mad-menMad Men es una serie norteamericana, ambientada en la década de 1960 y centrada en el mundo de la publicidad. El título de la serie tiene, como un buen eslogan promocional, chispa, sonoridad y varias lecturas. Además de la evidente (“Hombres locos“), hace también referencia a los hombres que trabajaban en la avenida Madison de Nueva York, sede de muchas agencias similares a las de la serie, y a la expresión “Ad Men”, los hombres de los anuncios, el apodo para las personas que trabajaban en la industria del “advertisement”, es decir, de la publicidad.

Mad Men nos muestra las vidas de los directivos y empleados de la agencia de publicidad Sterling Cooper dentro y fuera del trabajo. Las trayectorias de los personajes y su empresa se mezclan en esa época particular, la década del Baby Boom en los Estados Unidos, con el desarrollo de una economía en expansión, un nuevo contrato social basado en el consumo y el triunfo del American Way of Life.
mad_men_2734_color_wide-6f17b2a9f3fc938d59bd16a0c237cea26154c7cb-s6-c10También con los profundos cambios en las corporaciones, la familia y la pareja que suceden durante ese período. La serie no olvida mostrar parte del lado menos glamuroso de la sociedad y la cultura estadounidense de ese tiempo, incluyendo el abuso del alcohol y el tabaco, el sexismo, la homofobia, la misoginia y la discriminación de la mujer, el racismo, la hipocresía y unas relaciones de pareja con fuertes dosis de mentira y engaño, ejemplificadas en los frecuentes adulterios. Mad Men ha sido un éxito de crítica y público destacándose la calidad de sus guiones, su presentación del cambio social en la segunda mitad del siglo XX, la cuidadosa puesta en escena y el trabajo excelente de los actores y los directores. Ha ganado quince Emmys y cuatro Globos de Oro.

draper_tentacionEl protagonista de la serie es Don Draper, muy bien interpretado por Jon Hamm, y que tiene entre sus características principales, su creatividad y ambición, un pasado oscuro que incluye un secreto que no desvelaré por si alguien no ha visto la serie, un consumo de alcohol y tabaco que ahora consideraríamos enfermizo y un donjuanismo compulsivo.

Al comienzo de la serie Draper vive el sueño americano. Tiene una esposa perfecta, tres hijos sanos y guapos, una buena casa y un buen trabajo. Ella, graduada en Bryn Mawr –una de las Siete Hermanas, un grupo exclusivo de colleges femeninos- y con una proyección incipiente como modelo, abandona su carrera y se convierte en ama de casa. A lo largo de los capítulos, mientras progresa profesionalmente, los affaires de Don Draper ponen su mundo patas arriba, sin que esto evite que vaya pasando de una mujer a otra. don-and-bettyAlcanzado el tercer capítulo de la sexta temporada, Draper se ha acostado en pantalla con diecisiete señoras y señoritas, siendo en algunos casos encuentros ocasionales y en otros relaciones más prolongadas.

La historia del donjuanismo precede con mucho al propio Don Juan. Distintas épocas dan distintos nombres este deseo exagerado y a la actividad sexual compulsiva, denominándolo satiriasis, masturbación compulsiva, erotomanía, comportamiento sexual compulsivo, hiperfilia, trastorno hipersexual, compulsividad sexual, dependencia sexual, comportamiento sexual descontrolado, comportamiento sexual compulsivo, impulsividad sexual, adicción al cibersexo, hipersexualidad problemática o adicción al sexo. No todos estos términos son exactamente iguales y varían en sus características, causas, pronóstico y época pero todos encajan en ese marco general de la hipersexualidad. La clasificación internacional de enfermedades de la OMS (ICD-10) incluye dentro de su lista de patologías el deseo sexual excesivo, dividido en satiriasis para hombre y ninfomanía para mujeres (código F52.7) y la masturbación excesiva (código F98.8).

Dibujo sexLa hipersexualidad se puede definir como un deseo sexual o actividad sexual que es extremadamente frecuente o sucede súbitamente y con cierta frecuencia en un ambiente inapropiado. Puede ser causada por problemas de salud, como en la hipomanía de los trastornos bipolares, en el síndrome de Klüver-Bucy, el síndrome de Kleine-Levin, los trastornos esquizoafectivos o la enfermedad de Pick. También puede ser consecuencia del consumo de algunos fármacos o sustancias químicas, tanto las que aumentan el deseo sexual como las utilizadas para el tratamiento del párkinson o las metanfetaminas, como las que disminuyen las inhibiciones sexuales como el alcohol y otras drogas.  

Según Rufo de Éfeso, un médico del siglo I, había que tratar a las personas con hipersexualidad,- lo que entonces se asociaba con una erección continua, conocida como  priapismo-, evitando los pensamientos, sueños y conversaciones eróticas, y tratando el cuerpo con sangrías, dieta estricta y baños fríos y calientes. escultura-panPara los estudiantes de Galeno, la causa del donjuanismo era una mala alimentación, el abuso de sustancias intoxicantes y unos hábitos sexuales sin moderación. Es decir, el abuso del sexo no satisfacía y moderaba esos deseos, sino que llevaba a una pulsión que se autoalimentaba en una espiral de deseo y actividad sexual. Las ideas de Galeno se mantuvieron hasta la implantación de la experimentación, la observación reglada y el método científico.

Con el desarrollo de la Ciencia moderna quedó claro que el cerebro es el principal órgano del la sexualidad, de modo que los frenólogos, ese grupo a medio camino entre la charlatanería y el emplazamiento científico  de la actividad conductual, iniciaron la búsqueda de la localización encefálica del donjuanismo. Pese a lo inexacto de sus teorías supuso un avance el fijar el trastorno en una zona cerebral en vez de en los órganos sexuales. Estos charlatanes siguen activos doscientos años después de que fueran totalmente desacreditados y la página web de la Red de Psíquicos y Mediums, timadores y engañabobos como esos que alguna televisión programa, indica a día de hoy que si tienes bultos en la parte inferior de la nuca tienes más posibilidades de ser un hipersexual. No hace falta que palpe su nuca, no tiene ningún fundamento y es más interesante que revisemos las explicaciones que ha ofrecido la comunidad científica sobre el donjuanismo.

A lo largo del siglo XIX se estudian con gran interés los comportamientos “aberrantes”, los de aquellas personas que siendo aparentemente buenos ciudadanos alteran su comportamiento tras una lesión, una enfermedad o sin causa reconocida, y se convierten en seres asociales, delictivos, peligrosos. El London Medical and Physical Journal publicaba en 1833 el caso de un hombre de 55 años “de modales suaves y carácter pacífico, así como muy devoto” que se cayó y se golpeó la cabeza con un poste de la cama lo que condujo a un cambio llamativo en su carácter:

“Está atacado de una satiriasis violenta y continua, y de tal salacidad, que persigue sin medida a su esposa, a sus hijas y a todas aquellas mujeres que se cruzan en su camino. Este hombre, anteriormente tan pío y modesto, ha caído en un delirio erótico extremo y se abandona sin medida a realizar proposiciones y actos de la máxima indecencia. Este estado de casos se ha ido incrementando durante unos tres meses, tiempo en el cual su mente y sus fuerzas se han ido debilitando, cuando tras un violento arrebato, causado por el rechazo de su esposa, lassato viro et satiate, cayó en una convulsión.”

flat,550x550,075,fLa mayoría de los médicos europeos consideraban que el donjuanismo iba ligado al exceso de masturbación. Según estas teorías tanto uno como lo otro podían causar graves daños en el sistema nervioso, en particular en la memoria y en la inteligencia. El médico Michael Ryan escribía en 1839:
“Satiriasis y ninfomanía son enfermedades en las que los pacientes sienten un deseo irresistible de copular así como un abuso de las funciones reproductivas. La primera enfermedad ataca al varón y la segunda a la mujer. El Sr. Deslandes es de la opinión, y yo estoy totalmente de acuerdo con él, que no existe una diferencia real entre estas enfermedades y la masturbación compulsiva, y que deben ser consideradas tipos de locura.”

Durante la segunda mitad del siglo XIX y el comienzo del XX, muchos consideraron la satiriasis así como otros trastornos de la sexualidad como una manifestación de una degeneración hereditaria del sistema nervioso. Como sucede en gran medida en nuestra sociedad actual, algunos intelectuales consideraron que las anomalías en la sexualidad iban unidas a una “enfermedad social”, en aquel caso al gran desarrollo de la ansiedad y los miedos sociales que acompañaron el impacto de la I Guerra Mundial y la posguerra, con un incremento aparente en la incidencia de la hipersexualidad y las denominadas perversiones sexuales.

En la década de los 1960 se planteó el uso de fármacos para tratar a los delincuentes sexuales, lo que se ha llamado la castración química, obligando a violadores o depredadores sexuales a tomar un combinado de hormonas que suprimiera el deseo sexual. 171094859El parlamento alemán, que debatía la idoneidad de dichos tratamientos, invitó a la Dra. Ursula Laschet, directora de un departamento de psicoendocrinología en el Palatinado, a una comisión especial celebrada en noviembre de 1968. La sorpresa se produjo cuando esta médico indicó que un tercio de los ochenta pacientes que tenían en ese momento bajo medicación habían ido voluntariamente a la clínica por dificultades en sus matrimonios. El motivo: hipersexualidad, donjuanismo o satirismo.

En ese mismo informe, el Dr. Werner Krause, del Instituto de Investigación sobre Sexualidad de la Universidad de Hamburgo, aportaba también información insistiendo en que era imprescindible distinguir entre aquellos que eran adictos al sexo pero no se metían en problemas con la ley de aquellos otros cuya hipersexualidad les llevaba a cometer crímenes y delitos como acosos sexuales o violaciones.

El donjuanismo se afronta desde distintas perspectivas: para unos se trata de un problema de adicción al sexo mientras que para otros es un trastorno compulsivo y un tercer grupo considera que se debe a un deficiente control sobre el equilibrio entre los impulsos y las inhibiciones. Repasemos estas tres opciones:

  1. El concepto de la hipersexualidad como una adicción fue planteado en la década de 1970 por miembros de Alcohólicos Anónimos que consideraban que su conducta sexual se parecía demasiado a sus hábitos de consumo de alcohol. Posteriormente se crearon en los Estados Unidos redes de apoyo y terapia para los adictos al sexo incluyendo Sex Addicts Anonymous, Sexaholics Anonymous, Sex and Love Addicts Anonymous y Sexual Compulsives Anonymous. 3321424585_Addiction_Cycle_xlargeEl grupo de revisión del Manual Estadístico y Diagnóstico de los Trastornos Mentales (DSM) de la Asociación Americana de Psiquiatría propuso añadir la adicción sexual en la nueva edición de 2013 pero dicha idea fue rechazada al considerar que no hay suficientes pruebas de que se trate de un proceso comparable a las adicciones a sustancias químicas.
  2. Las compulsiones son comportamientos que una persona lleva a cabo para reducir sentimientos de ansiedad o tensión. Según esta explicación de la hipersexualidad, la persona se implicaría en la actividad sexual más por reducir la tensión que sufre que para expresar un deseo sexual. El problema es que la persona afectada puede, tras un alivio en el corto plazo, experimentar sentimientos de vergüenza, aumentando la tensión en el largo plazo y entrando en un sistema que se retroalimenta y convierte su ansiedad y su hipersexualidad en crónicas.
  3. El desequilibrio entre deseo e inhibición se relaciona a menudo con el lóbulo frontal.  Algunos autores consideran que el donjuanismo es un problema neurobiológico con un sustrato histológico o  bioquímico en el lóbulo frontal del cerebro (células dañadas, malas conexiones o alteraciones en la química de los transmisores), tal como sucedió con Phineas Gage que tras una lesión en esta región cambió completamente su forma de ser. Algunas personas con lesiones en esta zona muestran cambios en su comportamiento, incluyendo avances sexuales inapropiados o hipersexualidad. También se detecta en un 7-8% de las personas con enfermedad de Alzheimer. Otros aspectos que actúan como factores de riesgo para un desequilibrio entre deseo e inhibición son los cambios premenstruales, la exposición a hormonas virilizantes prenatal o postnatalmente, la pérdida de función cognitiva debida a una demencia progresiva y los factores psicológicos como el deseo de proximidad física o de olvidar episodios desagradables de su vida actual o de su pasado, algo que encaja bien en el personaje de Don Draper.

dsm-growsPara otras personas el tema del donjuanismo es parte de nuestra afición a patologizar, a convertir en una enfermedad lo que se sale de la media. Según este enfoque ese criterio de “excesivo” o “extremo” lo único que hace es estigmatizar a las personas que no se ajustan a las normas de la cultura imperante o a las convenciones sociales de un lugar y una época determinada. No sabemos cuántas personas pueden estar afectadas de hipersexualidad. Según los estudios de Kinsey, uno de cada catorce hombres tiene orgasmos con una frecuencia de una vez al día o más tras algún tipo de actividad sexual, pero no está claro si eso está dentro del rango de la normalidad o no.

Una de las explicaciones neurobiológicas que se postula actualmente para la recurrencia de la hipersexualidad es que un comportamiento sexual de alta frecuencia y con un fuerte compromiso emocional podría llegar a alterar los circuitos cerebrales, que “aprenderían” ese comportamiento sexual compulsivo y reforzarían el ansia sexual en un proceso parecido a la potenciación a largo plazo que se observa en la memoria y el aprendizaje.jamesbondthecasanova_7839
El tratamiento de la hipersexualidad es muy variado y de dudosa eficacia. En la actualidad lo más común es abordarlo con tratamientos farmacológicos, utilizando antidepresivos, o con terapia individual, de pareja o en grupo para modificación de la conducta. En la época victoriana las mujeres que se masturbaban, eran etiquetadas de promiscuas, e incluso las que eran víctimas de agresiones sexuales eran consideradas enfermas mentales y en muchas casos internadas en un hospital psiquiátrico. Al llegar al hospital eran sometidas a un examen pélvico y si tenían un clítoris engrosado se les aplicaba un tratamiento de vómitos inducidos, sangrías, sanguijuelas, dieta, duchas frías, mangueras de agua dirigidas a la cabeza o los pechos y, en ocasiones, ablación del clítoris. Afortunadamente hemos avanzado mucho, y no solo desde esos tiempos sino también respecto de la época, mucho más reciente, representada en los episodios de Mad Men.

rexjon_1838022aEl impacto de Mad Men en la actualidad y el poder de la televisión en la cultura popular son llamativos. Cuando Don Draper leyó el poema “Mayakovsky” de Frank O’Hara al final del primer episodio de la segunda temporada, el libro del poeta entró en la lista de los 50 más vendidos en Amazon. El nombre de su esposa, Betty, aumentó enormemente su popularidad para las recién nacidas en los Estados Unidos en el 2010. Christina Hendricks, Mad Men - AMCEse año y el siguiente se programaron tres musicales en Broadway con el mismo perfil de época y personajes de Mad Men. Se hicieron muñecos Barbie y Ken con la apariencia de Don, Betty y Joan, se lanzaron líneas de ropa inspiradas en el vestuario de la serie e incluso la empresa Nailtini fabricó cuatro tonos de laca de uñas ajustados a los vestidos de cóctel mostrados por las actrices. Se pusieron de moda los trajes de Draper, con chaquetas más cortas y cintura más alta, las corbatas estrechas, las gafas de carey, los sombreros fedora o las mujeres con curvas como la explosiva Joan Harris (Christina Hendricks). Confiemos que otras cosas como el alcoholismo, el tabaquismo, el racismo y el donjuanismo no experimenten también un revival similar.

 

Para leer más:

  • Eghigian, G. (2012) Hypersexual Disorder: An Encounter With Don Juan in the Archives http://www.psychiatrictimes.com/sexual-addiction/content/article/10168/
  • http://www.psychics.co.uk/psychictests/phrenology/
  • http://www.slate.com/articles/arts/television/2013/04/which_mad_men_characters_score_the_most_the_slate_mad_men_scorecard.html
  • http://www.vogue.co.uk/beauty/2010/08/05/janie-bryant-mad-men-nail-polish-line