Un estudio publicado en la revista Pediatrics ha investigado la relación entre condiciones metabólicas de la madre y trastornos en el desarrollo de sus hijos. Entre las condiciones estudiadas estaban la hipertensión, la diabetes y el sobrepeso. Se han encontrado relaciones estadísticamente significativas entre las tres condiciones metabólicas de la madre y algunos problemas del desarrollo de los niños pero la correlación más clara se ha encontrado entre obesidad en la madre y trastornos del espectro autista en el hijo.

Las mujeres embarazadas obesas tenían 1,6 veces la probabilidad de tener un hijo o hija con autismo y más del doble de tener un bebé con otra dificultad en el desarrollo. Las mujeres con diabetes, tanto la de tipo 2 como la diabetes relacionada con el embarazo tienen 2,3 veces la probabilidad de tener un hijo con retraso en el lenguaje o el aprendizaje.

Estos estudios epidemiológicos, donde se analizan condiciones que muestran una correlación positiva no permiten determinar relaciones causa-efecto, tan solo que los niños con autismo tienen más probabilidad de tener una madre con obesidad que los niños sin autismo.

Es no obstante preocupante porque en muchos países desarrollados, incluido España, el índice de obesidad está aumentando (al igual que lo está haciendo el número de niños con autismo) y es imposible no pensar, basándonos en estos datos, que la “epidemia de autismo” y la “epidemia de obesidad” puedan estar relacionadas.

El estudio se llevo a cabo en la Universidad de California, Davis, bajo la dirección de la Dra. Paula Krakowiak e incluyó 1004 niños entre 2 y 5 años de edad, nacidos en California y que ya participaban en otro estudio de la misma universidad, el proyecto CHARGE (Childhood Autism Risks from Genetics and the Environment). De los niños, 517 tenían un TEA, 172 otros trastornos del desarrollo y 315 eran controles.

Dentro de los niños con TEA incluidos en el estudio, 48 nacieron de madre con diabetes de tipo 2 o gestacional, 111 de madres obesas y 148 de madres con alguna condición metabólica como la hipertensión arterial.

En el grupo de los niños con otros trastornos del desarrollo, 20 tenían madres con diabetes tipo 2 o gestacional, 42 madres obesas y 60 eran hijos de madres con alguna otra condición metabólica.

El estudio estadístico de los datos de niños y madres mostró que todos los trastornos metabólicos eran más frecuentes en las madres de niños con un trastorno del desarrollo que los controles pero no había relación entre presencia de diabetes en la madre y desarrollo de autismo en el hijo pero sí parecía haber una conexión entre obesidad de la madre u otra condición metabólica y desarrollo de autismo por el niño. Por otro lado, los retrasos en el desarrollo iban asociados con la obesidad y la diabetes y en menor medida con cualquier otra condición metabólica.

Estos estudios sugieren la importancia de encontrar formas de reducir la proporción de personas obesas y hacer un mayor esfuerzo por cambiar el estilo de vida.

Según Krakowiak y su equipo, un 60% de las mujeres norteamericanas en edad maternal (20-39 años) tienen sobrepeso, un tercio están obesas y un 16% tienen un síndrome metabólico, es decir, un conjunto de síntomas que incluyen hipertensión arterial y resistencia a la insulina que aumenta el riesgo de una enfermedad coronaria.

Este estudio abre una nueva vía y genera más interrogantes de los que aclara. Estamos muy lejos de entender porqué puede producirse esa relación entre obesidad y autismo. Los investigadores no saben el porqué de estos datos. Hay algunas teorías muy preliminares como que se deba a problemas vasculares o a un exceso de proteínas inflamatorias y que alguno de esos factores o sus subproductos pudiera afectar al desarrollo cerebral en la etapa fetal, pero al día de hoy es pura hipótesis.

Hay otras explicaciones que plantean que la relación entre el sobrepeso y la diabetes con los trastornos del desarrollo sería indirecta. Un médico sugería un vínculo a través de las grasas parcialmente hidrogenadas. Debido al mayor consumo de comida precocinada por personas con sobrepeso o diabetes, estas condiciones pueden indicar que alguien consume muchas de las grasas llamadas “trans-fats”. Estos lípidos tienen formas anómalas y su incorporación a las células cerebrales durante el desarrollo fetal puede explicar trastornos del desarrollo en los niños de la generación de la comida basura.

Otra alternativa es que un problema de mala nutrición sea el punto de unión entre la obesidad o la diabetes maternal y el autismo. Se ha comprobado que algunas personas con sobrepeso tienen deficiencias vitamínicas y la vitamina D en especial se ha relacionado con el incremento de casos de autismo. El problema nuevamente puede ser la comida precocinada que tiende a ser deficiente en vitaminas, minerales y sobre todo las grasas omega-3, que se consideran  necesarias para el desarrollo neuronal.

Ello no obstante, y aunque no sepamos con exactitud en qué medida las dos condiciones (obesidad en la madre y autismo en el hijo) están realmente conectadas, tiene suficiente fuerza como para animar a las mujeres que estén pensando en tener descendencia en esforzarse por lograr un peso adecuado.

Para leer más:

  • Krakowiak P, Walker CK, Bremer AA, Baker AS, Ozonoff S, Hansen RL, Hertz-Picciotto I. (2012) Maternal metabolic conditions and risk for autism and other neurodevelopmental disorders. Pediatrics 129(5):e1121-1128. Epub 2012 Apr 9.