monjaSegún el diccionario de la Real Academia Española (primera acepción) una monja es una “religiosa de alguna de las órdenes aprobadas por la Iglesia, que se liga por votos solemnes, y generalmente está sujeta a clausura”, aunque esto último es menos cierto en las últimas décadas. En el ámbito de la Neurociencia, las monjas son conocidas por un famoso estudio iniciado en 1986 que realiza un análisis longitudinal, a lo largo de los años, de un grupo de 678 monjas de la congregación de las Hermanas de Notre Dame, una orden fundada hace 150 años en Baviera (Alemania). En 1986 la Orden tenía su sede central en Roma y contaba con más de siete mil religiosas en conventos distribuidos por treinta países.

El estudio fue iniciado por el Dr. David Snowdon, de la Universidad de Minnesota. SnowdenSnowdon comenzó trabajando con un grupo de Hermanas de Notre Dame que vivían en un convento en Mankato, Minnesota, pero posteriormente lo amplió a otras comunidades, llevándose el proyecto a la Universidad de Kentucky al trasladarse allí. Cuando se jubiló en 2008 el estudio regresó a Minnesota, donde prosigue en la actualidad bajo la dirección del Dr. Kevin O. Lim.
El objetivo del ya famoso “Estudio de las Monjas” es comprender la discapacidad mental y física que va asociada al envejecimiento, determinando las causas y las posibles vías de prevención de la enfermedad de Alzheimer y de otras enfermedades mentales y cerebrales. Un estudio tan significativo fue posible por la decidida colaboración de las religiosas y porque, como grupo de análisis, constituyen un colectivo muy especial.

nun_study-thumb-200x260-50526Cuando el estudio empezó, en 1986, las 678 monjas incluidas en él tenían edades comprendidas entre 75 y 102 años, con una media de 83, lo que nos recuerda que la esperanza de vida de las monjas es mayor que la de la media de las mujeres. Más del 85% de ellas habían trabajado toda su vida como maestras y profesoras. Las condiciones físicas y mentales de las hermanas eran muy variadas: había monjas de más de 90 años que seguían trabajando a jornada completa con una alta actividad intelectual y otras, en sus setenta y tantos, que estaban gravemente afectadas por el alzhéimer, ya no hablaban y no salían de la cama.

Las hermanas aceptaron someterse a un examen anual de su estado físico y mental que incluía una serie de pruebas pautadas, como ver cuántas palabras podían recordar unos minutos después de leerlas en una tarjeta, cuántos nombres de animales lograban decir en un minuto o comprobar qué tal contaban monedas. nuncoverTambién aceptaron permitir la toma de muestras para análisis clínicos, las extracciones de sangre para análisis genéticos y nutricionales y la donación post mortem de sus cerebros para realizar un estudio neuropatológico.
Esta autopsia reviste gran importancia porque el diagnóstico formal del alzhéimer requiere comprobar la presencia de lesiones típicas de esta enfermedad, denominadas placas seniles y ovillos neurofibrilares. El número y extensión de estas estructuras patológicas, unido a las observaciones clínicas sobre deterioro de sus capacidades cognitivas y relaciones sociales, son fundamentales para determinar el tipo de demencia y su gravedad. imagesEs decir, sumando ambos estudios se consigue un diagnóstico clínico-patológico que permite comparar el grado de deterioro anatómico con los síntomas observados en la vida diaria y en la exploración realizada por los médicos.
Las hermanas de Notre Dame explicaron su participación voluntaria en el estudio porque consideraban que este compromiso podía ayudar a otras mujeres en todo el mundo. La mayoría se habían dedicado a la labor docente y asistencial y pensaron que éste era un modo de seguir enseñando cosas y ayudando a los demás incluso después de la muerte.

El interés del estudio de un grupo de monjas que viven en comunidad es que sus vidas se rigen por una gran cantidad de pautas similares. De este modo muchas de las variables, incluidas las ambientales, que pueden contaminar un estudio de estas características, son aquí eliminadas o controladas de un modo más eficaz.  Por otra parte, a la hora de afrontar los factores genéticos, el otro gran binomio a tener en cuenta, las características y condiciones del acuerdo nos permite hacer un análisis con una profundidad y un detalle antes impensables.

Estas 678 monjas no fuman, no consumen alcohol o lo hacen en una cantidad mínima, son solteras, no han tenido hijos (se evitan variables debidas a embarazos, partos, lactancia etc.), son de la misma raza, han vivido en las mismas residencias, han seguido dietas similares y han realizado trabajos parecidos. nuns_wide-75f083ad2c94d87f02ecac9c7bf7f5bf1f19c143-s3Dos factores fundamentales como son el nivel de atención sanitaria a lo largo de la vida y la situación socioeconómica personal están aquí perfectamente equilibrados. Por otro lado, cuando se trata a una persona con alzhéimer es difícil, o imposible, obtener información fiable sobre su vida previa debido al deterioro de su memoria. Sin embargo, los archivos de los conventos contienen el expediente de cada una de las monjas, en los que se puede encontrar desde su certificado de nacimiento a las características socioeconómicas de su familia, los documentos de sus estudios, etc. Los archivos de los conventos incluyen también numerosos datos sobre las residencias donde han vivido, las tareas y ocupaciones que han desempeñado, los aspectos sociales que les pueden haber influido.  Y aún más, toda esa información ha sido recogida con criterios comunes.  Por tanto el estudio retrospectivo tiene unas posibilidades que se pueden calificar de únicas.

autobiografiaUna circunstancia que se ha revelado como de gran interés para esta investigación es que las hermanas de Notre Dame,  al entrar en el convento, escriben una especie de autobiografía, probablemente un ejercicio de recapitulación que les ayuda a reflexionar sobre la etapa anterior de su vida, la nueva etapa que en ese momento abren, de los compromisos y las ilusiones con las que afrontan sus votos, de su visión de sí mismas en relación con el mundo y con Dios.

El francés Philippe Lejeune define la autobiografía como un “relato retrospectivo en prosa que una persona real hace de su propia existencia, en tanto que pone el acento sobre su vida individual, en particular sobre la historia de su personalidad”. Las autobiografías, bajo distintos nombres (memorias, apología, vida, diario íntimo…), aparecen desde la antigüedad clásica. La Oratio I de Libanio (c. 314-394), las Meditaciones de Marco Aurelio a las Confesiones de San Agustín, la historia de Abdallah ibn Buluggin, último rey zirí  de Granada a finales del siglo XI o la Historia Calamitatum de Pedro Abelardo en el siglo XII, son algunos ejemplos tempranos.

Con respecto a las escritas por mujeres es interesante la que realizó Leonor López de Córdoba (1363-1412), 2804quizá la primera autobiografía escrita en Castilla de la que tengamos noticia. Unas Memorias que, como miembro de la nobleza, siempre próxima a la corte y a los poderes de su tiempo, dan un testimonio apasionante de los continuos avatares y giros de la fortuna sufridos a lo largo de su vida.

Pero volvamos a las monjas. Las autobiografías han servido, como vemos, para informar, reivindicarse o acusar, pero además, en un giro sorprendente, el Estudio de las Monjas demostró que también servían para predecir el riesgo de una enfermedad neurodegenerativa. Un resultado asombroso del análisis de aquellos 678 ensayos autobiográficos fue que permitían predecir la probabilidad de desarrollar la enfermedad de Alzheimer muchos años después. 

images (1)Si el ensayo tenía densidad y nivel lingüístico y literario (complejidad, viveza, fluidez narrativa) la probabilidad de desarrollar esta enfermedad neurodegenerativa resultó ser, estadísticamente, mucho menor que en aquellas monjas cuyo ensayo autobiográfico no tenía estos indicadores de actividad mental. A más ideas en sus frases, menos alzhéimer y viceversa. Un ejemplo de un tipo y otro, refiriéndose ambos al final de la etapa escolar, son los siguientes:

  • Baja probabilidad de alzhéimer: “Cuando terminé el octavo curso, en 1921, deseaba ser novicia en Mankato pero no tuve arrestos para pedir permiso a mis padres así que la Hermana Agreda lo hizo en mi favor y ellos dieron rápidamente su consentimiento”.
  • Alta probabilidad de alzhéimer “Cuando dejé el colegio, trabajé en la oficina de correos”.

Es importante señalar que estos ensayos predecían el posible inicio del alzhéimer con muchas décadas de antelación: la edad media de las monjas en el momento de escribir el ensayo era de 22 años. Se pudo cuantificar que, cinco o seis décadas después, en torno al 80% de las monjas cuyas “Memorias” no tenían densidad lingüística desarrollaban la enfermedad de Alzheimer al alcanzar una edad avanzada, mientras que la proporción era de solo el 10% en aquellas cuyas obras autobiográficas no presentaban este carácter plano y pobre. También se vio que aquella que mostraban más pensamientos positivos en sus escritos tenían vidas más largas que aquellas que realizaban autobiografías con menos expresiones que demostraran felicidad, ilusión, asertividad.

Estos resultados nos hacen preguntarnos si el alzhéimer tiene una base estructural o, por el contrario, funcional. Es decir, si existe algo en los circuitos cerebrales que, establecido desde una edad temprana, nos hace alcanzar un menor nivel cognitivo en la juventud y madurez y desarrollar posteriormente un alzhéimer o si, por el contrario, no es la estructura la que determina la “calidad” de la función cerebral sino al revés, y es el ejercicio mental, la ejercitación y desarrollo de nuestra actividad cerebral encaminada a producir ideas más elaboradas, un elemento protector frente a una enfermedad neurodegenerativa, siendo los pensamientos positivos un factor que va ligado estadísticamente a vidas más longevas.

20110321_mmf_079El estudio de las monjas ha permitido comprobar la importancia de algunos factores en la prevención de alzhéimer tales como contar con una situación económica y sanitaria estable, realizar una alimentación saludable (abundante en ácido fólico), llevar a cabo un ejercicio moderado o controlar la hipertensión arterial, ya que esta puede causar microderrames apenas perceptibles que generen síntomas de demencia. También ha establecido la relación entre una súbita pérdida de peso en la vejez y el inicio de un alzhéimer, e incluso los riesgos de una combinación de una característica anatómica (cabeza pequeña) y  una variante determinada de un gen (apolipoproteína E épsilon 4). El estudio ha reforzado, como veíamos, la importancia de mantener vidas mentalmente ricas, en las que tenga un peso importante nuestra vida social y afectiva, lo que incluye cuidar a los demás y sentirnos queridos. Es decir, llevando a cabo a lo largo de toda nuestra existencia una vida plena de sentido y actividad. Cuando Snowdon pidió su colaboración a una de las monjas que entonces tenía 92 años, ésta le contestó inicialmente que “estaba demasiado ocupada para ponerse a colaborar en un estudio sobre la gente mayor”. Ése es el espíritu que ahuyenta el alzhéimer.

 

Este post ha sido publicado en el Journal of Feelsynapsis #11

Para leer más:

  • Mortimer JA, Snowdon DA, Markesbery WR. (2008) Small head circumference is associated with less education in persons at risk for Alzheimer disease in later life. Alzheimer Dis Assoc Disord. 22(3): 249-254.
  • Sánchez Dueñas, B. (2006). Mujeres Andaluzas. Universidad de Córdoba, Córdoba.
  • Snowdon DA (2001) Aging with Grace: What the Nun Study Teaches Us About Leading Longer, Healthier, and More Meaningful Lives. Bantam Books, Nueva York.
  • https://www.healthstudies.umn.edu/nunstudy/faq.jsp
  • https://www.healthstudies.umn.edu/nunstudy/pdf/Aging_With_Grace_Excerpt.pdf
  • http://www.autopacte.org/