El Presidente Obama y la ricina

w_obamaEl 16 de abril de 2013 el FBI interceptó en una oficina postal de Washington una carta con veneno dirigida al presidente Obama. Un sospechoso fue detenido dos días después. La toxina utilizada era la ricina. Esta molécula es una proteína natural, sintetizada por el ricino (Ricinus communis) y que es muy venenosa para los animales. El ricino es una planta muy común de origen probablemente africano, conocida por los antiguos egipcios, griegos y romanos y que ahora está extendida como planta ornamental por todo el mundo. Es muy probable que la ricina proteja a la planta o a la semilla de ser comida por los animales herbívoros.
El ricino es famoso por el aceite que se extrae de sus semillas y que se ha usado como laxante y también para el tratamiento de la infección y la inflamación. Además, se emplea asimismo como aceite para lámparas y para la fabricación de cosméticos, pinturas, lubricantes y muchas otras cosas a las que recientemente se ha unido la producción de biodiesel. Eso hace que la planta se cultive a escala industrial y se produzca más de un millón de toneladas de semillas de ricino al año cuyo residuo seco contiene hasta un 5% de ricina. En general, tras la extracción del aceite y la detoxificación, que se puede hacer por procedimientos muy diversos, los restos se usan como un abono orgánico o como una comida para el ganado rica en proteínas usándose en piensos para aves, ovejas, vacas y peces. Puesto que esa fuente de ricina tiene una amplia disponibilidad, el tóxico se puede concentrar con facilidad y no disponemos de contramedidas médicas, se piensa que puede ser un potente agente para la guerra biológica y el terrorismo.

La ricina es unas 6.000 veces más venenosa que  el cianuro. Una cantidad de 70 microgramos inyectada en sangre, una masa parecida a un grano de sal, es suficiente para matar a un adulto. La ventaja es que no es soluble en agua por lo que se separa fácilmente del aceite de ricino durante su extracción y éste es completamente seguro.
La cubierta de la semilla es indigerible por lo que la persona, un niño muchas veces, que traga algunas de ellas no suele morir. Pero si se mastican, la pulpa de la semilla libera la ricina que es bastante resistente a las peptidasas del estómago y causa un enorme riesgo.
Se supone que los ejércitos británico y estadounidense tienen algún tipo de antídoto contra la ricina pero no están claramente identificados. En general, cualquier persona que esté expuesta a la ricina y que consiga salvar su vida tendrá un grave daño orgánico.

El daño de la ricina depende del modo de entrada al organismo:

  • Si se respira la toxina se produce un grave deterioro en los pulmones que desemboca en un fallo cardíaco. Los primeros síntomas serían tos, presión en el pecho, dificultades para respirar, náuseas y dolor muscular. Tras la inflamación de los pulmones sería más difícil respirar y la piel adquiriría el típico color azulado de la falta de oxígeno.
  • Si se ingiere, se produce irritación del estómago y el intestino, vómitos y diarreas con sangre. El hígado, los riñones y el bazo dejan de funcionar y finalmente el afectado fallece.
  • Si se recibe por inyección, se produce la muerte celular en los músculos y los nódulos linfáticos alrededor del punto de inyección y dejan de funcionar, al igual que en el caso anterior, el hígado, los riñones y el bazo, se produciría una hemorragia masiva en el sistema digestivo y una muerte por fallo orgánico múltiple.
  • Por la piel no es fácil su absorción.

El daño de la ricina se produce porque bloquea los ribosomas –es lo que se llama una RIP (una proteína inhibitoria de ribosomas) de tipo 2- e impide la síntesis proteica. Por eso sus efectos tardan horas o días en notarse, porque mientras el organismo tiene proteínas funcionales sigue bien. Cuando las proteínas se han gastado o estropeado y deberían ser sustituidas de forma natural, no es posible y se produce el fallo orgánico de las regiones afectadas. La muerte se suele producir entre tres y cinco días después de la administración de la ricina.

El mecanismo de llegada a los ribosomas es muy interesante: la ricina, que tiene dos subunidades A y B y una es una lectina,  se une a los oligosacáridos de la superficie de las células en altas cantidades, de un millón a cien millones de moléculas por célula. Al unirse en toda la superficie pasa al interior de la célula por una gran variedad de mecanismos: macropinocitosis, caveolas o vesículas recubiertas de clatrina. De ahí es llevada al endosoma y de ahí reciclada, digerida en los lisosomas o transportada al aparato de Golgi. Del Golgi por un mecanismo que no conocemos se transporta retrógradamente al retículo endoplásmico. La disulfuro isomerasa del retículo la separa en dos cadenas, evita el mecanismo de degradación de proteínas mal plegadas o anómalas y es transportada al citosol donde termina uniéndose a los ribosomas.

La ricina tiene un historial de uso militar y terrorista. Fue estudiada en distintos programas armamentísticos en la II Guerra Mundial bajo el nombre de compuesto W y fue prohibido su uso bajo la convención de armas químicas y biológicas. El 7 de septiembre de 1978 dispararon al disidente búlgaro Georgi Markov en el puente de Waterloo de Londres con una carabina camuflada en forma de paraguas. El disparo le inyectó en la pierna un pequeño balín del tamaño de la cabeza de un alfiler –Markov solo pensó que le habían golpeado con un paraguas- y que contenía ricina en su interior. Murió tres días después. Diez días antes se intentó asesinar de una forma parecida a otro disidente búlgaro, Vladimir Kostov, en el metro de París. En 2003 la policía metropolitana de Londres arrestó a seis argelinos que estaban intentando aislar ricina para usarla como veneno en el metro. Un año después, en febrero de 2004 se cerraron varias oficinas en el Senado norteamericano tras el descubrimiento de correo  infectado con ricina. También se encontró ricina en refugios y cuevas utilizados por los talibanes en Afganistán. En abril de 2013 se encontraron cartas con ricina dirigidas al senador republicano Roger Wicker y la que hemos mencionado intentando asesinar al presidente Barack Obama. 

Junto a ese uso perverso, se ha estudiado también el empleo de la ricina como agente anticancerígeno. Se han utilizado partes de la ricina para formar inmunotoxinas. Se trata de fabricar las famosas “balas mágicas” propuestas por Paul Ehrlich en 1906: sustancias transportadoras que dirigiesen toxinas específicamente hacia las células que queríamos destruir, en especial las leucemias y los tumores cerebrales metastásicos.  Un ensayo clínico en pacientes con meningitis carcinomatosa utilizó la cadena A de la ricina unida a un anticuerpo monoclonal TfR. Cuatro de los ocho pacientes analizados mostraron una reducción transitoria en el número de células tumorales superior al 95% en recuentos en líquido cefalorraquídeo pero desgraciadamente ninguno de los pacientes sobrevivió en el largo plazo. Además de ese uso en la clínica, la ricina causa ataques parecidos a los observados en personas con epilepsia por lo que se ha planteado su uso para desarrollar modelos animales de este trastorno neurológico.

Para leer más:

  • Li, Y.M., W.A. Hall (2010) Targeted Toxins in Brain Tumor Therapy. Toxins (Basel) 2(11): 2645–2662.
  • Worbs S, Köhler K, Pauly D, Avondet MA, Schaer M, Dorner MB, Dorner BG. (2011) Ricinus communis intoxications in human and veterinary medicine-a summary of real cases. Toxins (Basel) 3(10): 1332-1372.
  • http://www.elmundo.es/elmundosalud/2013/04/17/noticias/1366219067.html

 

Autor: José R. Alonso

Neurobiólogo. Catedrático de la Universidad de Salamanca. Escritor.

6 opiniones en “El Presidente Obama y la ricina”

  1. Da cierto reparo encontrar una mácula gramatical en tan interesante texto, pero la verdad es que, en español, el disidente búlgaro Georgi Markov no «fue disparado», sino que «le dispararon» (alguien disparó contra él). A diferencia de lo que ocurre en inglés («was shot»), si en español decimos «fue disparado», lo que estamos expresando es que al pobre Georgi lo metieron en un cañón y lo utilizaron como munición, aunque supongo que él no habría apreciado la diferencia.

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