depression-cognitive-4-healthyplaceLa depresión afecta negativamente a la memoria episódica, al recuerdo de los sucesos vividos. La explicación más aceptada es que las responsables son alteraciones neuronales generadas por el estrés. El estrés es parte de nuestros mecanismos de adaptación y defensa, y en una etapa inicial prepara al organismo para una respuesta de lucha o huida. Uno de los primeros procesos puestos en marcha es la liberación de glucocorticoides -como el cortisol- que se encargan de enviar azúcares a donde haga falta más energía, normalmente el cerebro y los grandes músculos de brazos y piernas si vamos a pelear o a salir corriendo. 857786Sin embargo, si el estrés se vuelve crónico, si no es un suceso puntual sino algo que se mantiene en el tiempo, los glucocorticoides sobreestimulan las neuronas que están procesando la información para esa respuesta, por ejemplo haciéndonos recordar situaciones pasadas similares que nos pueden dar pistas de cómo actuar, y las cosas empiezan a complicarse. Las neuronas «aceleradas» entran en situación de riesgo -sería como el dial de un coche que avisa de que entran en zona roja- y empiezan a desconectarse para evitar la muerte causada por una estimulación excesiva. El resultado es que la memoria, con parte de los circuitos neuronales fuera de juego, empieza a funcionar mal. Así que la primera idea es que la depresión es una enfermedad larga que genera estrés o que puede ser favorecida por una situación de estrés, lo que a su vez altera los procesos de memoria.

La segunda idea es sencilla: el estrés es un importante factor de riesgo en la depresión y la alta concentración de receptores para glucocorticoides en el hipocampo, una de las principales zonas cerebrales implicadas en la memoria, la convierten en una diana principal para una neurotoxicidad inducida por el estrés. HPADe hecho, el hipocampo es más pequeño en los adultos que tienen una depresión recurrente que en los que no la sufren y las células del hipocampo, tanto las neuronas como las células gliales, aparecen encogidas, achicadas, en las personas afectadas por una depresión. Puesto que el hipocampo es una región clave en la memoria episódica, esta reducción de volumen puede ser el sustrato de los déficits de memoria presentes en las personas aquejadas de una depresión mayor. Es decir, la conexión entre los glucocorticoides del estrés y las alteraciones en la memoria puede tener lugar en el hipocampo.

El tercer aspecto clave es que el tema de la memoria es importante en la depresión. La tristeza excesiva es uno de los síntomas básicos de una depresión mayor y los adultos con depresión tienen una tendencia a centrarse en los peores recuerdos y a rumiar la información negativa, lo que hunde más a la persona en esa sensación de que nada funciona, nada tiene valor, no hace nada bien. rumination-300x275Los sujetos sanos normalmente tenemos mejor memoria para las cosas positivas que para las negativas o neutras, una de las formas que tiene nuestro cerebro de ayudarnos a sobrellevar las dificultades de la vida, pero esta diferencia se reduce al caer en una depresión.

La cuarta idea es que las dificultades para registrar y conservar los recuerdos positivos pueden estar relacionadas con la anhedonía, la dificultad para disfrutar, otro de los síntomas principales de la depresión y del que se piensa que, a su vez, puede estar relacionado con los circuitos dopaminérgicos que intervienen en los sistemas de recompensa. Es decir, nuestro cerebro tiene un circuito especializado en premiarnos, en darnos una sensación de «subidón» cuando hacemos algo bien y en esos circuitos un neurotransmisor crucial es la dopamina. big_beerEs esa sensación de placer cuando tenemos sed y bebemos una cerveza fría -nuestro cerebro nos recompensa por haber hecho lo que teníamos que hacer, conseguir líquido- pero también cuando hacemos el bien a un desconocido. La dopamina es responsable de las sensaciones placenteras y está involucrada en la coordinación de los movimientos musculares, en la toma de decisiones y en la regulación del aprendizaje y la memoria. No quiere decir que la dopamina sea el único jugador en la depresión o en la recompensa, la química cerebral es compleja e intervienen además muy probablemente los sistemas serotonérgico, glutamatérgico, los opioides y los endocannabinoides. Aun así, por lo que sabemos, sin la dopamina no sentiríamos curiosidad ni motivación, dos aspectos afectados en las personas deprimidas.

Quinto: experimentos en roedores, en rodajas de hipocampo cultivadas in vitro y en humanos coinciden en que la anticipación de una recompensa y la exposición a una situación novedosa aumentan la codificación de esa situación en la memoria y su retención en el tiempo. Estos mecanismos sirven como un sistema de selección, de dedicar espacio neuronal para aquellas cosas valiosas o útiles: el cerebro solo almacena una parte del material con el que se encuentra cada día y da un acceso privilegiado a aquellos sucesos que suceden al mismo tiempo que una liberación de dopamina. the-reward-circuit-nucleus-accumbens-ventral-pallidum-ventral-tegmental-area-and-amygdalaDe este modo, los episodios que culminan con la recepción de un premio se retienen bien en la memoria, presumiblemente para que el organismo se comporte de una forma adaptativa si unas circunstancias similares vuelven a aparecer en el futuro.

Sexto: la dopamina parece jugar un papel tanto en la anhedonía de la depresión como en la transición de memorias a nivel molecular, lo que se llama potenciación a largo plazo, desde períodos cortos a períodos más largos. Hay bastantes evidencias que apoyan la relación entre la transmisión dopaminérgica y la persistencia de los recuerdos. Se piensa que la dopamina puede instigar la síntesis de proteínas que intervienen en la consolidación de las memorias en las neuronas del hipocampo. Por tanto, la dopamina puede ser clave en los fallos para recordar situaciones placenteras por esos procesos generados por el estrés.

En conclusión, la idea novedosa es que la memoria de sucesos positivos está dañada en los adultos con depresión porque los circuitos dopaminérgicos del hipocampo y el resto del sistema límbico no generan una respuesta adecuada de recompensa, lo que compromete la interacción entre recompensa y memoria que es clave para la retención de recuerdos positivos. El estrés es la causa más plausible para la débil respuesta de recompensa en la depresión por lo que no solo afectaría directamente a la estructura de las células hipocampales sino que también perturbaría los circuitos de recompensa y distorsionaría la formación de memorias positivas. 55817cde577b3-redEl sistema dopaminérgico estaría alterado, lo que tendría consecuencias negativas, mucho más en la memoria a largo plazo que en la de corto plazo. Puesto que el mecanismo de recompensa es un poderoso estímulo para la liberación de dopamina, la memoria de sucesos positivos, potencialmente asociados a recompensas, está más alterada que la de los negativos.

Las personas con un estado de ánimo normal recuerdan mucho mejor las imágenes unidas a una recompensa que las que no lo están, pero esta diferencia desaparece en el grupo con depresión. Es llamativo porque los síntomas clave de la depresión son la tristeza excesiva y la anhedonía pero no solemos pensar en déficits de memoria y la mayoría de la gente no pensaría en la depresión como un trastorno de la memoria. Sin embargo, una encuesta realizada a 100 personas con depresión tratadas de forma ambulatoria encontraban que los problemas de memoria eran puntuados como el tercer aspecto más preocupante de la depresión, tras la caída de la libido y el aumento de peso, por encima de la tristeza, la falta de energía, los problemas de sueño y muchos otros síntomas que en principio pensaríamos que son más característicos de la depresión. Un estudio por MacQueen y colaboradores encontró pruebas experimentales de lo que los pacientes decían: las estimaciones de las personas deprimidas sobre sus problemas de memoria se correlacionaban con su puntuación en test de memoria, pruebas que dependían de la función hipocampal. En otras palabras, los participantes pensaban que sus memorias fallaban, y tenían razón.55817cfe4fa37

Estos resultados se están trasladando a la clínica, incluyendo en los tratamientos de los adultos con depresión terapias para mejorar la memoria de trabajo. Las actuaciones tienen unos puntos de partida basados en que la memoria autobiográfica de los pacientes deprimidos tiene algunas peculiaridades:

  • Se orienta preferentemente hacia material emocionalmente difícil o doloroso.
  • Una instrucción para recuperar una memoria específica y limitada en el tiempo suscita la recolección de memorias diferentes, que tratan de diversos sucesos, a menudo hasta alcanzar de nuevo un tinte negativo.
  • La recuperación de una memoria autobiográfica pone en marcha una espiral de rumiación y recriminación de uno mismo, dando vueltas a fallos del pasado y siendo incapaz de ver los aciertos logrados y que incluso en los aspectos negativos, las cosas pueden ser diferentes en el futuro.

Las terapias de memorias toman esa recuperación de recuerdos autobiográficos como diana de los esfuerzos, entrenando a los pacientes para recuperar con agilidad memorias positivas concretas y construyendo sobre ellas, siendo tan específico como sea posible y evitando esos círculos viciosos de pensamientos oscuros. 2015-05-06-how-depression-affects-your-brain-fb1Cuando las memorias negativas saltan a la mente, la instrucción es no juzgarlas, aceptarlas y pasar página, intentando quitarles toda la carga emocional posible. Aunque el ámbito de las terapias sobre la memoria es nuevo, hay ya evidencias de que estos métodos resultan ser clínicamente eficaces. El objetivo es mejorar el estado de ánimo y poner a la persona afectada en un círculo virtuoso de positividad, reforzar los recuerdos gratos y obviar los negativos, que le permita ir saliendo de la situación en que se encuentra.

 

Para leer más:

  • Dillon DG (2015) The neuroscience of positive memory deficits in depression. Front Psychol 6:1295. doi: 10.3389/fpsyg.2015.01295. eCollection 2015. http://journal.frontiersin.org/article/10.3389/fpsyg.2015.01295/full
  • MacQueen, G. M., Galway, T. M., Hay, J., Young, L. T., and Joffe, R. T. (2002). Recollection memory deficits in patients with major depressive disorder predicted by past depressions but not current mood state or treatment status. Psychol. Med. 32: 251–258.