p050Entre los factores de riesgo de tener un hijo con autismo se encontró hace años un resultado sorprendente: que el padre tuviera una edad avanzada. Este resultado se da por demostrado y se ha entendido el mecanismo: una acumulación de mutaciones con la edad en la línea de células germinales que dan lugar a los espermatozoides. Hay, sin embargo, otras evidencias más dudosas como si lo mismo es cierto para las madres o la importancia de considerar ambas edades, la del padre y la de la madre, de forma independiente o conjuntamente, atendiendo a la diferencia de edad entre ambos progenitores.dv1962020_1367749627_540x540

Un estudio reciente publicado en la revista Molecular Psychiatry en 2015 ha ampliado enormemente la muestra, llegando a 5,7 millones de niños nacidos entre 1985 y 2004. El grupo investigador ha estudiado los informes pediátricos desde 2004 a 2009 viendo a cuántos se les había diagnosticado un TEA (más de 30.000) y ha sumado datos de cinco países distintos (Israel, Australia occidental, Suecia, Noruega y Dinamarca) lo que permite descartar algunas variables como geografía, alimentación, etc. De esta manera se ha generado la mayor base de datos para investigación epidemiológica sobre factores de riesgo de TEA en el mundo.

Las cuestiones suscitadas no son banales pero ampliar tanto la muestra permite dar una enorme solidez estadística a las conclusiones. Hasta ahora, los metaanálisis (estudiar conjuntamente los estudios previos) habían mostrado una gran heterogeneidad, lo que generaba dudas y, por otro lado, un gran estudio realizado en los Estados Unidos había encontrado un aumento del riesgo de algunos problemas perinatales cuando las madres son mayores que su pareja lo que abría nuevos interrogantes en relación con los TEA.

kailynlowryEl grupo encabezado por Sandin ha encontrado mayores niveles de TEA en hijos de madres adolescentes y en los que ambos padres tienen una importante diferencia de edad. Además, el estudio ha confirmado también que los padres con más años tienen mayor riesgo de tener un hijo con autismo. De estos factores el que más aporta es este último, la edad del padre, seguido por la diferencia de edad entre ambos progenitores. Los principales datos son los siguientes:

  • Los niveles de autismo eran un 66% más altos en los niños nacidos de hombres de más de 50 años de edad que en los que los padres tenían entre 20 y 30. Los de más de 40 años tenían un 28% de incremento frente a los que estaban en la veintena.
  • Los niveles de autismo eran un 18% más altos entre niños nacidos de madres adolescentes (13 a 19) que en los que sus madres estaban en la veintena.
  • Los niveles de autismo eran un 15% más altos en niños de madres en sus cuarenta y tantos que en aquellos de madres en sus veintitantos.
  • Los niveles de autismo era aún mayores cuando ambos padres eran mayores, en consonancia con lo que uno esperaría si la edad de cada padre contribuyera de forma independiente a ese riesgo de desarrollar un TEA.
  • Los niveles de autismo también aumentaban cuando mayor era la diferencia de edad entre ambos padres. Los índices de TEA eran máximos cuando los padres tenían entre 35 y 44 años y las madres tenían diez o más años menos. Del mismo modo, la frecuencia de autismo aumentaba cuando las madres estaban en los treinta y tantos y sus parejas tenían diez o más años menos.

El mayor riesgo de TEA en los padres de más de 50 años es consistente con la idea de que al aumentar las mutaciones genéticas en los espermatozoides con la edad, esas mutaciones contribuyen al desarrollo de autismo. Sperms-1Por el contrario, los factores de riesgo asociados a la mayor edad de la madre no se conocen todavía (los ovocitos han sido generados en el período embrionario y no van acumulando mutaciones como las células germinales masculinas) y tampoco se conoce cómo afecta al desarrollo cerebral del niño la diferencia de edad entre ambos progenitores. Todo ello sugiere que existen mecanismos múltiples que contribuyen a la relación entre edad de los padres y riesgo de TEA.

Como siempre en estos estudios conviene recordar que la inmensa mayoría de los niños nacidos en esas condiciones (padres añosos, madres adolescentes, progenitores con una diferencia notable de edad) se desarrollarán con normalidad y no tendrán un TEA. Estos datos son importantes porque van abriendo puertas a entender cómo surgen los TEA, cómo podríamos prevenirlos o cómo podremos tratarlos en el futuro. Nunca deben usarse para culpabilizar a nadie, tampoco a uno mismo. Tener un hijo siempre es una decisión de esperanza y amor.

 

Para leer más:

  • Sandin S, Schendel D, Magnusson P, Hultman C, Surén P, Susser E, Grønborg T, Gissler M, Gunnes N, Gross R, Henning M, Bresnahan M, Sourander A, Hornig M, Carter K, Francis R, Parner E, Leonard H, Rosanoff M, Stoltenberg C, Reichenberg A (2015) Autism risk associated with parental age and with increasing difference in age between the parents. Mol Psychiatry doi: 10.1038/mp.2015.70