downloadEs la imagen más antigua que conservamos del sistema nervioso. En el centro inferior, la nariz. A su lado, los dos ojos con sus córneas, esclerótica, cristalinos y de ellos salen los nervios ópticos que se dirigen hacia el encéfalo, situado en la parte superior. Los nervios ópticos se juntan brevemente, antes de seguir caminos independientes hacia ambos lados del cerebro.

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El dibujo tiene un mensaje elemental y fundamental: en el sistema nervioso, la información viaja, va de una zona a otra. Luego sabríamos que en cada estación, esa información visual es procesada, interpretada, utilizada o almacenada.

Este sencillo esquema fue realizado por Alhacén (Abū ‘Alī al-Ḥaṣan ibn al-Ḥaṣan ibn al-Hayṯam) en torno al 1027 y fue publicado en 1083 como parte del Kitab al-Manazir (Libro de Óptica), su principal obra y donde describe cómo se forma la imagen en la retina gracias al cristalino. Alhacén, nacido en Basora, vivió casi toda la vida en El Cairo, donde reinaba el califa fatimí. Allí se ganaba la vida escribiendo libros y siendo el tutor de los hijos de los nobles. Era físico, matemático y astrónomo y se le considera el creador del método científico pues varios siglos antes que los europeos dijo que las hipótesis solo podían comprobarse mediante la experimentación con procedimientos fiables o mediante la evidencia matemática.

Había dos teorías principales sobre la visión en la antigüedad clásica: la teoría de la emisión, apoyada por Euclides y Ptolomeo, que indicaba que la vista funcionaba porque el ojo emitía rayos de luz. Por su parte, la teoría de la intromisión, propuesta por Aristóteles, indicaba que cada objeto producía formas físicas que entraban en el ojo. Alhazén propuso una teoría que combinaba los argumentos matemáticos sobre los rayos de Euclides, la tradición médica de Galeno y algunas ideas aristotélicas sobre la intromisión. Mientras Alhacén escribía esta obra, Europa estaba sumida en las tinieblas de la Edad Media pero el mundo islámico, con un mayor nivel cultural, había mantenido los libros y las ideas de Hipócrates y Galeno. A Alhacén los europeos le llamaron, para honrarle, Ptolemaeus Secundus, el segundo Ptolomeo.