painel_decorativo_eva_minnie_2_festaboxEl origen de la anorexia se cree que es una combinación de factores genéticos, biológicos, psicológicos y socioculturales. Una de las dificultades de la lucha contra la anorexia es la carencia de modelos animales adecuados. Es importante porque un ratón con anorexia puede permitir entender mejor las causas biológicas de este trastorno de la alimentación y probar distintos tratamientos con rapidez antes de que se pueda ver su seguridad y eficacia en seres humanos. Dos investigadores del centro médico de la Universidad de Columbia, Moneek Madra y Lori Zeltser, han criado un ratón que combina una propensión genética a la ansiedad y el estrés social, dos factores que según creemos contribuyen al inicio de la anorexia en las personas.

Los investigadores seleccionaron ratones con una copia de una variante (Va66Met) del gen que codifica el BDNF («Brain derived neurotrophic factor»), un gen que ha sido relacionado con la anorexia y la ansiedad tanto en ratones como en humanos. A continuación pusieron a los ratones con una dieta pobre en calorías (una disminución del 20-30%), una situación que aunque no es voluntaria en el roedor, precede a la anorexia en los seres humanos y que se considera actúa como un desencadenante. Ese porcentaje es similar a la reducción de calorías que llevan a cabo muchas de las personas que se ponen a dieta.

Otro elemento desencadenante de la anorexia en humanos es la presión de los compañeros que lleva al deseo de estar delgado. Lógicamente no podemos replicar esa situación en un jaula de ratones pero podemos dejar aparte la presión de los colegas y mantener el estrés social, algo que se logra dejando al ratón solo en una jaula, en vez de con otros animales.disney_s_electric_holiday_by_gantzcraziness-d5l7kdv

Los investigadores vieron que ratones adolescentes con la variante génica del BDNF más frecuente en personas con anorexia y expuestos al estrés del aislamiento social tras una dieta restrictiva evitaban más la comida que ratones control. Bastantes ratones pasaban a una hiperfagia hasta volver a su peso normal pero otros desarrollaban una afagia y comían poco o nada. Esa dieta autoimpuesta les llevaba en algunos casos a la muerte (2 de 7 animales). Un dato curioso es que cuando los investigadores probaron esas mismas circunstancias en ratones adultos, no hubo diferencias en su alimentación y tampoco las hubo cuando probaron ambas circunstancias por separado, la mutación genética o el aislamiento social. El investigador principal declaró

Nuestros resultados muestran que tener un genotipo de riesgo no es suficiente para que se genere un comportamiento parecido a la anorexia, pero confiere una susceptibilidad al estrés social y a la dieta. Necesitas que todas estas variables sucedan para ver un efecto llamativo sobre la alimentación.

Siempre hay dudas sobre hasta qué punto un modelo murino –en ratones– puede replicar adecuadamente un trastorno tan complejo como la anorexia nerviosa. Sin embargo, este modelo parece mostrar con pocos elementos (una variante génica, dieta y estrés social) un cambio en el comportamiento alimentario que se asemeja bastante a lo visto en las personas afectadas de anorexia, cuyo pico además se produce en la adolescencia. También abre interrogantes interesantes: las diferencias en comportamiento alimentario anómalo entre ratones machos y hembras eran solo ligeramente superiores en estas últimas, en contraste con la proporción 9 a 1 en seres humanos. Esto apoyaría la idea de que hay bastantes hombres con anorexia subclínica que quedan sin diagnosticar.

En la actualidad los investigadores están usando el nuevo modelo animal para investigar las vías de señalización en el cerebro que contribuyen al comportamiento anoréxico, con la esperanza de encontrar nuevas dianas para el tratamiento en un futuro próximo.

 

Para leer más:

  • Madra M, Zeltser LM (2016) BDNF-Val66Met variant and adolescent stress interact to promote susceptibility to anorexic behavior in mice. Transl Psychiatry 6: e776.