importancia-del-ajedrez-254x300Cajal fue un gran aficionado al ajedrez y jugó, a buen nivel, durante muchos años. Se sabe que, de vuelta de Cuba, estaba precisamente jugando al ajedrez en el café iberia del Paseo de la Independencia de Zaragoza, cuando sufrió una hemoptisis —vómitos de sangre—, que le hicieron trasladarse al balneario de Panticosa para buscar su recuperación.Cajal lo cuenta en sus memorias

Cuando más absorto estaba meditando una jugada, me acometió de pronto una hemoptisis. Disimulé lo mejor que pude el accidente, para no alarmar al amigo, y continué la partida hasta su término.

Eran los efectos de una lesión pulmonar causada por una tuberculosis que se sumaba al paludismo contraído en la isla caribeña. 10298639553_8149c0f186_zEn aquella época la práctica del ajedrez en la ciudad maña se concentraba en el Casino de Zaragoza y en los tradicionales cafés como el Suizo, el Matossi, el Universo, el Europa y el propio Iberia donde aconteció ese suceso.

También se sabe que don Santiago siguió jugando en Valencia donde se instala tras ganar su primera cátedra. El grupo de amigos con el que hacía excursiones y paellas que denominaron jocosamente el Gaster Club contaba también con aficionados al tablero como el historiador de la medicina José Rodrigo Pertegás. Cajal jugaba con ellos al ajedrez al aire libre o en la Sociedad de Agricultura.

La siguiente fase de su afición al juego de las 32 piezas y 64 casillas tuvo lugar en Barcelona, su nuevo destino académico, donde pasa de nivel, juega con asiduidad y es invitado a hacerse socio del casino donde practica habitualmente un grupo de ajedrecistas: Tabla«Conocedores de mi afición al noble juego de Ruy López y Philidor, varios contertulios del Casino Militar me invitaron a hacerme socio».

Allí mejora su nivel y con esa competitividad que será tan fundamental en su carrera investigadora se esfuerza por derrotar a sus compañeros de partida:

Tuve la flaqueza de acceder, me estrené con varia fortuna midiéndome con aficionados de alguna talla; creció un tanto mi destreza, y con el ella el afán morboso de sobrepujar a mis adversarios.

Explora también otros retos mayores como las simultáneas o el ajedrez «a la ciega»najdorf-en-simultaneas

En mi necia vanidad llegué a jugar cuatro partidas simultáneas, defendidas por sendos campeones, amén de numerosos mirones que discutían prolijamente las consecuencias de cada jugada. Partida hubo que duró dos o tres días. En mi empeño de lucirme a toda costa y confiando en mi pasadera memoria  visual, llegué a jugar sin mirar el tablero.

El nuevo paso del proceso como ajedrecista de Cajal fue el estudio de aperturas, finales y jugadas:

Excusado es decir que adquirí cuantos libros del aristocrático recreo llegaron a mis manos, y hasta caí en la inocencia de enviar a las ilustraciones extranjeras soluciones de problemas.

Ello no obstante, Cajal se da cuenta que el juego se está convirtiendo en una obsesión y que le está afectando incluso en su descanso:

Arrastrado por la creciente pasión, mis sueños eran interrumpidos por ensueños y pesadillas, en las cuales armaban frenética zarabanda peones, caballos, reinas y alfiles. Derrotado la víspera en una o varias partidas, ocurríame a menudo despertarme sobresaltado durante las primeras horas matinales, con el cerebro enardecido y vibrante, prorrumpiendo en fases de irritación y despecho: «¡Torpe de mí! —exclamaba—, había un jaque mate a la cuarta jugada y no supe verlo.» Y, en efecto, puesto el tablero sobre la mesa, comprobaba apenado la tardía clarividencia de mi inconsciente, que había laborado por mí durante las escasas horas de reposo.

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Cajal jugando al ajedrez con Federico Olóriz, catedrático de Anatomía de la Universidad de Granada

Cajal decide acabar con ello

Esto no podía continuar. La fatiga y la congestión cerebral casi permanentes me enervaban.

El sabio aragonés es crítico sobre los supuestos efectos positivos del ajedrez, sobre su consideración como gimnasia mental:

Si en el juego del ajedrez no se pierde dinero, se pierde tiempo y cerebro, que valen infinitamente más. Y se despolariza nuestra voluntad, que corre por cauces extraviados. En mi sentir, lejos de ejercitar la inteligencia, como se ha dicho por muchos, el ajedrez la descentra y la gasta.

Cajal decide poner freno a lo que considera «un vicio tenaz e inveterado, el ajedrez, que amenazaba seriamente mis veladas» y también le repele la imagen de sus compañeros, del jugador del Casino de provincias que pasa las horas muertas sentado junto al tablero o sujetando una baraja:20

Consciente del peligro de mi situación, temblaba ante la desoladora perspectiva de convertirme en uno de esos tipos amorfos, sedentarios y ventripotentes que envejecen infecunda e insensiblemente en torno de una mesa de tresillo o de ajedrez, sin suscitar un afecto sincero ni provocar, cuando llega la inevitable apoplejía o la terrible uremia, más que un sentimiento de fría y ritual conmiseración.

Cajal, que es un hombre de una tenacidad asombrosa y cuya vida ha sido definida como la «historia de una voluntad« niega tener suficiente fuerza para dejarlo sin más:

Pero ¿cómo curarme radicalmente? Sintiéndome incapaz del inexorable «no juego más», patrimonio de las férreas voluntades; acuciado constantemente por el ansia de desquite —el genio maléfico de todo jugador—, solo se me ocurrió como recurso supremo un remedo del similia similibus de los homeópatas: estudiar a fondo los tratados de ajedrez y reproducir las más celebres partidas.

También piensa que debe cambiar su estado emocionar antes de afrontar la partida e incluso modifica su forma de jugar:4326_small.1

…disciplinar mis nervios harto impresionables, aumentando al sumo la tensión imaginativa y reflexiva. Era inexcusable también abandonar mi estilo de juego, consistente en ataques románticos y audaces, para atenerme a las normas de la más cautelosa prudencia.

Finalmente Cajal se libra del ajedrez jugando al ajedrez; es decir, se embarca en una serie de partidas victoriosas como forma de calmar su ego, algo que sería imposible en esta época actual de partidas por internet, donde siempre hay miles de jugadores mejores que tú:

Alcancé al fin mi codiciado propósito. El cual consistía —lo habrá adivinado el lector— en lisonjear y adormecer mi insaciable amor propio con la derrota, durante una semana, de mis hábiles y ladinos competidores.

A Cajal el proyecto le sale bien.Acertijos Ajedrez

Demostrada, eventual o casualmente, mi superioridad, el diablillo del orgullo sonrió satisfecho.

Apuntalado con éxito su nivel como jugador frente a sus compañeros, Cajal sale corriendo del Casino y del ajedrez:

Y temeroso de reincidir, dime de baja en el Casino, no volviendo a mover un peón durante más de veinticinco años.

Es algo que no es totalmente cierto porque en alguna fotografía de esa época se le ve jugando una partida amistosa como el preciosa imagen con Federico Olóriz. Lo que perdió el ajedrez, lo ganó la ciencia y Cajal así lo comenta en sus memorias:

Gracias a mi ardid psicológico, emancipé mi modesto intelecto, secuestrado por tan rudas y estériles porfías, y pude consagrarle, plena y serenamente, al noble culto de la ciencia.

Si alguien quiere conocer el estilo del maestro (maestro científico, no de ajedrez) aquí está una de sus partidas jugada contra el Dr. Bruno Solano, en Zaragoza, en 1898. Cajal juega con blancas. Los comentarios, del gran Leontxo García.

1 e4 e6 2 d4 d5 3 Cc3 Ab4 4 Dg4 Rf8 5 e5 Ce7 6 Ah6?! (osadía, pero no exenta de veneno contra un aficionado) 6 ..gxh6 7 Dh4 Rg7?! (innecesaria maniobra para que la captura en h6 no sea con jaque) 8 Df6+ Rg8 9 Ch3! (hay visión táctica, aunque la idea inicial sea errónea) 9 ..Cbc6 10 Cf4 Cxd4?(demasiado optimista; era mejor ser prudente con 10 ..Cf5) 11 Ch5 Cdf5 12 g4 Df8? (Solano no comprende que ahora ya está en alerta roja; puesto a devolver la pieza de más, era mejor hacerlo con 12 ..Cc6, forzando el cambio de damas) 13 gxf5 exf5 14 Tg1+ Cg6 15 0–0–0 Ae7?? (diagrama) (ahora las negras están perdidas; era imprescindible 15 ..Axc3 16 bxc3 Ae6, aunque habría una gran ventaja blanca en todo caso) 16 Cxd5!! (la dama blanca es tabú, por Cd5xf6 mate) 16 ..Ad8 17 Dxd8! (aún mejor, y muy bello, era 17 Cdf4!! Ae6 -si 17 ..Axf6 18 Cxf6+ Rg7 19 C4h5# mate-18 Cxg6 fxg6 19 Txg6+ hxg6 20 Dxg6+, y mate) 17 ..Dxd8 18 Cdf6+ Dxf6 19 Cxf6+ Rg7 20 Ch5+ Rf8 21 Td8+? (el remate directo era 21 Txg6! hxg6 22 Td8+ Re7 23 Txh8 gxh5 24 f4, con ventaja posicional ganadora) 21 ..Re7 22 Txh8 Cxh8 23 Tg8 Cg6 24 Cf6 Cxe5 25 Cd5+ Rd6 26 Td8+ Rc6? (sólo 26 ..Cd7 servía para salvarse) 27 Ce7+ Rc5 28 Td5+ Rb6 29 Tb5+ Ra6 30 Cd5! b6 31 Txb6+ Ra5 32 Tb5+ Ra6 33 Tb3+ Cc4 34 Axc4+ Ra5 35 Ta3 mate

Y sin querer ni poder compararme nunca y en nada con el maestro, yo también tengo ese vicio.

Para leer más:

  • Adell Castán JA, García Rodríguez C (2008) La época romántica del ajedrez en Aragón. http://garcia-adell.blogspot.com.es/2008/02/la-poca-romntica-del-ajedrez-en-aragn.html
  • García L (2012) La obsesión de Ramón y Cajal. El País 1 de mayo. http://cultura.elpais.com/cultura/2012/05/01/actualidad/1335837251_345934.html
  • Ramón y Cajal S (1981) Recuerdos de mi vida: Historia de mi labor científica. Alianza Universidad, Madrid.