Paracetamol-redUn grupo español ha publicado un artículo en el International Journal of Epidemiology, una muy buena revista, que concluye que el consumo frecuente de paracetamol (acetaminofén) durante el embarazo está asociado a síntomas del trastorno del espectro autista en niños y a síntomas de trastorno de atención con hiperactividad en ambos sexos. Es importante porque el paracetamol es considerado el analgésico más seguro durante el embarazo: no es inflamatorio, no provoca euforia ni altera el estado de humor del paciente y no se asocia con problemas de adicción, tolerancia o síndrome de abstinencia. Se suele tomar para tratar dolores y fiebre.

Los investigadores reclutaron un total de 2.644 mujeres embarazadas, haciendo un seguimiento posterior a sus hijos. El 88,8 % de los niños fueron evaluados al cumplir un año y el 79,9% al cumplir cinco. Se entrevistó a las madres preguntándoles en primer lugar por su consumo de paracetamol (sí o no) y luego por una estimación de la cantidad clasificándolo en ausente, esporádico o persistente. No hay una referencia exacta a las dosis consumidas porque las madres no podían proporcionar una información concreta y fidedigna. En el 43 % de los niños evaluados en su primer año y en el 41 % de los controlados a los cinco años las madres habían tomado paracetamol en las primeras 32 semanas de embarazo. Cuando se analizó la situación al quinto año, se vio que estos niños expuestos tenían un riesgo mayor de síntomas de hiperactividad o impulsividad que aquellos cuya madre no lo había consumido. También se vio en un test de valoración del autismo (CAST) mayores puntuaciones en los síntomas asociados entre los niños cuya madre había tomado paracetamol durante el embarazo. Los niños cuyas madres habían tenido un consumo más elevado del fármaco tenían unos resultados peores en un test por ordenador que mide la falta de atención, la impulsividad y la velocidad de procesamiento visual.fichero_110562_20140724

El estudio no establece una relación directa entre paracetamol y TEA o TDAH y de hecho, no hay relación en lo que sería la presencia de unas características que llevaran a esos diagnósticos pero la primera firmante del artículo, Claudia Avella-García, una investigadora del CREAL de Barcelona, explicaba que «aunque medimos síntomas y no diagnósticos, un incremento en el número de los síntomas que presenta un niño puede afectarle incluso aunque no sean suficientemente graves para ser diagnosticados como un trastorno del neurodesarrollo». Tampoco se vio una correlación con el desarrollo o con el nivel intelectual. Con respecto a las limitaciones del estudio, alguna crítica indica que el estudio no discrimina entre mujeres que fueran fumadoras (activas o pasivas) o el consumo de alcohol. Aunque la cohorte inicial era abundante, la clasificación en subgrupos dejó muestras poco numerosas, por ejemplo, menos de 50 mujeres indicaron que habían tenido un consumo persistente de paracetamol, lo que puede complicar la interpretación de los resultados.

Es el primer estudio que señala una asociación independiente entre el uso de paracetamol durante el embarazo y síntomas de TEA en niños aunque no permite establecer una relación causal. También es el primero que señala un efecto diferencial entre niños y niñas. Comparando los niños no expuestos frente a los que lo fueron de una manera persistente, se observa un aumento del 30 % en el riesgo de que haya un déficit en funciones de atención y un aumento de dos síntomas clínicos de TEA en niños.

El daño del paracetamol, si se demuestra, puede ser por distintas vías. En primer lugar, alivia el dolor actuando sobre los receptores cannabinoides cerebrales. Puesto que estos receptores intervienen en la maduración y conectividad de las neuronas, el paracetamol podría alterar estas importantes fases del desarrollo cerebral. También puede actuar sobre el desarrollo del sistema inmunitario, aumentar el estrés oxidativo, modificar el metabolismo de moléculas azufradas o, directamente, ser tóxico para algunos fetos que no tienen la misma capacidad del adulto para metabolizar este fármaco

Con respecto a la diferencia encontrada entre ambos sexos, es posible que el cerebro masculino sea más vulnerable a influencias nocivas durante el desarrollo temprano. Los autores han sugerido que la disrupción endocrina por andrógenos, a la que los cerebros de niño son más sensibles, podría explicar esta relación.

Los autores concluyen que la amplia exposición de niños al paracetamol durante su desarrollo prenatal podría incrementar el número de niños con síntomas de TEA o TDAH aunque serían necesarios más estudios tanto para conseguir un análisis de dosis-respuesta como para estimar los aspectos positivos y negativos del paracetamol durante el embarazo y para poder, finalmente, establecer recomendaciones para los ginecólogos y la población general sobre el uso de este fármaco.

Para leer más:

  • Avella-Garcia CB, Julvez J, Fortuny J, Rebordosa C, García-Esteban R, Galán IR, Tardón A, Rodríguez-Bernal CL, Iñiguez C, Andiarena A, Santa-Marina L, Sunyer J (2016) Acetaminophen use in pregnancy and neurodevelopment: attention function and autism spectrum symptoms. Int J Epidemiol. pii: dyw115
  • Bazian (2016) Paracetamol in pregnancy ‘link to autism and ADHD’ not proven. http://www.nhs.uk/news/2016/07July/Pages/Paracetamol-in-pregnancy-link-to-autism-and-ADHD-not-proven.aspx
  • http://www.alphagalileo.org/ViewItem.aspx?ItemId=165750&CultureCode=en