03Gimnasia cerebral (Brain Gym) es un programa escolar del que se llevan vendidas muchas unidades en los países anglosajones, donde también es mencionado como kinesiología aplicada o kinesiología educativa. Aquí, que somos tan amantes de copiar memeces, está al caer y, si no, al tiempo. De hecho, buscando «Brain Gym en España» uno puede ya tirar su dinero de distintas maneras como hacer cursos, comprar métodos o contratar magufos. Ben Goldacre, especialista en desenmascarar fraudes, ha tratado en detalle este tema, que ha sido también diana de severas críticas de la profª. Usha Goswami del Centre for Neuroscience in Education de la Univesidad de Cambridge. La gimnasia cerebral ha sido también mencionada en algunas de las páginas que atacan las ideas que intentan revestirse de un barniz de respetabilidad cuando no son más que envoltorios vacíos sin ningún valor científico, lo que llamamos pseudociencia.xcyijpl0eumltolqeljy

El fundamento de esta patraña es que un niño puede mejorar su riego cerebral, sus actividades cognitivas, su memoria e inteligencia realizando una serie de movimientos de la cabeza, los brazos, las piernas  y otras partes del cuerpo. El mantra de partida es que «el movimiento es la clave para el aprendizaje», cosa que simplemente no es verdad. Entre los movimientos están arrastrarse, elevar las rodillas, trazar círculos en el aire con los brazos, bostezar y beber agua, mucho agua. Entre los resultados prometidos se incluyen:

  • Aprender cualquier cosa más rapidez y más facilidad.
  • Mejorar la lectura, las matemáticas, la caligrafía, la comprensión de textos.
  • Jugar mejor en cualquier deporte.
  • Lograr mayor capacidad de concentración y organización.
  • Mejorar la memoria.
  • Empezar y acabar proyectos con facilidad.
  • Aumentar la confianza en sí mismo, la autoestima, la coordinación y la comunicación.400px-Pseudoscience2
  • Superar los retos del aprendizaje.
  • Conseguir nuevos niveles de excelencia.
  • Superar la hiperactividad y el exceso de imaginación.

¿Quién no pagaría un buen dinero por este bálsamo de Fierabrás?

La gimnasia cerebral tiene cuatro aspectos básicos, que son mencionados en inglés con el acróstico PACE –que significa ritmo– y que corresponden a las bonitas palabras de positivo, activo, claro y energético. A su vez, los cuatro movimientos básicos son beber agua, tocar los botones del cerebro que curiosamente están en el pecho, la marcha cruzada -mover las piernas como una majorette- y los hook-ups (cruzar tobillos, muñecas y dedos). Los vendedores de la gimnasia cerebral dicen que el agua activa el cerebro para una acción eficiente entre el cerebro y el sistema nervioso y para un almacenamiento y recuperación eficiente de información. Es un sinsentido, entre trágico y cómico. Brain-GymSi el cerebro tiene la mínima necesidad de agua genera una potente sensación: la sed. Si no tenemos sed es que nuestro cerebro está perfectamente hidratado y beber agua hará trabajar a nuestros riñones y a nuestra vejiga urinaria pero no tendrá ningún efecto sobre la actividad cerebral. Decir que hay que colocar el agua en contacto con el paladar superior para que llegue más rápido al cerebro es un ejemplo más de su incultura científica.

El segundo movimiento es frotarse ambos lados del esternón en un movimiento llamado Brain Buttons (Botones Cerebrales). studies_in_crap_brain_gym_for_business_brain_buttonsSegún los mismos memos «este ejercicio estimula el flujo de sangre oxigenada a través de las arterias carótidas al cerebro para despertarlo e incrementar la concentración y la relajación. Los botones cerebrales están justo encima y estimulan las arterias carótidas». Como dice Goldacre aguantándose la risa «A través de tu caja torácica. Sin usar tijeras». Los charlatanes de Brain Gym dicen que mejora la lectura, evita las inversiones de números y los errores en las letras, la mezcla de las consonantes y los movimientos en el sitio mientras el alumno está leyendo. Llevo 30 años trabajando en Neurociencia y me parece imposible, no tiene sentido. También dicen que hace despertarse a nuestro cerebro pero no necesita ningún despertador porque ya lo está, es él el que está dando esas instrucciones para frotarse el pecho.brain-gym-sesin-2-curso201314-5-638

El tercer movimiento es llamado Cross Crawl, levantar las rodillas sin moverte del stio, que mejora –según los charlatanes– las habilidades académicas para hablar, escribir, atender, leer y comprender. Como mucho -pienso- mejorará los glúteos. El cuarto de los «básicos» es Hooks ups que aunque en muchos diccionarios se traduce como «follar» creo que no es eso sino que el niño está sentado en una silla y cruza los tobillos, luego cruza las muñecas, entrelaza los dedos y gira las muñecas en un bonito movimiento rotatorio. Al parecer dicen que este movimiento mejora la atención y el habla, la realización de exámenes y otros retos y el trabajo en un teclado. Para poner un par de ejemplos más de estas técnicas, según sus «creyentes» moviendo la cabeza adelante y atrás se consigue que llegue más sangre a los lóbulos frontales del cerebro, lo que genera un pensamiento más ágil y claro. Es, en dos palabras, una estupidez. El riego sanguíneo del cerebro está perfectamente regulado y no es que llevando más oxígeno a una zona encefálica pensemos más, sino que cuando nuestras neuronas están más activas en una zona determinada, su metabolismo es más alto, demandan más oxígeno y el sistema circulatorio aumenta el flujo de sangre a esa zona. Justo al revés.

Los vendedores de Brain Gym dicen que trabajan en una «red mundial dedicada a mejorar la vida y el aprendizaje a través de la ciencia y el movimiento». Como siempre sucede en estas cosas, los únicos que mejoran su vida son ellos mismos porque al parecer han vendido su «gimnasia» en más de 80 países y sus libros están traducidos a cuarenta idiomas. Aún así, ni los libros ni el método valen el papel en que están impresos y el manual del profesor de Brain Gym indica sandeces como que «la comida precocinada no contiene agua». Quizá se pueda aplicar a la comida liofilizada de los astronautas pero no a ninguno de los alimentos precocinados que encontramos normalmente en un supermercado. brain-gym-6

Brain Gym incluye también otros movimientos en zonas alejadas del encéfalo. Además del cómico Brain Buttons, otro ejemplo es que según ellos retorciendo los dedos de una manera determinada se consigue mejorar el famoso «flujo de energía», un fijo en las teorías de los engañabobos. Según los papanatas de la gimnasia cerebral se basa en «movimientos coordinados cuyo objeto es activar los sentidos y facilitar la integración y asimilación de nuevos conocimientos». Para ello proponen cosas como el movimiento cruzado:

  • Sentado en una silla, levanta la rodilla derecha y tócala con la mano izquierda.
  • Levanta la rodilla izquierda y tócala con la mano derecha.
  • Repite los dos movimientos lentamente diez veces.

Lo he intentado hacer pero me da la risa antes de conseguir terminarlo. No debo estar preparado para conseguir «nuevos niveles de excelencia».

Si alguien tiene alguna evidencia, alguna explicación de cómo levantar las rodillas, mejora la asimilación e integración de nuevos conocimientos que venga y me lo explique. Todo eso unido a mensajes típicos de marketing como «Vamos neurona, ponte en movimiento» y a usar terminología de Neurociencias que es la moda última para vender camelos. Debería dar vergüenza a cualquier profesional de la educación (a cualquier persona, en realidad) caer en estas cosas y plantear en su colegio una majadería de este calibre.

El programa completo cuesta cientos de miles de euros y además de los centros privados que venden frecuentemente ese «estar a la última» para conseguir clientela, se utiliza también en numerosos centros públicos de varios países, dilapidando un dinero que vendría mejor para comprar más libros para la biblioteca, realizar más visitas a museos, subir los sueldos a los profesores y contratar más profesores de apoyo, cosas que sí que han demostrado que mejoran el rendimiento y la formación de los estudiantes.

A-Rough-Guide-to-Types-of-Scientific-EvidenceLas evidencias científicas del Brain Gym son nulas. La página The Skeptic’s Dictionary explicaba como de los poquísimos estudios publicados, uno solo tenía cuatro participantes, uno de los cuáles era el autor del estudio, un conflicto de intereses a tener en cuenta. Otro tenía graves errores de diseño y otro aparecía en una revista que cobraba por publicar de muy bajo nivel. La tesis de Sandra Harmon Witcher presentada en el Instituto Politécnico de Virginia para obtener un doctorado en educación encontraba que no había diferencias entre los niños que habían usado Brain Gym y el grupo control recomendando a los profesores «desconfiar de la tentación de elixires en botellas atractivas» y «alejarse de implementar este programa como una estrategia de intervención académica».

Goldacre contaba en su página web que había recibido un mensaje de un profesor de Ciencias y una estudiante de 13 años de su escuela. La estudiante escribió un artículo para el periódico escolar sobre Gimnasia Cerebral, explicando porqué era algo ridículo y un sinsentido. El director de la escuela decidió no publicarlo temiendo que los profesores que usaban este producto se sintieran ofendidos. Es triste y un soplo de esperanza al mismo tiempo pensar en una niña de trece años que tiene más juicio que algunos de sus profesores y más sentido común y valentía que el director de su colegio. Así nos va en Europa en estos momentos.

Hay muchas pequeñas moralejas en este asunto. La facilidad para que un muchacho o muchacha despierto y con una mínima base científica se dé cuenta de que algo es basura, la memez de unos profesionales de la educación que son capaces de demostrar que no aprendieron lo suficiente en su paso por la universidad, la cobardía de unas autoridades académicas que prefieren aplicar la censura en vez de abrir un debate sobre el uso de curanderismo y la indignante presencia de la pseudociencia en el ámbito educativo y, en realidad, en todos los ámbitos. A poco que hagamos zapping en televisión, leamos la prensa u ojeemos las revistas de un kiosco nos encontramos informaciones flojas, poco fundamentadas o directamente patrañas que deberían avergonzar a toda la plantilla de ese medio de comunicación. Si un periódico, un telediario demuestra ser un ignorante a la hora de hablar de salud, de tecnología, de medio ambiente, de cualquier aspecto de la vida con una base científica ¿por qué vamos a suponer que es menos ignorante cuando habla de política, de cultura, de historia o de fútbol? Ah no, que de fútbol sí contrastan la información.

En la escuela deberíamos enseñar las cosas básicas en que se fundamenta el método científico: hipótesis y tesis, ausencia de sesgos y prejuicios, búsqueda de evidencias, ensayos aleatorios, estudios ciego y doble ciego, análisis de cohortes, y por qué un estudio sistemático es mejor que andar cogiendo datos sueltos de un lado y otro. Entonces estaremos enseñando a esos estudiantes a navegar el mundo, a construir sobre la base en la que se sustenta nuestro progreso en los últimos quinientos años, a separar información fiable de la que es una simple hipótesis, un negocio con una cierta tendencia a la estafa o pura charlatanería.

 

Para leer más:

  • Goldacre B (2011) Kids who spot bullshit, and the adults who get upset about it. The Guardian 28 de mayo. http://www.badscience.net/category/brain-gym/
  • Goswami U (2006) Neuroscience and education: from research to practice? Nature 7 (5): 406–413.
  • Witcher SH (2001) Effects of Educational Kinesiology, Previous Performance, Gender, and Socioeconomic Status on Phonological Awareness Literacy Screening Scores of Kindergarten Students. Doctoral dissertation http://scholar.lib.vt.edu/theses/available/etd-04212001-144531/unrestricted/BrainGymPaper.pdf
  • http://www.skepdic.com/braingym.html