A veces en las noches me dan ganas de estar solo

con mi cigarro prendido y mi comezón en los pies.
A veces ando busca que busca la soledad entre todas estas cosas:
en la luz triste de tus ojos, en estas rodillas frías.
Es curioso cómo se busca la soledad y se termina
hecho un tonto, con la cara larga, durmiendo despacio.
Me pregunto si se puede estar solo. Pero de veras solo.
Sentir eso
que dicen que sienten los que buscan y las mujeres
embarazadas,
las plumas de los pájaros, las señoras quedadas.
Al final, puede ser que la soledad no exista, o que existo
demasiado.
Puede ser que esté en algún cuarto,

sola,

pobrecita,
esperando.

Pavel Juárez