La vacuna triple vírica y el autismo

En 1998, Andrew Wakefield, un gastroenterólogo del Royal Free Hospital de Londres, publicaba un artículo en la revista Lancet, la revista biomédica más antigua y una de las más prestigiosas del Reino Unido. Ese artículo relacionaba el autismo con la vacuna triple vírica, que protege contra el sarampión, las paperas y la rubéola. La vacuna se suele administrar el primer año, con un refuerzo a los cuatro años y su eficacia y seguridad están perfectamente demostradas.

Investigaciones posteriores demostraron que Wakefield había falseado cosas en su artículo, que la muestra de pacientes estaba sesgada, que no tenía permiso del Comité Ético del Hospital como afirmaba en su publicación, que había recibido importantes cantidades de dinero de un bufete de abogados que quería pleitear contra las farmacéuticas productoras de la vacuna, y que él mismo había solicitado patentes contra nuevos tipos de vacuna. Diez de los trece autores de ese artículo se retractaron al conocer esta información. Otros grupos de investigación repitieron el estudio de Wakefield y encontraron muchos falsos positivos y que el laboratorio utilizado era incapaz de distinguir qué muestras tenían los virus del sarampión descritos. Como evidencia adicional, en países donde se retrasó o eliminó la vacunación, el número de casos de autismo no cambió o aumentó significativamente. Distintos periódicos, revistas y canales de televisión que habían presentado a  Wakefield como un héroe, luchando a favor de las familias y los niños y en contra de la avaricia de las farmacéuticas, recogieron la noticia pero el daño estaba hecho y era muy importante.

La tasa de vacunación en el Reino Unido y especialmente en la zona de Londres disminuyó sensiblemente. Fue especialmente llamativo entre personas de clase alta que pensaban que si ellos no vacunaban a sus hijos y todos los demás sí, no habría riesgos de infección ni tampoco, por mínimo que fuera, cualquier posible riesgo asociado a la vacuna. En un mundo como el nuestro, donde cientos de miles de personas cambian de continente cada día eso es una temeridad. Miles de niños enfermaron de infecciones virales como el sarampión, la rubéola o la polio y algunos murieron. Algunos padres, arrasados por su desgracia, no daban crédito a que se pudiera morir de un sarampión, pero eso era lo que sucedía hasta que hubo una vacuna y es lo que pasó en algunos de esos niños no vacunados.

En septiembre de 2005, el Consejo Médico General en Londres, la institución responsable de permitir la práctica de la medicina, acusó a Andrew Wakefield de varios cargos de mala conducta profesional. Entre ellos, el haber impulsado un boicot de la vacuna triple vírica sin evidencias claras de que causase daño, el haber reclutado niños para su estudio a través de grupos de presión contra la vacunación, el retener y usar muestras humanas sin consentimiento, el no haber contestado adecuadamente preguntas de las autoridades sanitarias sobre sus fuente de financiación, el haber sometido a niños a investigaciones innecesarias e invasivas y el haber pagado cinco libras (7 euros) directamente a los niños que asistían a la fiesta de cumpleaños de sus hijos a cambio de extraerles sangre. Wakefield contestó estas acusaciones, negando haber hecho nada malo. Perdió su licencia y no puede seguir practicando la medicina en el Reino Unido. Se trasladó a una clínica en Florida, Estados Unidos donde fue nombrado director de investigación y denominado “Dr. Good News”, el doctor de las buenas noticias.

Hay que comprender a los padres que apoyaron o creyeron a Wakefield. Después de saber que tu hijo tiene autismo, es lógico demandar saber cuál es la causa. Muchos de los síntomas se notan entre el primer y segundo año, por lo tanto semanas o pocos meses después de recibir la vacuna triple vírica. En los mejores casos, en los países con mejores servicios médicos, el diagnóstico tarda en hacerse y es mucho todavía lo que desconocemos de este trastorno del comportamiento. Pero la ciencia, tarde o temprano, corrige sus errores y fueron científicos los que comprobaron y refutaron los datos y especulaciones de Wakefield.

Ciomo informó el Correo digital, a finales de noviembre de 2009 se juntaron en el hotel Princesa Sofía de Barcelona para hacer un foro la monja antivacunas catalana, los negadores del SIDA, los defensores de que el 11-S fue un autoatentado de Estados Unidos, los creyentes en que la Tierra está hueca y otros “expertos” parecidos en el llamado II Congreso de Ciencia y Espíritu. Creo que de estos iluminados es fácil defenderse, pero el nivel de cultura científica de gran parte de la población es bajo, los medios de comunicación dedican entre cinco e infinitas veces más espacio a deportes que a ciencia o salud y el riesgo para los niños, poner sus vidas en peligro a cambio de nada, es demasiado importante. Los grupos anti-vacunación pueden causar un daño irreparable.

Leer más:

  • Alonso, J.R. (2009)  Autismo y síndrome de Asperger. Guía para familiares, amigos y profesionales. 2ª edición. Ed. Amarú, Salamanca.
  • Offit, P.A. (2008) Autism’s false prophets. Columbia University Press, Nueva York.

Autor: José R. Alonso

Neurobiólogo. Catedrático de la Universidad de Salamanca. Escritor.

9 comentarios en “La vacuna triple vírica y el autismo”

    1. Estimado JP

      Lo normal es que todas las vacunas se administren a personas sanas. Definir un entorno sano es mucho más arriesgado. En el caso de la hepatitis B, la OMS dice que se han infectado 2.000 millones de personas, por lo que el entorno no será nunca “extremadamente sano”
      Está claro que la vacuna es recomendable si las madres tienen hepatitis B, pues reduce enormemente el riesgo de transmisión al recién nacido.
      La vacuna, obligatoria en muchos países (171 naciones en diciembre de 2007), reduce el riesgo de infección y también genera una marcada disminución en el número de casos de cáncer hepático.
      Quizá te puede resultar interesante leer el documento preparado por la OMS
      http://www.who.int/immunization/documents/WER_40_Hepatitis_B_Position_Paper_2_Oct_09_ES.pdf

      ¿Qué es lo que te preocupa con esta vacuna?

      Me gusta

  1. Las vacunas suelen ser beneficiosas y cuando se aplican suelen estar indicadas, No se vacuna por “gusto”, al menos en los paises con Sistema de Salud público, sino cuando los efectos beneficiosos han superado a los posibles riesgos.
    En cuanto a sio no se vacuna a un niño, ¿saben que el sarampión y las enfermedades víricas en genral puede originar sordera? ¿la parotiditis esterilidad? ¿La meningitis… muerte? etc…. etc…. Y por cierto, también se relaciona al srampión con el padecimiento de E. Múltiple…
    En mi trabajo veo niños que se relacionan con el espectro autista… en ningún caso… he podido relacionarlo con la vacuna del sarampión.
    Cuando aparecen estos estudios, también en el Sd. de Landau- Kleffner es porque se ha evidenciado un aumento de ciertas inmunoglobulinas en el suero.. pero es un dato muy poco específico de la relación causa – efecto.

    Me gusta

  2. Estimado José Ramón Alonso:
    Acabo de leer su artículo “Vacunas y autismo”, publicado recientemente en la revista Jot Down, agosto 2017, número 23.
    Cito unas frases de su artículo: “… estudios con resonancia magnética o análisis de sangre permiten distinguir a la mayoría de los niños que desarrollan autismo antes de que presenten ningún síntoma…”.
    Interesado por esta posibilidad, un diagnóstico precoz del TEA, he acudido a algunos de los artículos de divulgación que aparecen en su blog; creo entender que la presencia de dificultades intrínsecas en el caso del uso de la resonancia magnética en bebés no permiten confirmar que dicha prueba se útil como prueba diagnóstica, ni los falsos positivos en los diagnósticos basados en análisis de sangre nos dan la fiabilidad que nos permitan confiar en su uso.
    Es por esto que no entiendo como afirma que existe, no una forma, sino dos, de predecir el TEA.
    Un saludo cordial Francisco Zafra Hita.

    Me gusta

    1. Estimado Francisco
      El uso de resonancia o los análisis en sangre están en fase experimental, son muy sugerentes pero por su coste o por el número de falsos positivos no se han extendido de forma masiva. Eso no quiere decir que no sean fiables y que no podamos confiar en ellos sino simplemente que se piensa que la relación coste/beneficios no es buena o que es necesario avanzar más en esta fase de experimentación. Hay quien piensa que el coste nunca debe ser una razón en temas de salud (hace poco se anunció una terapia génica con éxito pero casi ningún periódico comentó que costaba 475.000 dólares por persona) y hay quien piensa también, que un falso positivo no es tan grave, que después de dar un disgusto a los padres, les das la buena noticia, que es la definitiva. En cualquier caso soy optimista, las tecnologías bajan de precio y el número de falsos positivos, como indico en el artículo, también irá disminuyendo. Lo importante es que acertamos un porcentaje muy alto ANTES de la edad de las vacunas, cuando aun no hay síntomas. No me gusta jugar a adivinar el futuro pero todo parece indicar que llegará un momento en que podremos predecir niños en alto riesgo de autismo nada más nacer. Puede que sea un análisis genético, metabólico o de la citoarquitectura cerebral, pero pienso que lo tendremos, basado en lo que ya tenemos.
      Un saludo muy cordial

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s