El libro ha sido el elemento fundamental de la cultura moderna. Desde la invención de la imprenta en el siglo XV, ninguna otra herramienta ha tenido tanto poder, tanta influencia, ha hecho tanto por el progreso del hombre. El libro, la principal baza compartida por la Ciencia y las Humanidades, ha cubierto todos los ámbitos del saber, todas las culturas, todas las naciones del Globo. De las cartillas para aprender a leer a la poesía más sofisticada, de las novelas del Oeste a los manuales técnicos, las mil caras del libro han forjado nuestra identidad, nuestra educación, nuestros conocimientos, incluso si añadimos periódicos, tebeos y revistas, como tipos de libro un tanto peculiares, una parte importantísima del ocio para la mayoría de las personas.

Hasta hace pocos años el libro ha seguido fiel a sí mismo, y lo que veíamos en una librería era muy parecido a los primeros volúmenes editados por Gutenberg. Hasta ahora. La transformación ha sido mayor en los últimos cinco años que en los quinientos anteriores. Hay ya 15 millones de libros digitalizados en el mundo. Google ha digitalizado 5 millones de libros desclasificados, en muchos casos imposibles de encontrar. Google es una empresa así que será un negocio pero es probablemente también el mayor salvamento cultural de la Historia. Esa información permite hacer estudios que antes eran directamente imposibles. Un grupo de investigadores de Google y Harvard han analizado las palabras de 5,2 millones de libros, lo que les ha permitido ver la evolución de lenguaje, de la censura, incluso de la fama. Han visto, algo que no sorprende, que la fama llega a gente más joven (29 años de media a mitad del siglo XX frente a 43 a comienzos del XIX) y que esa fama es más efímera. Pero no queda ahí, Amazon, la principal librería del mundo, vende ya más libros electrónicos que editados en papel. Pequeñas empresas como Bubok permiten la edición a la carta, solo se edita un ejemplar cuando llega un cliente que lo quiere adquirir. Ya no hay tiradas mínimas. Cualquiera puede ser autor o editor. Se escriben libros a medias entre personas que no se conocen y aunque hay, como siempre, los que tienen miedo al cambio, jamás ha sido tanta la creación, esa característica única y maravillosa de los humanos, como en estos días. Frente a los agoreros, estoy convencido que el libro y las librerías, más flexibles, más diversas que hace unos años, están aquí para quedarse mucho tiempo. Y es que como dijo Jerry Seinfeld, una librería es una de las pocas evidencias que tenemos en la actualidad de que la gente sigue pensando.