faintinggroom-redSam Peterman es una estudiante de secundaria de la Sweet Home High School de Springville, una pequeña ciudad en el estado de Nueva York. Tiene quince años y le gusta correr, participa en campeonatos, mejora poco a poco sus marcas personales y es feliz cuando gana una medalla. Su padre le acompaña en cada prueba, algo que no es extraño, pues muchos padres lo hacen y van con sus hijos a las competiciones deportivas para animarles y apoyarles. Pero el padre de Sam, Dale Peterman, lo hace en un sitio especial, en la propia línea de meta, y con un aspecto peculiar, siempre vestido con una chillona camiseta naranja. Desde luego no pasa desapercibido. sam-peterman_650x400_71434339236El motivo es que una vez tras otra, en cuanto cruza la línea de meta, Sam se desmaya. De hecho, en el peor sprint que alguien pueda imaginar, se va desmayando en los últimos metros, sus brazos oscilan débilmente; su cabeza cae hacia atrás, su boca se abre buscando aire. Cruza la meta y se derrumba pero allí está su padre para sujetarla, recostarla cuidadosamente en el suelo y ayudarle a recuperarse.

Los síncopes, desmayos o soponcios son pérdidas de consciencia y del tono postural caracterizadas por su aparición súbita, su corta duración y una recuperación espontánea, rápida y completa, sin necesidad de tratamiento. syncope3Los dos grupos principales de desmayos son los causados por un problema del sistema circulatorio (corazón o vasos sanguíneos) y los que están mediados por el sistema nervioso. Entre los primeros, que son más escasos y más peligrosos, los hay debidos a arritmias cardíacas, baja presión arterial, problemas con las válvulas del corazón o el propio miocardio o a insuficiencias debidas, por ejemplo, a un embolismo pulmonar. Los mediados por el sistema nervioso se llaman también síncopes neurocardiogénicos o síncopes vasovagalesy se deben a una disfunción del sistema nervioso autónomo.

El sistema nervioso autónomo es el encargado de regular las actividades automáticas del cuerpo. Tiene dos partes, el sistema nervioso parasimpático, que se encarga de las actividades cuando el cuerpo descansa, en particular después de comer. Entre ellas se incluye cierta alerta sexual —esas simpáticas erecciones durante la siesta—, la digestión, la eliminación de residuos del cuerpo o la producción de lágrimas. sistema-parasimpático-25474169-redEl sistema nervioso simpático, la otra parte, inerva los músculos lisos, el músculo cardíaco y las glándulas de todo el organismo. Entre sus efectos están dilatar la pupila (captar más luz), aumentar la frecuencia del latido cardíaco (disponer de más sangre), dilatar los bronquios (disponer de más oxígeno), disminuir las contracciones estomacales e intestinales (aparcar temporalmente la digestión y concentrar la sangre en brazos, piernas y mandíbula) y estimular las glándulas suprarrenales (responder al estrés). Dicen que el parasimpático es el encargado de animar al cuerpo a «descansar y digerir» mientras que el simpático, por el contrario, es el responsable de activar los procedimientos de la respuesta «lucha o huye».

Los síncopes neurocardiogénicos, como el de Sam Peterman, se producen por un fallo en el control que el sistema nervioso autónomo realiza sobre la actividad del corazón y la presión arterial. Están generados por un aumento del tono parasimpático, son comunes en atletas con mucho entrenamiento y tienen lugar en momentos de esfuerzo, en pleno ejercicio. SPRINGsampetermanLa estimulación del nervio vago genera una reducción de la frecuencia cardiaca y una dilatación de los vasos sanguíneos del cuerpo. A su vez, en el caso de los corredores como el que aquí nos ocupa, hay un factor extra y es que la actividad física en las piernas hace que un volumen importante de sangre se vaya a la mitad inferior del cuerpo. El fallo en la modulación del escaso riego disponible hace que llegue al cerebro menos cantidad de sangre de la necesaria, y se produce el desvanecimiento.

Los síncopes son un problema común en ancianos y, en menor medida, en niños y adolescentes, y en general son benignos. Ello no obstante, puede haber un problema cardíaco subyacente, algo que aunque es raro puede ser potencialmente peligroso y necesita tratarse adecuadamente. Se dice que un 4% de las personas que han sufrido un desmayo morirán antes de que pase un mes pero porque su situación puede ser ya grave. Si es de un tipo o de otro es algo que se puede aclarar haciendo una historia personal y familiar detallada, un examen físico y un electrocardiograma. En general, el síncope inducido por el ejercicio se debe tratar con seriedad y conviene hacer un seguimiento detallado porque hay que descartar el riesgo de ataque cardíaco.

Cerca de un 20% de la población adulta ha sufrido al menos un desmayo a lo largo de su vida y su prevalencia es algo más alta en mujeres (3,5%) que en hombres (3%). fainting swoonEn la época victoriana eran muy típicos y todavía se discute si era un problema físico a causa de los problemas circulatorios causados por el corsé y una ropa muy apretada o psicológicos, por una imagen de la feminidad frágil e hipersensible que daba una imagen favorable y romántica a los desmayos. Para quitarle un poco de encanto a la cosa, los síncopes vasovagales pueden ocurrir mientras la persona está orinando, mientras está defecando, por una tos intensa, por estar de pie durante un tiempo prolongado, al sufrir una impresión por cosas como la sangre o las enfermedades, por una deshidratación o por emociones fuertes como el dolor, el miedo o una enorme pesadumbre.

El mecanismo previo al desmayo es común en toda una serie de síndromes que comparten esos síncopes vasovagales. El núcleo del tracto solitario, una estructura del tronco del encéfalo, se activa directa o indirectamente por un estímulo, lo que hace que al mismo tiempo aumente el tono vagal o parasimpático y simultáneamente se produzca una caída en el tono simpático. sistema-nervioso-autnomo-por-katherine-guaita-49-638Es decir, refuerza el mensaje de «echa la siesta y haz la digestión» y debilita al máximo el de «pelea o sal pitando» con el resultado de que el cerebro se apaga y el organismo sufre un desvanecimiento.

El tratamiento de un síndrome vasovagal como el de Sam es sencillo: hacer que el cerebro recupere el riego sanguíneo, algo que se consigue con facilidad tumbando a la persona en el suelo, levantando ligeramente las piernas o sentarla e inclinarla ligeramente hacia delante con la cabeza en las rodillas durante al menos 10-15 minutos en un lugar tranquilo y fresco. En los casos en que los desmayos se convierten en crónicos, el abordaje terapéutico se centra en encontrar cuáles son los elementos desencadenantes, que inician el síncope y aprender técnicas para evitar la pérdida de consciencia. Son cosas sencillas que al notar los primeros signos: que se va un poco la cabeza, náuseas o un sudor frío en la piel, se deben poner en marcha. Entre ellas están juntar los dedos en un puño, tensar los brazos, cruzar las piernas o apretar un muslo contra el otro. Cosas tan simples pueden evitar el desmayo. Cuando han pasado los síntomas se recomienda dormir al menos un rato. Si los episodios de desmayos se suceden sin un elemento de inicio, es necesario explorar por si hubiese un problema cardíaco. En estos casos como es lógico el tratamiento es más complejos  y puede necesitar la implantación de marcapasos o desfibriladores automáticos según el elemento causal.

En algunos países desarrollados los chavales se provocan síncopes intencionadamente. El juego de los desmayos o de las asfixias, el«choking game»  -se llama de muchas maneras- consiste en limitar intencionadamente el riego al cerebro para generar una pérdida de conocimiento. Los métodos más comunes son la estrangulación y la hipocapnia. La primera se consigue apretando el cuello con las manos, un cinturón, una correa o un brazo. hqdefaultAdemás de bloquear el riego, la presión sobre las carótidas genera un estímulo de los barorreceptores que generan un reflejo de vasodilatación cerebral y al mismo tiempo se envía un mensaje al corazón vía el nervio vago que genera una bradicardia, una ralentización del latido cardíaco. Menos sangre a repartir en un sistema circulatorio dilatado genera el desmayo. En algunos casos esto puede llevar a una asístole, un tipo de parada cardíaca que es muy difícil de tratar. A veces lleva a la muerte.

La hipocapnia consiste en disminuir el dióxido de carbono disuelto en la sangre, lo que se suele hacer mediante una respiración rápida o profunda conocida como hiperventilación, seguida por aguantar la respiración tras expulsar todo el aire de los pulmones a veces con la ayuda de un compañero que aplica un fuerte abrazo. Al parecer estas estúpidas diversiones son en algún sitio un rito de paso para formar parte de un grupo o pandilla y también se utilizan para experimentar un estado alterado de la consciencia, sentir algo parecido a una experiencia cercana a la muerte, vivir una breve intoxicación sin coste alguno o sentir un breve momento de euforia o un subidón sin necesidad de tomar ninguna droga. Cualquier procedimiento que deje al cerebro sin oxígeno tiene el riesgo de causar un daño leve o grave. Estos daños a su vez pueden generar dificultades para concentrarse, problemas de memoria, daño cerebral o incluso la muerte. 334862_10152159263369_o-redNo está claro cuántos adolescentes fallecen por estos juegos de asfixia pues en muchos casos se etiquetan como suicidios aunque no fuera ésta la intención pero un estudio reciente ha identificado 99 fallecimientos causados por juegos de estrangulamiento. Una encuesta en 2.500 estudiantes de primaria y secundaria de 9 a 18 años (edad media 13,7) de Texas y Ontario encontró que el 68% de los muchachos habían oído hablar del juego, el 45% conocían a alguien que lo había hecho y el 6,6% lo habían probado ellos mismos. Todos ellos debían recordar lo que decía la deportista Sam Peterman en su cuenta de twitter «Todo el mundo se cae, pero nos volvemos a levantar porque el suelo no es sitio para un campeón». El suelo, después de un desmayo autoprovocado y un fallo cardíaco, es para algunos jóvenes el lugar definitivo. Una tragedia.

El título de este post es el primer verso de un soneto de Lope de Vega aunque el más conocido es el último. ¡Qué lo disfrute!

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor suave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.

 

Para leer más:

  • Andrew TA, Fallon KK (2007) Asphyxial games in children and adolescents. Am J Forensic Med Pathol 28(4): 303-307.
  • Busse H, Harrop T, Gunnell D, Kipping R (2015) Prevalence and associated harm of engagement in self-asphyxial behaviours (‘choking game’) in young people: a systematic review. Arch Dis Child doi: 10.1136/archdischild-2015-308187. [Epub ahead of print]
  • Harms R (2015) Race After Race, Teenager Crosses Finish Line, Then Collapses. New York Times http://www.nytimes.com/2015/06/15/sports/race-after-race-teenager-crosses-finish-line-then-collapses.html?_r=0
  • Macnab AJ, Deevska M, Gagnon F, Cannon WG, Andrew T (2009) Asphyxial games or “the choking game”: a potentially fatal risk behaviour. Inj Prev 15(1): 45-49.