Dos niñas descubren
el secreto de la vida
en un repentino verso de
poesía.

 

Yo que no conozco el
secreto escribí
el verso. Ellas
me dijeron

(a través de un tercero)
que lo habían descubierto
pero no qué era
ni siquiera

qué verso era. Sin duda
ahora, más de una semana
después, han olvidado
el secreto,

el verso, el nombre del
poema. Las amo
por encontrar lo que no
puedo encontrar,

y por amarme
por el verso que escribí,
y por olvidarlo
y así
mil veces, hasta que la muerte
las encuentre, puedan
descubrirlo otra vez, en otros
versos

en otros
hechos. Y por
querer conocerlo,
por

asumir que hay
tal secreto, sí,
por eso
sobre todo.

Denise Levertov