Este término se ha consolidado en la actualidad para referirnos a la Selección española de fútbol. Nuestros locutores han querido imitar en ocasiones la costumbre de sus colegas latinoamericanos de poner apodos a los futbolistas pero en general no ha cuajado. Era un auténtico zoológico con el “pulpo” Arconada, el “lobo” Carrasco, el “conejo” Saviola, el “piojo” López, el “buitre “ Butragueño, el “mono” Burgos, el “toro” Acuña, el “pato” Abbondanzieri y hasta el “burrito” Ortega. Con respecto a la Selección, durante mucho tiempo se la denominó la Furia Española, un nombre animoso pero con preocupantes raíces históricas.
Belausteguigoitia fue el capitán de la Selección española en los Juegos Olímpicos de Amberes (1920) y jugaban contra Suecia. Los rivales, no se hacían “el sueco” sino que pateaban a todo lo que se movía. Belauste, indignado por el juego sucio, le pidió –según cuentan- la pelota a Sabino Bilbao, otro jugador del Athletic, al grito de “A mí el pelotón, Sabino, que los arrollo”. Sabino obedeció, Belauste controló la pelota con el pecho y se llevó por delante a tres jugadores suecos, al balón y a él mismo, hasta el fondo de la portería. España, que ya no podía optar a la medalla de oro por haber perdido con Bélgica en el partido inicial, ganó la medalla de plata en fútbol en aquellas Olimpiadas.
La revista New Scientist (29 de agosto de 2009) publicaba un artículo titulado “The colour of success”, “El color del éxito” donde se recogen algunas investigaciones sobre colores. En algunos deportes olímpicos como la lucha grecorromana, la lucha libre, el taekwondo o el boxeo, los colores rojo o azul se adjudican a los contrincantes de una manera aleatoria. La revista Psychological Science publicaba un estudio donde mostraba videos de combates igualados de taekwondo a 42 árbitros experimentados de este deporte. Luego, les mostraban los mismos videos pero con una manipulación digital del color de manera que el jugador que iba con equipación azul pasara a tenerla roja, y viceversa. El jugador vestido de rojo recibía un 13% más de puntos de media que cuando iba vestido de azul, ¡el mismo jugador y el mismo combate! En Nature (435: 293), una de las dos mejores revistas científicas del mundo, se publicó otro estudio en mayo de 2005 sobre estos deportes en la Olimpiada de Atenas 2004 observándose que en los combates igualados, el rojo ganó el 62% de las veces, mientras que lo lógico hubiese sido un 50-50% y la desviación era significativa estadísticamente. Los deportistas con equipación roja ganaron 16 de 21 rondas.
Al contrario que esos deportes olímpicos individuales anteriormente mencionados, los equipos colectivos eligen el color de su equipación. Un estudio comparando equipos de fútbol en la fase final de la Eurocopa de 2004 que tenían una de sus dos equipaciones roja mostraba que los equipos ganaban y marcaban más goles cuando vestían de ese color. Otro estudio publicado en el Journal of Sports Sciences 25: 569 mostraba que los porteros tenían más confianza en parar un penalti de un jugador vestido de blanco que de otro de rojo. De los cinco equipos con mejor recorrido histórico de nuestra liga, tres llevan camisetas con rayas rojas y de otro color (Barcelona, Athletic de Bilbao y Atlético de Madrid, haciendo la pequeña trampa de asumir el grana como un “rojo especial”) y los otros dos, Real Madrid y Valencia, visten de blanco.
El rojo es el color que genera una mayor atención y reacción en las personas. Por eso se usa en las señales de tráfico de peligro o en los extintores, por poner dos ejemplos. Es el color más utilizado en las banderas de todo el mundo. En la Naturaleza, el color rojo se usa a menudo como señal de dominancia y agresividad. Muchas especies de animales usan el color rojo como una señal de jerarquía y de advertencia a posibles enemigos. En los mandriles, la intensidad del color rojo en el rostro, las nalgas y los genitales va unida a la habilidad para luchar.
Según la revista Ethology (111: 25) “Cuanto más intenso es el rojo de un macho, es mayor su nivel de testosterona y es más agresivo”.
En los diamantes de Gould (Chloebia gouldiae), unos pinzones de origen australiano, hay una variante genética con plumas en la cabeza rojas y otra con plumas negras. Los de cabeza roja dominan habitualmente a los de cabeza negra.
Sarah Pryke, una investigadora australiana decidió estudiar si esa dominancia era algo genético o fruto del aprendizaje. Los crió de forma aislada, conviviendo con pájaros de ambas variantes, los pintó la cabeza del otro color y el resultado fue llamativo. Los pájaros de la cabeza roja, ganaron siempre, independiente de su color heredado, de la crianza que hubieran tenido, incluso de su agresividad innata. Si tenía la cabeza roja, por la razón que fuera, los otros pájaros no les retaban y les dejaban paso libre en el comedero.
Los estudios científicos tienen muchas cosas interesantes y a veces hablan de estudiantes haciendo exámenes o ligando en un bar, actividades no totalmente desconocidas para ellos y ellas. En un experimento, un grupo de estudiantes voluntarios tenían que hacer un test de inteligencia durante cinco minutos. En la esquina del examen se les daba un número de participante escrito en rojo o negro. Aunque parezca mentira, los que tenían un número en rojo obtuvieron menos puntuación. Si veían rojo antes del examen (por ejemplo se les entregaba los exámenes en carpetas de ese color), se volvían menos valientes que los que habían recibido una carpeta de otro color. Eso se medía en que elegían un test más fácil, aunque tuviera menos fuerza para la puntuación final o llamaban menos a la puerta de un laboratorio o un profesor para pedir ayuda. Parece que nuestro cerebro estuviera programado para interpretar el rojo como peligro y alejarnos de él. Pero no en todas las ocasiones. En otro estudio, Andrew Elliot y Daniela Nesta mostraron a muchachos fotos de de muchachas en un fondo rojo o blanco o con ropa de distintos colores. Los hombres consideraron más atractivas a las mujeres con fondo rojo o con vestidos o camisetas rojas y mostraban más interés por ellas.
Es evidente que nos interesa que la selección de fútbol y todas nuestras selecciones sean para siempre La Roja. Para equipos concretos, puede ser interesante tener una segunda equipación totalmente roja como el Sevilla, el Getafe ¡o el Alcoyano! Si el color de la camiseta está muy consolidado, nadie va a convencer al Real Madrid o a la canarinha de cambiar sus colores, merece la pena plantearse la opción de adornarla con detalles en rojo (los números) en vez de hacerlo en azul o negro. Puede ser útil usar un fondo rojo en las presentaciones del equipo, en las salas de prensa o en las corbatas del traje oficial. (¡Y quizá prohibirles el rojo cuando salgan por la noche!)
Es lógico pensar que algo parecido sucede en otros ámbitos. En la lista Forbes de las 400 mejores grandes empresas del año 2009, los colores más frecuentes en los logos de las diez empresas con mayores beneficios son el rojo (en cinco), el azul (en cinco) y el negro (en dos). Hace unos años, el azul era claramente preponderante. Empresas líderes en sus respectivos sectores como Coca-Cola o Toyota tienen un logo completamente rojo. En España, una empresa que ha apostado de forma distintiva por ese color ha sido el Banco Santander. Los directivos del banco usan habitualmente corbatas rojas y bufandas rojas y vimos en su momento a Emilio Botín usando y regalando una chaqueta roja a Luca di Montemozolo, el presidente de Ferrari, otra empresa que ha hecho del color rojo una seña de éxito. Seguro que no es la razón, pero seguro que no les ha estorbado para pasar de ser el sexto banco de España al cuarto del Mundo, a ser el segundo en beneficios del mundo y el mejor banco del mundo según la revista “The Banker”, así como Banco del Año en Europa Occidental, España, Reino Unido, Alemania, Portugal y Puerto Rico en el año 2009.
Y si con todo esto, convenzo a alguno de mis estudiantes de que la ciencia es útil, divertida, necesaria para saber sobre cosas importantes tales como ligar, mejorar la clasificación del equipo de fútbol de nuestros amores,
Para leer más:
- NewScientist 29 de agosto de 2009. 203: 42-45.
- Bacigalupe Sologuestoa, A. (2005) Belauste. El caballero de la furia. Ed. Muelle de Uribitarte, Bilbao.
- Guía Marca de la Liga 2010
3 respuestas a «La Roja»
Me estoy poniendo…. ¡¡Colorao!!
El problema es que el rojo solo marca la diferencia entre iguales y existen multitud de equipos de fútbol (vease el Osasuna, Murcia, Almeria, Levante, Pontevedra, Granada, Numancia) que difícilmente ganan a un Valencia, Real Madrid o Vilarreal (toma color amarillo)
[…] Y dicho esto, que gane la Roja. […]
[…] La Roja. Por qué la selección no debe cambiar nunca de equipación y cómo el cerebro responde a señales con color. […]