Cuando hablamos de conservación de la Naturaleza, de especies en peligro, siempre pensamos en los linces, quizá en los tigres o los osos panda, pero las plantas, aunque tengan menos “encanto” también tienen sus dificultades.

El pasado octubre se ha publicado la primera lista de plantas amenazadas de extinción. La lista usa las mismas categorías que la IUCN usa para animales (Situación no preocupante, Casi amenazada, Vulnerable, En Peligro, En situación crítica de Peligro, Extinta/Extinguida en condiciones libres. La “Sampled Red List Index for Plants” indica que un 22% de las especies silvestres tienen serio peligro de extinción. Es un porcentaje algo mayor que el de los mamíferos (21%) y mucho mayor que el de las aves (12%). De las especies amenazadas, un 63% están en los bosques tropicales, áreas húmedas que están siendo arrasadas por las empresas y los particulares, con el consentimiento de los gobiernos locales y la anuencia de los gobiernos de los países desarrollados que son los únicos que pueden combinar conservación y desarrollo sostenible, a un ritmo cada vez mayor.

Hacer un listado de especies de plantas y su estado de conservación tenía una gran dificultad por su enorme número: hay identificadas unas 380.000 especies, frente a unas 10.000 especies de aves. Así que la investigadora principal del proyecto, Eimear Nic Lughadha, Directora de Operaciones Científicas de los Reales Jardines Botánicos en Kew, Londres, decidió seguir una técnica similar a la que se utiliza con los anfibios, las aves o los mamíferos. Los investigadores recogieron una muestra de plantas en función de su grupo taxonómico y su distribución regional. Así que eligieron cinco grupos: briofitas (musgos y hepáticas), pteridofitas (helechos), gimnospermas (incluyendo coníferas y cícadas), monocotiledóneas (incluyendo palmeras, orquídeas y hierbas) y dicotiledóneas (todas las demás). El grupo más amenazado son las gimnospermas (pinos, abetos, cicas,…) , de las que el 36% corre riesgo de extinción. La lista se ha basado en el análisis de los datos de 4.000 especies y permitirá una referencia para el seguimiento del éxito o fracaso de los programas de conservación en los próximos años.