Estamos viviendo en medio de una crisis. Lo sabemos todos, lo sufrimos todos, lo lamentamos todos. Hemos pasado otras crisis en el pasado pero ninguna, que yo recuerde, ha tenido un perfil tan completo, tan penetrante. Es la Gran Depresión del XXI. Si se habla de “tormenta perfecta”, ésta es la crisis perfecta porque hasta en las familias, países y  sectores que están relativamente intactos e, incluso, con buenas perspectivas de futuro, la sensación de desesperanza es omnipresente.Estamos viviendo en medio de una crisis. Lo sabemos todos, lo sufrimos todos, lo lamentamos todos. Hemos pasado otras crisis en el pasado pero ninguna, que yo recuerde, ha tenido un perfil tan completo, tan penetrante. Es la Gran Depresión del XXI. Si se habla de “tormenta perfecta”, ésta es la crisis perfecta porque hasta en las familias, países y  sectores que están relativamente intactos e, incluso, con buenas perspectivas de futuro, la sensación de desesperanza es omnipresente.

La Fundación Bill y Melinda Gates, la principal organización filantrópica privada del mundo, ejemplar por su generosidad, por su eficacia y por su ambición, ha creado un blog titulado “optimistas impacientes”. Allí recoge algunas evidencias sobre nuestra situación actual, ellos que están en primera línea en las zonas más desdichadas del planeta.

Y lo que hay que decir es que estamos rodeados de buenas noticias, en lo más importante que existe: que la gente viva o muera. Hace tres décadas, India tuvo más de 38.000 casos de polio. En 2010 fueron 42. El objetivo inmediato es cero. De los 99 países donde la malaria es endémica, 43 han conseguido reducir el número de personas afectadas a menos de la mitad. Seis millones de personas con VIH están recibiendo tratamiento, un aumento del 2200% frente a 2001. Tenemos vacunas nuevas contra dos de los grandes problemas de los países en desarrollo: la neumonía y la diarrea. La mortandad por SIDA se ha reducido más del 20% en los últimos cinco años, a menos de 2 millones. La malaria y las diarreas infantiles son de los mayores asesinos de la Humanidad y están retrocediendo. Las dictaduras están cayendo como fichas de dominó, grandes grupos de población están saliendo del hambre y apostando por la alfabetización, la educación y la sanidad. No vivimos en un mundo perfecto, pero es el mejor que ha habido nunca.

Un experimento famoso de hace décadas para estudiar el estrés consistía en poner a un ratón en una pecera. Al principio, el animal busca un escape, intenta trepar, nada sin parar y pelea por sobrevivir pero cuando siente que no hay futuro, se para y se deja hundir. Una amenaza nos hace luchar o huir en busca de un escenario más favorable pero cuando el miedo nos desborda, nos quedamos bloqueados, inermes. No nos puede pasar. De esta crisis vamos a salir, más delgados y menos lustrosos, con los dientes apretados y con callos en las manos, pero vamos a salir. Y aquí, por favor, vengan ya llorados.

La Fundación Bill y Melinda Gates, la principal organización filantrópica privada del mundo, ejemplar por su generosidad, por su eficacia y por su ambición, ha creado un blog titulado “optimistas impacientes”. Allí recoge algunas evidencias sobre nuestra situación actual, ellos que están en primera línea en las zonas más desdichadas del planeta.

Y lo que hay que decir es que estamos rodeados de buenas noticias, en lo más importante que existe: que la gente viva o muera. Hace tres décadas, India tuvo más de 38.000 casos de polio. En 2010 fueron 42. El objetivo inmediato es cero. De los 99 países donde la malaria es endémica, 43 han conseguido reducir el número de personas afectadas a menos de la mitad. Seis millones de personas con VIH están recibiendo tratamiento, un aumento del 2200% frente a 2001. Tenemos vacunas nuevas contra dos de los grandes problemas de los países en desarrollo: la neumonía y la diarrea. La mortandad por SIDA se ha reducido más del 20% en los últimos cinco años, a menos de 2 millones. La malaria y las diarreas infantiles son de los mayores asesinos de la Humanidad y están retrocediendo. Las dictaduras están cayendo como fichas de dominó, grandes grupos de población están saliendo del hambre y apostando por la alfabetización, la educación y la sanidad. No vivimos en un mundo perfecto, pero es el mejor que ha habido nunca.

Un experimento famoso de hace décadas para estudiar el estrés consistía en poner a un ratón en una pecera. Al principio, el animal busca un escape, intenta trepar, nada sin parar y pelea por sobrevivir pero cuando siente que no hay futuro, se para y se deja hundir. Una amenaza nos hace luchar o huir en busca de un escenario más favorable pero cuando el miedo nos desborda, nos quedamos bloqueados, inermes. No nos puede pasar. De esta crisis vamos a salir, más delgados y menos lustrosos, con los dientes apretados y con callos en las manos, pero vamos a salir. Y aquí, por favor, vengan ya llorados.

La Fundación Bill y Melinda Gates, la principal organización filantrópica privada del mundo, ejemplar por su generosidad, por su eficacia y por su ambición, ha creado un blog titulado “optimistas impacientes”. Allí recoge algunas evidencias sobre nuestra situación actual, ellos que están en primera línea en las zonas más desdichadas del planeta.

Y lo que hay que decir es que estamos rodeados de buenas noticias, en lo más importante que existe: que la gente viva o muera. Hace tres décadas, India tuvo más de 38.000 casos de polio. En 2010 fueron 42. El objetivo inmediato es cero. De los 99 países donde la malaria es endémica, 43 han conseguido reducir el número de personas afectadas a menos de la mitad. Seis millones de personas con VIH están recibiendo tratamiento, un aumento del 2200% frente a 2001. Tenemos vacunas nuevas contra dos de los grandes problemas de los países en desarrollo: la neumonía y la diarrea. La mortandad por SIDA se ha reducido más del 20% en los últimos cinco años, a menos de 2 millones. La malaria y las diarreas infantiles son de los mayores asesinos de la Humanidad y están retrocediendo. Las dictaduras están cayendo como fichas de dominó, grandes grupos de población están saliendo del hambre y apostando por la alfabetización, la educación y la sanidad. No vivimos en un mundo perfecto, pero es el mejor que ha habido nunca.

Un experimento famoso de hace décadas para estudiar el estrés consistía en poner a un ratón en una pecera. Al principio, el animal busca un escape, intenta trepar, nada sin parar y pelea por sobrevivir pero cuando siente que no hay futuro, se para y se deja hundir. Una amenaza nos hace luchar o huir en busca de un escenario más favorable pero cuando el miedo nos desborda, nos quedamos bloqueados, inermes. No nos puede pasar. De esta crisis vamos a salir, más delgados y menos lustrosos, con los dientes apretados y con callos en las manos, pero vamos a salir. Y aquí, por favor, vengan ya llorados.