atenciaBajo mi cama estáis, conchas, algas, arenas: 
comienza vuestro frío donde acaban mis sábanas. 
Rozaría una jábega con descolgar los brazos 
y su red tendería del palo de mesana 
de este lecho flotante entre ataúd y tina. 
Cuando cierro los ojos se me cubren de escamas. 

Cuando cierro los ojos, el viento del Estrecho 
pone olor de Guinea en la ropa mojada, 
pone sal en un cesto de flores y racimos 
de uvas verdes y negras encima de mi almohada, 
pone henchido el insomnio, y en un larguero entonces 
me siento con mi sueño a ver pasar el agua.

María Victoria Atencia