crows02Los cuervos son los pájaros o aves paseriformes más grandes que existen. Son también, sin duda, una de las especies de aves más inteligentes con uno de los cerebros más grandes para su tamaño. Para estudiar los cuervos, los ornitólogos los capturan utilizando finas mallas de nylon, las llamadas redes japonesas. Una vez atrapado, el pájaro puede ser examinado, medido y anillado. Además de anotar la longitud y el peso, los investigadores se fijan en las plumas y en la osificación del cráneo, datos que les ayudan a estimar la edad y la salud. Además, pueden extraerles sangre para determinar sus niveles hormonales, la genética y relaciones de parentesco o la presencia de parásitos, anticuerpos u organismos infecciosos. Tony-Angell-2Evidentemente, al cuervo que sea no le hace mucha gracia este proceso y muchos ornitólogos piensan que las aves recuerdan el mal rato que han pasado, son mucho más precavidas y más difíciles de coger en ocasiones futuras y reconocen quién ha sido el culpable de ese trato tan denigrante.

Para evitar esa supuesta animadversión de los córvidos, Konrad Lorenz, cuando trabajaba con urracas, se podía un disfraz de demonio. Stacia Backensto, otra investigadora que estudia los cuervos en los campos petrolíferos de Alaska, se ha confeccionado un traje con un pico falso y una barriga hecha de cojines para confundir a los cuervos pues está convencida que recuerdan su cara y su figura; y otro ornitólogo, Kevin J. McGowan, que ha estudiado cuervos durante veinte años, comentaba que había sido seguido regularmente por pájaros beneficiarios de algunos de los puñados de cacahuetes que había repartido y había sido acosado y perseguido por otros que había atrapado en sus redes japonesas.

Realmente los cuervos tienen unas capacidades mentales asombrosas y las usan en muy diversas facetas incluidas las siguientes:

  • Repertorio variable de comportamientos. Si ponemos algo insólito, por ejemplo un cheeto en la acera, la mayoría de los animales lo engullirán o lo dejarán de lado. Un cuervo lo mirará un poco, le dará un picotazo, se apartará, lo probará y luego se lo comerá. Siempre están explorando lo que les rodea, actuando de maneras muy diferentes y viendo los riesgos y los éxitos.
  • Desplazamiento. Los cuervos son una de las cuatro especies (junto a abejas, hormigas y seres humanos) capaces de comunicar a otros individuos información sobre objetos o sucesos que están lejanos en el tiempo o en el espacio. Los cuervos jóvenes buscan comida de forma individual durante el día y se juntan por la noche. Sin embargo, si uno descubre una carroña protegida por un pareja de cuervos adultos, al día siguiente aparece allí súbitamente una bandada de jóvenes cuervos y amenazan y expulsan a los anteriores propietarios. De alguna manera, el cuervo joven comunica a sus compañeros el hallazgo y les convence para que lo sigan.
  • Resolución de problemas. A un cuervo se le presentó un trozo de carne colgado de un hilo atado a la percha donde estaba posado el pájaro. 17554Para conseguir la carne, el cuervo tenía que ir tirando de la cuerda con el pico, pisar cada segmento de cuerda que recogía y volver a agarrar la cuerda con el pico para irla acortando trozo a trozo. Cuatro de los cinco cuervos a los que se puso la prueba tuvieron éxito, era evidente que no era un comportamiento innato y que no lo hacían por prueba y error sino que miraban el problema que tenían delante y encontraban cómo solucionarlo. También son capaces de ir resolviendo una serie de pruebas consecutivas para obtener una recompensa.
  • Adaptabilidad. Si un cuervo tiene problemas en una zona, por ejemplo un granjero que dispara cuando ve un pájaro negro, inmediatamente aprende y abandonará esa área. Además, todos los pájaros asociados con ese que ha tenido la mala experiencia harán lo mismo y evitarán volver a aparecer por allí. Esa capacidad de adaptación aumenta mucho su supervivencia.
  • Redes sociales. Los cuervos jóvenes forman vínculos sociales con otros pájaros similares de ambos sexos. Las relaciones macho-macho y macho-hembra suelen ser más compatibles y firmes que las relaciones hembra-hembra. Los cuervos ligados por estos vínculos sociales se reconcilian rápido tras un conflicto, cada uno apoya al otro activamente cuando tiene un conflicto con un tercero y se consuelan entre sí después de un enfrentamiento grave con otros. Estos vínculos sociales se recuerdan años después, cuando cada uno se ha convertido en un animal reproductor y territorial y son fundamentales para conseguir y mantener un estatus alto. Los cuervos se reúnen por la noche en grandes dormideros donde en algunos lugares llegan a juntarse más de un millón de individuos. Allí charlan y gritan y protestan y al parecer intercambian una cantidad ingente de información.
  • Manipulan a otras especies. Si un cuervo encuentra el cadáver de un animal, aprovecha todo lo que puede pero si el animal está intacto y el cuervo apenas puede picotearlo se ha visto que consiguen atraer lobos o coyotes hasta aquella carroña. Los cánidos se llevan una buena parte del cadáver pero rompen la piel del animal haciendo que esas apetitosas tajadas sean más accesibles para los cuervos.
  • Memoria espacial. Los cuervos se fijan en donde esconden comida otros cuervos y recuerdan esos lugares para volver luego y saquearlos. Estos robos son tan comunes que muchas veces los cuervos se alejan considerablemente de la fuente de comida para intentar que los otros cuervos que están por los alrededores no vean dónde la esconde.
  • Engaño.  Algunos cuervos hacen como que están enterrando comida sin depositarla realmente en ese escondrijo, presumiblemente para engañar al posible ladrón que le esté observando y llevarla luego a una segunda despensa, más segura.
  • Selección de objetos. Los cuervos roban y almacenan objetos brillantes como grava de cuarzo o piezas metálicas. Una teoría es que lo hacen para impresionar a otros cuervos con sus tesoros. También se les ha visto muchas veces llevarse pelotas de golf, con el consiguiente enfado de los que están jugando, algo que se piensa que podría estar relacionado con su parecido con el huevo de un ave y el interés por esos objetos redondos y brillantes.
  • Juego. Los cuervos jóvenes juegan entre sí. Se les ha visto deslizarse por una ladera nevada, aparentemente tan solo por diversión. También se les ha visto jugando a “agárrame si puedes” con otras especies como lobos, nutrias o perros. Igualmente, son capaces de hacer espectaculares acrobacias aéreas tales como hacer tirabuzones (“loops”) o unir las patas con otro en pleno vuelo. Además son de los pocos animales salvajes capaces de construir sus juguetes, como pequeñas ramitas que cortan y con las que interaccionan con otros individuos.
  • Lenguaje. Tienen de quince a treinta graznidos diferentes la mayoría de los cuáles se utilizan para la comunicación con otros cuervos y avisarles de peligros, comida, instrucciones de vuelo… Pueden imitar también sonidos, incluida la voz humana y se ha visto que cuando un miembro de una pareja desaparece, el compañero reproduce las llamadas de su pareja perdida intentando probablemente conseguir su retorno.

El Dr. Marzluff y su grupo decidieron determinar científicamente si esa sospecha de los ornitólogos, que los cuervos recordaban las caras de las personas que les habían capturado era verdad o no, independientemente de la vestimenta, el estilo de andar y otras características individuales de los humanos. Para ello, el grupo de investigación utilizó dos máscaras de goma como las que venden en las tiendas de disfraces. maskUna de ellas era de un troglodita, se la ponía el que manipulaba al cuervo y el usuario era etiquetado como “persona peligrosa”. La otra que servía como control era de Dick Cheney, vicepresidente de los Estados Unidos bajo la presidencia de George W. Bush que, en un arranque de generosidad teniendo en cuenta que fue el principal responsable de la Operación Tormenta del Desierto y centro de varios escándalos, fue calificada como “neutra”. Los investigadores, usando la máscara “peligrosa” capturaron y anillaron siete cuervos en el campus de la universidad en Seattle.

Durante los siguientes meses, los investigadores y un grupo de estudiantes voluntarios se pusieron las máscaras por el campus, caminando por caminos establecidos y haciendo caso omiso de los pájaros. Los cuervos no habían olvidado ni perdonado.  Graznaban a la gente con la máscara peligrosa mucho más de lo que lo hacían antes de ser atrapados y mantenían esas protestas incluso si la máscara se disimulaba con un sombrero o se ponía al revés. La máscara neutra, por su lado, no generaba apenas reacción. Al cabo de dos años, el efecto no solo no se diluía sino que iba en aumento. El investigador principal del proyecto era graznado por 47 de los 53 cuervos que se encontró un día que se puso la máscara del cavernícola, mucho más de los que habían participado directamente en el experimento u observado las capturas iniciales. La hipótesis de los investigadores es que los cuervos aprenden a reconocer a los humanos amenazantes por información trasladada por sus padres o por otros individuos de su bandada.

El siguiente experimento fue probar con unas máscaras más realistas. Usaron media docena de estudiantes como modelos y contrataron un artesano fabricante de máscaras. A continuación se pusieron la mitad de las máscaras y se dedicaron a capturar cuervos en varios lugares en Seattle y los alrededores. En el paso siguiente, repartieron una mezcla de máscaras “neutras” y “peligrosas” a un grupo de voluntarios, que no sabían si la máscara que llevaban era de un tipo u otro, encargándoles que las llevaran por los sitios donde habían capturado a los pájaros y anotaran la respuesta de los cuervos. 052Uno de los voluntarios, que llevaba una de las máscaras peligrosas, escribió en su cuaderno de campo “ los cuervos prepararon un verdadero escándalo, graznando de forma persistente. Estaba claro que no estaban enfadados sobre algo genérico, estaban enfadados conmigo.”

 

De nuevo los cuervos graznaban mucho más a los observadores que llevaban la máscara peligrosa. Cuando se situaban en su proximidad personas con máscaras peligrosas y máscaras neutras, los pájaros prácticamente sin error se dedicaban a perseguir a los de la máscara peligrosa. En las zonas urbanas donde los transeúntes ignoran a los cuervos, los cabreados bichos casi se acercaban a tocar a sus supuestos captores humanos. En las zonas rurales, donde se les considera ratas con alas, molestas y ruidosas y tienen más posibilidades de recibir un perdigonazo, los córvidos mostraban su enfado desde una distancia segura.

MarzluffLos investigadores también realizaron un escáner a los cuervos comprobando que las zonas que se activaban en su cerebro con la máscara peligrosa frente a la máscara neutra eran las áreas homólogas a las que se activan en humanos tras el recuerdo de una mala experiencia, en particular la amígdala.

Hay muchos cuervos famosos en la literatura. El más conocido es el que da título al poema de Edgar Allan Poe, que a su vez parece inspirarse en Grip, otro cuervo parlante, éste descrito por Charles Dickens en “Barnaby Rudge: A Tale of the Riots of ‘Eighty”. Vendel-helmetPero por su relación con la Neurociencia me quedo con Huginn y Muninn, los dos cuervos que acompañan en la mitología nórdica al dios Odín. Huginn significa “pensamiento” y Muninn “memoria” o “mente”. Los dos cuervos vuelan por todo el mundo y al final de la tarde retornan junto al dios y le cuentan lo que han visto. Para algunos autores, es la descripción simbólica de un proceso chamánico en el que el dios envía su pensamiento y su mente a un vuelo astral. La preocupación de Odín sobre el retorno de sus cuervos descrita en el Grímnismál, uno de los poemas mitológicos de la Edda, sería consistente con el peligro que el chamán siente durante el trance, al abandonar el cuerpo para realizar su viaje espiritual. Para otros autores,  es una metáfora literaria de la simbiosis biológica ya que Odín, aún siendo el padre de todos los humanos y los dioses, muestra imperfecciones cuando adopta forma humana. No solo no tiene visión tridimensional (solo tiene un ojo) sino que se le olvidan las cosas y parece desorientado. La “mente” y la “memoria” que le aportan los dos cuervos se convierten así en partes complementarias de él. Pura neurociencia vikinga.

 

Para leer más:

  • Braun A, Bugnyar T (2012) Social bonds and rank acquisition in raven nonbreeder aggregations. Anim Behav 84(6): 1507-1515.
  • Heinrich B (1999) Mind of the Raven: Investigations and Adventures with Wolf-Birds. Cliff Street Books, Nueva York.
  • Marzluff JM, Angell T (2005) In the Company of Crows and Ravens. Yale University Press, New Haven.
  • Marzluff JM, Miyaoka R, Minoshima S, Cross DJ (2012) Brain imaging reveals neuronal circuitry underlying the crow’s perception of human faces. Proc Natl Acad Sci U S A 109(39): 15912-15917.
  • Marzluff JM, Walls J, Cornell HN, Withey JC, Craig DP (2010) Lasting recognition of threatening people by wild American crows. Animal Behav 79(3): 699–707.
  • Nijhuis M (2008) Friend or Foe? Crows Never Forget a Face, It Seems. The New York Times. 25 de agosto. http://www.nytimes.com/2008/08/26/science/26crow.html?_r=0
  • http://www.nuvo.net/indianapolis/hes-a-crow-man-john-marzluff-butler/Content?oid=2530644#.U4Er_kJ_vjI