado por sus posibles efectos antidepresivos. También hay estudios preliminares con ketamina y con psilocibina, el componente activo de los hongos mágicos, aunque esta última no ha sido testada frente a un placebo . Por su parte la ayahuasca se ha planteado para tratar la adicción, el trauma, el trastorno de estrés postraumático y para evitar la recaída de los delincuentes en prisión. Demasiadas cosas.

 

Referencias

Autor: José R. Alonso

Neurobiólogo. Catedrático de la Universidad de Salamanca. Escritor.

3 comentarios en “Ayahuasca en el tratamiento de la depresión”

  1. el asunto de la depresión es tan complejo. antes tenía una idea firme que la depresión es el trastorno metabolico de la producción e inhibición de la serotonina. pero ahora ya está claro ue no se trata solo de este neurotransmisor, sino, de una serie de otros, incluso en conjunto. no soy especialista, por ello solo pregunto sin opinar: si el primer e inevitable efecto de la ayuahuasca son las naucesa — al menos así me comentaron los guias turisticos de Perú que se dedican a hacer los tour especificos — entonces, cómo se asegura el contexto para el placebo?

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