comp_2Los países líderes de Occidente, Estados Unidos y distintas naciones europeas como Gran Bretaña o Alemania, llevan años señalando que el número de estudiantes que siguen carreras de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas es menor del necesario. El tema ha surgido porque esta formación especializada se considera imprescindible para mantener el liderazgo científico y tecnológico de estos países y se ha visto que el número de personas cursando estos estudios era menor que el que las instituciones públicas y las empresas iban a necesitar en los próximos años. El resultado de este debate ha llevado a una presión sobre la necesidad de reformar la educación pública en primaria y secundaria para fomentar la base y el atractivo de estas disciplinas así como a modificar los criterios para conceder visados de trabajo a inmigrantes, abriendo los cupos de países asiáticos donde existe un alto número de personas bien preparadas e interesadas en esos puestos bien pagados. 6842023-blackboard-with-mathematics-formulasPor parte de los estudiantes españoles el problema parece ser una imagen de alta exigencia académica durante la carrera y que luego los trabajos no están excesivamente bien pagados. Contrasta con lo que sucede con las carreras de Economía o Derecho que se suelen ver más fáciles de cursar y con una mayor facilidad para alcanzar una buena posición laboral, posturas que son cuando menos muy discutibles.

Un estudio reciente plantea que puede haber una cantera de talento para estas carreras científicas y tecnológicas: los jóvenes afectados de un trastorno del espectro autista. Un estudio publicado a finales del 2012 en la revista Journal of Autism and Developmental Disorders indicaba que los estudiantes de secundaria afectados de un TEA escogían estas carreras en mayor proporción que la población general. Sin embargo, hay que tener en cuenta que los estudiantes con autismo acceden a la universidad en una proporción mucho menor que el resto de sus compañeros de estudios. SimonBaron-CohenPor otro lado, un estudio previo realizado por un grupo del que forma parte Simon Baron-Cohen de la Universidad de Cambridge, demostraba la existencia de una correlación entre autismo y talento para las matemáticas. Los autores del trabajo concluían que era necesario animar y ayudar a los jóvenes con autismo para que accedieran a la enseñanza universitaria porque era bueno para ellos y para el conjunto del país, logrando un refuerzo de las áreas científicas y tecnológicas y ser al mismo tiempo una sociedad más inclusiva y más justa, añado yo.

El estudio del grupo de del Instituto SRI international liderado por Xin Wei se ha basado en un seguimiento de 11.000 estudiantes norteamericanos (National Longitudinal Transition Study-2) indicando que la proporción de los que eligen esa especialización era del 34,31% en el caso de los jóvenes con TEA frente a un 22,8% en el resto del grupo. También se analizaron otros 10 grupos de personas con discapacidad incluyendo problemas visuales, trastornos intelectuales, problemas del habla y el lenguaje, discapacidad auditiva, trastornos emocionales, daño cerebral traumático, problemas ortopédicos y otros). Ninguno de estos otros grupos mostró una atracción por las disciplinas científicas y tecnológicas como los muchachos con autismo. Como noticia negativa, los estudiantes con autismo estaban en los que tenían un menor porcentaje de acceso a la universidad siendo el tercero por la cola de todos los grupos de discapacidad estudiados. 12171212-geometry-mathematics-and-physics-wireframe-symbol-vector-illustrationLos tipos de carrera escogidos con mayor frecuencia por las personas con un TEA eran informática (16,2 % frente al 7% en la población general) y ciencias (12 % frente al 8% en la población general) y entre los temas que eran determinantes en el acceso de un muchacho con TEA a la universidad estaban el sexo (39% de los chicos y 3% de las chicas escogen estas carreras frente a un 29% y un 15% en la población general), los ingresos familiares (los estudios universitarios son muy caros en Estados Unidos) y la habilidad para interaccionar en una conversación (fundamental en los procesos de selección).

A la hora de buscar una explicación para la preferencias por las carreras científicas y tecnológicas se ha pensado en la peculiaridad del proceso mental en las personas con autismo. Así, estarían por encima de la media en la sistematización, que incluye el análisis y la comprensión de sistemas basados en reglas -incluyendo las leyes naturales- y por debajo de la media en procesos empáticos, que afectan al pensamiento social y al emocional, algo que puede pesar más en las carreras sanitarias, Psicología o Magisterio).

Para Baron-Cohen una posible explicación para esa preferencia podría ser que las personas con autismo pensaran de forma natural como científicos, serían por decirlo de alguna manera, científicos natos. Igual que un investigador analiza datos buscando tendencias, esperando determinar una ley que afecte al conjunto, las personas con autismo seguirían esta sistematización buscando esas normas universales con las que ellos se sienten cómodos.

mathematicsAlgunas de las estrategias gubernamentales en los países anglosajones para promover la elección de carreras científicas y tecnológicas empiezan a tener en cuenta las peculiaridades de las personas con autismo. Entre ellas es adjudicarles habitaciones individuales en las residencias universitarias o proporcionarles tutorías que les apoyen a la hora de adaptarse al mundo universitario. También es importante, en países donde la universidad es muy cara (más de 30.000 euros al año de media por estudiante) el apoyo financiero a estos muchachos mediante becas de estudios.

El sistema de selección del alumnado universitario es distinto en Estados Unidos o el Reino Unido que en España. En esos países anglosajones se producen frecuentemente entrevistas individuales entre un equipo de selección de la universidad y los alumnos solicitantes. Baron-Cohen recomienda a los padres establecer un contacto con la universidad con mucha anterioridad, cuando los muchachos tienen quince o dieciséis años. En esos contactos previos, los jóvenes con TEA pueden visitar la universidad incluyendo las habitaciones donde se realiza el proceso de selección, familiarizarse con el ambiente, las luces, los ruidos… y tener mayores posibilidades de pasar los filtros. Nuestro sistema de pruebas de acceso puede ser menos agobiante para un muchacho con TEA pero también puede ser bueno bisitar el aula donde tendrán lugar los exámenes y revisar con ellos lo que hay que llevar (carné, ficha del instituto, bolígrafos, etc.)

Estos estudios sobre preferencias académicas refuerzan la idea de que el cerebro autista utilizaría una forma diferente de pensar. Los individuos afectados por un TEA se sienten menos atraídos por los aspectos sociales, por el ámbito social y relacional y mostrarían todo su potencial en estudios y puestos laborales que trabajan con la regularidad, la organización, la exactitud, el trabajo individual. El reto ahora es aprovechar esa peculiaridad del cerebro autista a favor de las personas con autismo, de su inserción laboral, de su desarrollo personal y profesional, así como desarrollar todo su potencial en su aportación a la sociedad.

 

Para leer más:

  • Baron-Cohen S. (2012) Autism and the technical mind: children of scientists and engineers may inherit genes that not only confer intellectual talents but also predispose them to autism. Sci Am. 307(5): 72-75.
  • Fessenden, M. (2013) Students with autism gravitate toward STEM majors. Nature http://www.nature.com/news/students-with-autism-gravitate-toward-stem-majors-1.12367
  • Wei X, Yu JW, Shattuck P, McCracken M, Blackorby J. (2012) Science, Technology, Engineering, and Mathematics (STEM) Participation Among College Students with an Autism Spectrum Disorder. J Autism Dev Disord. 2012 Nov 1. [Epub ahead of print]

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