img_0059Robert Hooke nació el 18 de julio de 1635 en Freshwater, en la Isla de Wight. Su padre, John Hooke, era coadjutor, el nivel más bajo en la jerarquía eclesiástica anglicana y era el responsable de la Iglesia de Todos los Santos, también enseñaba en una escuelita adosada a la iglesia y actuaba como tutor de algunos niños para completar el sueldo. La iglesia está al final de lo que es ahora la calle Hooke (“Hooke Road”) donde está también el Museo Hooke. Robert tenía un hermano llamado John, que era cinco años mayor que él.  Ser clérigo era probablemente el destino para todos los hombres de esa familia: todos su tíos eran también ministros anglicanos y eso parece que era lo que se esperaba de él. Sin embargo, su salud era muy frágil, tenía constantes dolores de cabeza, es posible que sufriera una cifosis y en aquella época con una mortandad infantil brutal, parecía imposible que sobreviviera hasta convertirse en un adulto, así que sus padres decidieron no molestarse en darle una educación formal y le dejaron un poco a su aire, lo que aparentemente fue una decisión afortunada. Al joven Robert le gustaba explorar y observar plantas, animales, rocas, las estrellas y también tenía una maravillosa habilidad manual, construyendo desde un reloj de madera, que funcionaba, a la maqueta de un barco de guerra, que navegaba y cuyos cañones disparaban. Es posible que estas experiencias de la infancia le llevaran a su pasión por la mecánica y a su idea de que la naturaleza era una máquina compleja cuyos mecanismos estaban por desentrañar y descifrar.

Robert tenía también grandes dotes para el dibujo. En esos años había un retratista ambulante, John Hoskyns, trabajando en Freshwater, una tarea que siglos después ejercerían los fotógrafos y Robert —como han hecho siempre los niños— se acercaba curioso a verle trabajar. (c) National Trust, Sizergh Castle; Supplied by The Public Catalogue FoundationPronto empezó a imitar cómo Hoskyns usaba la pluma y la tiza y empezó a copiar los retratos de la gente del pueblo que éste hacía. Así, cuando a sus 13 años su padre se suicidó, la familia decidió que la pintura era la mejor opción para que sobreviviera y pudiera ganarse la vida. Robert recibió como herencia de su padre 40 libras, un baúl de madera y algunos libros y le enviaron a Londres como aprendiz del pintor Peter Lely. Lely, influido por Van Dyck,  había conseguido fama al retratar al rey Carlos I y al Duque de York y Hooke podría haber aprendido mucho con él, pero pensando que estaba desperdiciando su tiempo y su dinero y quejándose de que los oleos y barnices le irritaban el pecho decidió que lo que necesitaba era una verdadera educación. Se apuntó a la escuela de Westminster bajo la tutela de Richard Busby, un maestro excepcional que rápidamente se percató de las virtudes y potencial del joven Hooke. Busby tenía una merecida reputación de “insertar el buen sentido a los chicos a base de palos” pero rápidamente se entusiasmó con su joven pupilo, involucrándose personalmente hasta el punto de llevarle a vivir a su casa. Busby se dio cuenta de que una educación al uso no sería lo mejor para el joven Hooke y le animó a estudiar por su cuenta, a aprovechar su biblioteca. Con él, Hooke dominó las lenguas clásicas, que hablaba fluidamente aunque nunca escribió en latín, aprendió a tocar el órgano, diseñó toda una serie de máquinas voladoras y se aprendió los seis libros de los Elementos de Euclides en una semana. Mantuvo su estima por Busby a lo largo de la intensa y larga vida (89 años) del maestro, le menciona frecuentemente en su diario -donde también llevaba un registro en clave de sus relaciones sexuales- y dibujó distintos planos para él. De hecho, el único edificio del que se sabe que el arquitecto fue exclusivamente Hooke es la iglesia parroquial de Willen, en Buckinghamshire, donde vivía Busby.

quadaugust360En 1653, Robert Hooke acepta una plaza de escolar pobre en la Christ Church de Oxford y deja Westminster. Fue también cantor en la catedral, y aunque la abolición de la Iglesia Anglicana entre 1643 y 1660 cerraría los coros litúrgicos, es lógico pensar que su pertenencia al grupo de cantores le ayudara con una pequeña beca a sostenerse económicamente y dice también de la habilidad musical del joven Robert. Hooke continuó su carrera en Oxford, logrando su sustento como sirviente, del mismo modo que hizo Newton en Cambridge. Posteriormente obtuvo un empleo como asistente de química del distinguido anatomista Thomas Willis y de él y de Richard Lower, adquirió las habilidades para la disección anatómica que serían esenciales en sus investigaciones posteriores sobre la respiración. Alrededor de 1659, Hooke conoce al físico Robert Boyle y se convierte en su ayudante. Boyle le enseñó una exquisita destreza en química y, en general, en el trabajo de laboratorio, mientras que Hooke aportó al pequeño grupo su habilidad como mecánico, construyendo nuevas máquinas e inventos.

Willis, Lower, Wren y otros, el grupo de caballeros que se había reunido en Oxford por su interés común en la Filosofía natural se dispersa por la situación política y varios de ellos recalan en Londres, donde se juntan con otras personas con los mismos intereses.  Este nuevo grupo decidió formalizarse como una sociedad -una especie de club- y el 28 de noviembre de 1660, doce científicos se reunieron en el Gresham College, después de una conferencia sobre astronomía de Cristopher Wren, para formalizar su constitución. Hooke estuvo con Boyle hasta el mismo 1662 cuando éste le ayuda, con la complicidad de John Wilkins, a conseguir un trabajo como Responsable de experimentos (“Curator of experiments”) para este grupo. royal_society_entranceDos años más tarde, el rey Carlos II la daba el reconocimiento oficial autorizándole a llevar el adjetivo de “Real”, siendo constituida como la Royal Society of London for Improving Natural Knowledge o como se conoce normalmente como la “Royal Society”. En 1664, la  Society aceptó pagar a Hooke un salario anual de 80 libras, 50 de las cuáles vendrían gracias a la creación de una cátedra de artes mecánicas financiada por sir John Cutler y la Society pagaría las 30 restantes. Hooke fue fiel a la Royal Society toda su vida y fue él quien acuñó el objetivo básico de esta institución: “Mejorar el conocimiento de las cosas naturales y todas las artes útiles, las manufacturas, las prácticas mecánicas, los ingenios y los inventos mediante experimentos, no mezclándolos con la divinidad, la metafísica, la moral, la política, la gramática, la retórica o la lógica”. Una auténtica declaración de principios que anunciaba una nueva época para la Ciencia.

Hooke-WrenEn esta etapa temprana de su carrera en la Royal Society, Hooke no se sentaba con los Fellows -lo que ahora llamaríamos los académicos- Boyle, Wren, Wilkins y otros, como un igual sino que era un empleado, un operario al que se le pagaba un salario. Hooke no era como ellos un “caballero, libre y sin cargas, poseedor de medios de vida independiente” . En su contrato original se exige a Hooke producir demostraciones en las reuniones de la Royal Society así como asumir “órdenes” para llevar a cabo investigaciones particulares. Fue probablemente el primer científico asalariado de la Historia. Robert Hooke no podía haber encontrado un trabajo ni más difícil —tenía que preparar tres o cuatro experimentos o demostraciones cada semana— ni más ajustado a su inteligencia, su imaginación y su variedad de intereses. Los experimentos debían ser novedosos y atractivos pero también comprendidos y explicados. Algunos eran de Química, otros de Astronomía, otros de Mecánica o de Óptica, otros de Biología, todos dentro del gran paraguas de la Filosofía Natural. Hooke llevó a cabo esta hercúlea tarea durante 40 años, hasta su muerte.

En 1663 y hay que valorarlo tanto por la calidad de Hooke como por la honestidad de los Fellows, Robert es elegido miembro de la Sociedad y dos años más tarde es nombrado Catedrático de Geometría en el Gresham College. GreshamCollegeComo profesor del College, Hooke tenía derecho a habitación y ama de llaves y a cambio debía permanecer soltero y dar una conferencia a la semana, en latín y en inglés. El Gresham College era el mismo edificio donde la Society celebraba sus reuniones y Hooke se convirtió en un Fellow a todos los efectos, ocupándose también de la galería de objetos extraños y curiosos hasta 1676, siendo desde 1677  uno de los secretarios y actuando como bibliotecario hasta el 1679.

Hooke parece que era un dandy, un bocazas, un insomne, un trabajador incansable, un amigo de los cafés y la charla, alguien que abusaba del agua de opio, un idealista apasionado.Tenía una obsesión por la posesión intelectual y el miedo constante a que le robaran sus ideas. Era cualquier cosa menos diplomático: con Christiaan Huygens, con el astrónomo polaco Helvelius y con su propio mecenas sir John Cutler tuvo broncas por la prioridad de un descubrimiento y en una reunión de la Royal Society acusó a Newton de haberle robado sus ideas, de que él era quien había pensado antes en la Ley de la Atracción gravitacional. Isaac_NewtonNewton, en un ataque de ira borró todas las menciones a Hooke en sus Principia Mathematica. La relación entre Hooke y Newton es clave en la vida de ambos. Sin embargo, siempre hablamos de Newton cuando hablamos de Hooke pero no al contrario. Cada uno influyó sobre el otro mucho más de lo que cualquiera de los dos estaría dispuesto a admitir y aunque ambos deberían considerarse grandes figuras de la ciencia, raro es el caso en el que se le da esa consideración a Hooke. Ello es debido a que aunque ambos tenían muchas cosas en común, eran grandes enemigos y Newton ganó la batalla consiguiendo influir sobre la Royal Society, sobre toda la comunidad científica y sobre la posteridad en mucha mayor medida. No conservamos ningún retrato de Hooke, se piensa que por su horrible fealdad o quizá porque según dicen, cuando Newton fue elegido presidente de la Royal Society  borró todas las menciones a su trabajo en los archivos de la sociedad y mandó destruir su retrato. Una prueba más de que los científicos no son seres asépticos y angelicales sino hombres y mujeres apasionados y con defectos.

La imagen exterior de Hooke era la de alguien arrogante y seguro de sí mismo. Sin embargo, parece que se trataba de una pantalla para esconder su inseguridad, su complejo ante su fealdad. Aunque deformidades y cicatrices eran muy comunes en aquella época de enfermedades, Hooke parece que era un caso extremo y  se conservan menciones en cartas de su contemporáneos sobre él donde le califican de horroroso, cheposo, enano, siendo al parecer sujeto de aversión o de mofa. Se conserva esta descripción de Hooke: 

Como persona su aspecto era despreciable, estando muy encorvado, pero según he oído de él y de otros estuvo derecho hasta los 16 años, cuando empezó a desarrollarse mal por practicar frecuentemente con un torno.

Siempre fue pálido y flaco, y últimamente nada más que piel y huesos, con un aspecto enteco. Sus ojos grises y grandes tenían una mirada ingeniosa y aguda cuando era más joven. Su nariz era delgada, de una altura y longitud moderadas; su boca amplia, y el labio superior fino; su barbilla puntiaguda y su frente grande. Su cabeza de un tamaño medio. Llevaba su propio pelo de un color marrón oscuro, muy largo y cayendo abandonado sobre su cara sin cortar y lacioHooke (1)

Aunque el trabajo en óptica y gravitación de Hooke fue superado y ocultado por las ideas de Newton, Hooke fue el mejor inventor y diseñador de instrumentos científicos del siglo XVII. Entre muchas otras cosas inventó el resorte de los relojes, un muelle helicoidal que regulaba la oscilación rotatoria de una rueda volante y que permitió que los relojes pudieran convertirse en portátiles y sustituir a los de péndulo, prácticamente los únicos hasta entonces. hookeBasándose en los modelos de microscopios desarrollados por los hermanos Hans y Sacharias Janssen, Hooke construyó un microscopio compuesto de unos 30 aumentos. También inventó el barómetro de rueda, la bomba de vacío, la cámara hipobárica y la articulación universal o articulación de Hooke, que se utiliza todavía en todos los vehículos a motor. Hooke no solo trabajó con el microscopio sino también con el telescopio. Hooke publicó alrededor de 1666 un libro titulado “Cometa” que probablemente estimuló el interés de Newton por estos cuerpos celestes. Hooke realizó observaciones de cometas en los dos años anteriores y recogió datos de otros astrónomos, la única cosa que no pudo aclarar era si sus trayectorias eran rectilíneas o seguían una órbita circular o elíptica. En 1666, Hooke abandono el tema, aparentemente por la necesidad de dedicarse a otros asuntos.Fue el primero en describir la Gran Mancha Roja de Júpiter y el primero en afirmar la rotación del planeta gigante. Formuló la teoría sobre el movimiento de los planetas como un problema mecánico e hizo importantes contribuciones a la teoría ondulatoria de la luz . Su amplio campo de interés y experimentación incluía la mecánica de los muelles (actualmente lo llamamos Ley de Hooke), los terremotos, estudios sobre los átomos y los terremotos, estableció el punto cero del termómetro en el punto de congelación del agua, relacionó los cambios en la presión barométrica con el tiempo, inventó un carruaje, una campana para buzos, un método de telegrafía y pudo determinar la firma vibratoria de las notas musicales.  

Fue también un arquitecto excepcional. En 1666, después del Gran Incendio que destruyó Londres fue nombrado topógrafo de Londres, diseñando numerosos edificios, palacios, hospitales, etc… muchas de cuyas obras  emprendió con su gran amigo Christopher Wren, quizá el arquitecto británico más famoso de todos los tiempos. Ambos conversaban, discutían y trabajaban juntos. La obra maestra de Wren es la catedral de San Pablo, donde Hooke se encargo de ajustar las grandes arcadas de la estructura y también el Royal Observatory parece que fue trabajo conjunto de ambos amigos.

Hooke habría pasado a la historia de la Ciencia por cualquiera de sus muchos inventos pero en el ámbito de la Biología es recordado fundamentalmente como el descubridor de la célula. micrographiaEn su obra “Micrographia or some physiological descriptions of minute bodies made by magnifying glasses” (1665), Hooke detalla 60 objetos observados usando su microscopio compuesto cuyas lentes eran obtenidas por fusión de hilos de vidrio y se encontraban sujetas a un armazón de plomo. Este microscopio disponía de un estativo de madera, enfoque macro y micrométrico y un sistema de aumento de la intensidad luminosa interponiendo una ampolla con agua cuya luminosidad entraba por un agujero lateral. Un capítulo está dedicado al microhongo Mucor, el primero microbio observado por un ojo humano. Entre muchas otras observaciones, Hooke realizó finos cortes en bloques de corcho, observando la existencia en este material de una estructura en forma de panal que denominó “cells” (o celdillas o células). hookecorkEs evidente que el término de Hooke para referirse a esas oquedades era sustancialmente diferente al concepto actual, ya que Hooke no concibió esas células como unidades constitutivas de los seres vivos, para lo que habría que esperar casi doscientos años más, pero la célula había sido bautizada y los nombres permiten que surjan los conceptos. Faltaba saber cómo era, cómo funcionaba y de dónde surgía, pero ésa es otra historia.

El descubrimiento de la célula fue el primer paso imprescindible para comprender la organización microscópica del cerebro. Sin ello, no hubiésemos podido conocer la estructura y función de los distintos tipos de células del sistema nervioso: neuronas y células gliales; tampoco habríamos sabido interpretar las partes de las células nerviosas como axones, dendritas o somas neuronales ni mucho menos entender las estructuras subcelulares como sinapsis, receptores, transmisores, canales y toda la miríada de estructuras a las que el microscopio de Hooke nos abrió la puerta, a las que el concepto de célula dio sentido. Sin el descubrimiento de lo que podríamos llamar la Neurociencia microscópica nuestro conocimiento sobre el cerebro habría seguido siendo un ámbito de especulación. neuron_forestCuando se pudo ver que el sistema nervioso contenía células nerviosas, capaces de recibir y emitir señales, capaces de integrar información, capaces de modificar su funcionamiento por los efectos del aprendizaje, las lesiones o el uso de drogas, por poner algunos ejemplos, fuimos capaces de entender el sustrato estructural de todas las funciones mentales y de las “enfermedades del alma”. Los espíritus vitales fueron perdiendo la batalla porque la célula era observable, mensurable y comprensible, y ellos no.

En 1682, Hooke dio una conferencia en la Royal Society, prácticamente desconocida en la actualidad, donde presentó un modelo mecanicista de la memoria humana. La charla abordaba temas como la codificación, la capacidad de almacenaje, la repetición, la recuperación y el olvido. La charla es sorprendentemente moderna para la época e incluye cosas tan interesantes como el papel de la atención y otras influencias verticales sobre la codificación, plantea la resonancia como un modelo para la recuperación de recuerdos, habla del plazo de la memoria, lo reciente qué es, al igual que ahora distinguimos entre memoria a largo y corto plazo, ofrece un sistema para explicar por qué la repetición mejora la memoria y la explicación del olvido surge fácilmente de los principios básicos de su modelo físico.

Hooke fue un auténtico hombre del Renacimiento: inventor, físico, explorador, astrónomo, biólogo, artista…, se le ha llamado el Leonardo inglés. Era sobre todo un experimentalista, convencido de que las limitaciones de los sentidos humanos podían superarse con instrumentos sensibles y potentes. No solo era un inventor y un mecánico excepcional sino que creía firmemente en la importancia de los datos, la experimentación y la observación frente a la charla filosófica.

263587f5-27e9-4014-a64e-07a534024de7A partir de 1695, la salud de Hooke se deterioró, sufriendo hinchamiento de las piernas, dolores de pecho, mareos, emaciación, ceguera,… Estos síntomas sugieren una enfermedad cardiovascular y diabetes. Vivió sus últimos años en una situación mísera aunque debajo de su cama se encontró un arca de madera, quizá el mismo que había recibido en herencia cuando niño, lleno de monedas de oro y plata, con un valor superior a un millón de libras. Murió sin testamento el 3 de marzo de 1703 en Londres. Uno de sus amigos escribió “el viejo filósofo se ha ido finalmente, a hacer experimentos con sus ancestros.” Hooke fue originalmente enterrado en la iglesia de Santa Elena de Bishopspage pero sus restos se trasladaron en el siglo XIX y la localización final de su sepultura se ha perdido, un destino ingrato para un hombre excepcional.

 

Para leer más:

  • Andrade EN (1953) Robert Hooke, 1635–1703. Nature, 171 (4348): 365-367
  • Bennet J, Cooper M, Hunter M, Jardine L (2003) London’s Leonardo: the life and work of Robert Hooke. Oxford University Press, Oxford.
  • Hintzman DL (2003) Robert Hooke’s model of memory. Psychon Bull Rev 10(1): 3-14.
  • Jardine L (2004) The Curious Life of Robert Hooke: The Man Who Measured London. HarperCollins, Nueva York.
  • Maravall J (2013) El genio olvidado de Robert Hooke. http://naukas.com/2013/06/11/el-genio-olvidado-de-robert-hooke/