impostor-ladyEs algo muy común: profesionales muy bien preparados, exitosos y en buenos puestos, que dudan de su habilidad, de su capacidad, de merecer el lugar que tienen. Y a pesar de que todas las personas a su alrededor y todos los datos objetivos dicen lo contrario, piensan que son un fraude, que son menos inteligentes y menos competentes de lo que los demás les consideran, que ocupan un lugar que no es el suyo, que son unos impostores.

Las personas con este trastorno, el síndrome del impostor, piensan que han alcanzado un buen nivel profesional engañando a otros sobre su verdadera valía, su inteligencia y su capacidad. tumblr_inline_nfcj4dTLGZ1rtan47Viven con el miedo a ser descubiertos, a ser expuestos como falsarios intelectuales o laborales. Este miedo les causa estrés y ansiedad. Es también una profecía autocumplible puesto que estos sentimientos de falta de adecuación pueden hacer que no alcancen el nivel de excelencia en el desempeño de sus funciones que podrían lograr y, en cierta manera, fallen a sus compañeros o no alcancen sus expectativas.

Los hombres y mujeres con síndrome del impostor tienen sentimientos y pensamientos del tipo «soy un fraude», «mis compañeros o mis profesores se van a dar cuenta de que no pertenezco a esta lugar», «entré aquí por chiripa». Esta incertidumbre puede ser un rasgo de la personalidad —es inseguro—, un efecto secundario de la formación —presión por los compañeros, ganas de agradar a un profesor y luego pensar que la nota es porque le caemos bien y no por haber hecho un buen examen— o una parte normal del desarrollo profesional —al terminar la carrera todos pensamos que no sabemos hacer nada y sea lo que sea el siguiente escalón que alcanzamos pensaremos que no lo merecemos.

Hay tres grupos o tres enfoques:

  1. Sentirse un estafador. Creen que no merecen el éxito que han tenido o su posición profesional. Piensan que de alguna manera han engañado a la gente para hacerles creer lo contrario. A ello va unido un miedo a ser «descubierto», «desenmascarado». Las personas de este grupo se identifican con frases como «Puedo dar la impresión de ser más competente de lo que soy» o «Vivo siempre con miedo de que descubran que mi nivel es realmente mucho más bajo» o «me preocupa que mis compañeros o mis jefes descubran lo mucho que no sé».imposter-syndrome
  2. Atribuir el éxito a la suerte. Es  la tendencia a atribuir el éxito a la suerte, al afecto injustificado de un jefe o a cualquier otro factor externo y no al propio esfuerzo y mérito. Alguien de los que encajan en este grupo se referirá a una buena nota en el examen como «tuve suerte», «ha sido una casualidad» y pensará que no será capaz de volver a tener éxito en el siguiente examen.
  3. Minimizar los logros. Un tercer grupo son los que subestiman cualquier éxito y se refieren a la obtención de un objetivo como «no era para tanto», «esta asignatura es muy fácil». Les cuesta mucho aceptar cualquier elogio.

Inicialmente el síndrome del impostor fue un trastorno que se describió en mujeres de éxito pero estudios posteriores demostraron que ocurría tanto en mujeres como en hombres, aunque parece algo más común en ellas. Es muy habitual en profesores, investigadores, médicos y actores.

El síndrome del impostor no es tan leve como pueda parecer: las personas afectadas tienen altos niveles de depresión, de ansiedad y problemas para aceptarse a sí mismos. Además, afecta a un número alto de personas: en un estudio, un 30% de los estudiantes universitarios tenían sentimientos de impostor y un 28% puntuaban en los niveles clínicos de estrés. El principal predictor para un problema de estrés entre los estudiantes de Medicina era si estaban afectados de este fenómeno. El síndrome del impostor es también un problema frecuente en aquellas situaciones laborales en las que se juntan generalistas con especialistas. Por ejemplo, un estudio se centraba en los médicos que estaban haciendo la especialidad de medicina de familia. Estos jóvenes licenciados hacen una rotación por distintos servicios hospitalarios donde todos sus colegas tienen una formación muy específica y, los de más edad, llevan años trabajando en el tema. Es muy común que se sientan impostores, que ellos no saben nada frente a aquellos compañeros que dominan su tema.

impostor-in-group-foundLas personas afectadas de síndrome del impostar no son capaces de internalizar sus éxitos, esos logros no hacen cambiar la opinión de sí mismos y no alivian ese sentimiento de estar fuera de lugar, de no dar la talla. Al mismo tiempo pueden magnificar los fracasos y temen el éxito por la responsabilidad y visibilidad que acarrea. La presión constante por alcanzar los objetivos unido al riesgo que conlleva hace que no disfruten los éxitos. Al mismo tiempo, el miedo a ser «destapado» hace que trabajen aún más intensamente, con lo cual aumentan los éxitos, con lo cual el impostor siente que su supuesta valía aún es más exagerada. Un círculo nada virtuoso.

Para medir este trastorno se ha desarrollado una encuesta, la escala de impostor de Clance, que permite valorar estos pensamientos y sentimientos y ver si alcanzan niveles patológicos. Debes puntuar estas preguntas de la siguiente manera: No es cierto en absoluto (1); raramente (2); a veces (3); a menudo (4); es muy cierto (5).

Puedes hacer la encuesta en esta dirección.

  1. A menudo he tenido éxito en un examen o una tarea a pesar de tener miedo de que no me fuese a ir bien.
  2. Tiendo a recordar más los incidentes en los que no he logrado lo mejor de mí que aquellos en que sí lo he conseguido.
  3. Si voy a recibir un premio, promoción o reconocimiento, dudo si contárselo a otros mientras no sea un hecho consumado.  
  4. Puedo dar la impresión de que soy más competente de lo que realmente soy.       
  5. A menudo comparo mi habilidad con la de aquellos que están a mi alrededor y pienso que ellos deben ser más inteligentes que yo.        
  6. Si recibo muchas alabanzas y reconocimiento por algo que he logrado, tiendo a quitar importancia a lo que he hecho.         
  7. A menudo me preocupa no tener éxito con un proyecto o un examen, incluso aunque otras personas a mi alrededor tengan confianza en que lo haré bien.     
  8. Me resulta difícil aceptar elogios o alabanzas sobre mi inteligencia o mis logros.    
  9. Me siento mal y desanimado si no soy «el mejor», o al menos «muy especial», en situaciones que impliquen conseguir unos objetivos.     
  10. A menudo me asusta fallar en un nuevo encargo o proyecto, incluso haciendo generalmente bien lo que intento.     
  11. Raramente realizo un proyecto o una tarea tan bien como me gustaría.      
  12. A veces me asusta que otros descubran cuántos conocimientos o habilidades me faltan en realidad.    11987301_8494_1024x2000
  13. Cuando la gente me felicita por algo que he logrado me asusta no ser capaz en el futuro de estar a la altura de sus expectativas.  
  14. Si puedo, evito evaluar y me siento intimidado ante la idea de que otros me evalúen a mí.         
  15. De vez en cuando me siento desanimado sobre mis logros hasta el momento y pienso que tendría que haber conseguido mucho más.    
  16. Me asusta que personas que son importantes para mí puedan descubrir que no soy tan capaz como ellos piensan.  
  17. Cuando he tenido éxito en algo y los demás reconocen mis logros, tengo dudas de poder repetir ese éxito.     
  18. A veces pienso que obtuve mi puesto actual, o conseguí el éxito que ahora tengo, porque estaba en el lugar apropiado en el momento oportuno.           
  19. A veces siento que mi éxito se debe a algún tipo de suerte.    
  20. A veces siento o creo que mi éxito en la vida o en mi trabajo ha sido el resultado de algún tipo de error.

Puntuaciones superiores a 61 puntos sugieren una condición clínica.

impostor-syndrome-cartoon-823x1024Si estamos de acuerdo en que el síndrome del impostor es un problema real, que afecta de forma particular a nuestros mejores estudiantes y que su efecto puede ser dañino deberíamos pensar cómo actuar. Entre las medidas podrían estar:

  • Discutir la situación con los compañeros, ellos verán que no es falsa modestia y el impostor que realmente valoran su mérito y esfuerzo.
  • Ser consciente de los pensamientos de impostor e intentar hacer un balance objetivo de la situación personal.
  • Adaptar su formación logrando que tengan experiencias con las «manos en la mesa» lo más parecidas posible a lo que van a encontrar en el mundo laboral.
  • Reiterarles en el último año de carrera que tienen buena formación y salen bien preparados para emprender la siguiente etapa en su formación.
  • Proporcionar ejemplos de éxito de su nivel y su formación.

 

Para leer más:

  • Bernard NS, Dollinger SJ, Ramaniah NV (2002) Applying the big five personality factors to the impostor phenomenon. J Pers Assess 78(2): 321-333.
  • Oriel K, Plane MB, Mundt M (2004) Family medicine residents and the impostor phenomenon. Fam Med. 2004 Apr;36(4): 248-252.
  • Sightler KW, Wilson MG (2001) Correlates of the impostor phenomenon among undergraduate entrepreneurs.Psychol Rep. 2001 Jun;88(3 Pt 1): 679-689
  • http://counseling.caltech.edu/general/InfoandResources/Impostor