Barbie o por su nombre completo Barbara Millicent Roberts “nació” en 1959 y desde entonces se ha convertido en la muñeca más vendida en el mundo, con más de 1.000 millones de unidades comercializadas, en más de 150 países. La empresa Mattel presume de que cada semana se venden millón y medio de barbies lo que hace unas 2,5  por segundo.  La anorexia nerviosa lleva más tiempo entre nosotros y fue descrita como enfermedad por sir William Gull, uno de los médicos personales de la reina Victoria en 1873. Este trastorno alimentario se caracteriza por un rechazo a mantener un peso sano, un miedo obsesivo a ganar peso y una imagen propia distorsionada a la hora de establecer cómo el individuo evalúa su propio cuerpo y su alimentación. Es una enfermedad mental seria, con una alta incidencia de combinación con otros trastornos (comorbilidad) y el mayor riesgo de muerte de cualquier enfermedad psiquiátrica.

 

La muñeca Barbie fue creada por Ruth Handler, esposa de uno de los socios fundadores de Mattel, Eliot Handler. Ruth había visto que su hija Bárbara construía personajes de adultos cuando jugaba con sus muñecas. Sin embargo, la gran mayoría de las muñecas de la época tenían el aspecto de bebés o niños pequeños. En un viaje a Alemania, Ruth descubrió una muñeca llamada Bild Lilli, que correspondía a un personaje de comic que era una secretaria, de espíritu libre, con las cosas claras y con muchas curvas. Era una muñeca cara, con ropa que se vendía aparte y que no iba dirigida a un público infantil sino más bien a fetichistas y personas con costumbres sexuales atípicas. A pesar de eso, Ruth Handler pensó que aquella muñeca podía ser lo que su hija querría y compró tres, una que regaló a su hija y dos que llevó a Mattel. Tras una negativa inicial, Mattel empezó a fabricar la nueva muñeca en Japón, con empleados que trabajaban en casa cosiendo a mano la ropa, un traje de baño de listas negras y blancas, y con un nombre recordando a la hija de Ruth. Las ventas fueron un éxito: el primer año se vendieron 375.000 con lo que se compraron todos los derechos de Bill Lilli y se cerró su fabricación. Barbie es novia de Ken Carson desde 1961  (ver una reedición de un posible primer encuentro en Toy Story 3)

Con el tiempo, Barbie tuvo, además de 7 hermanitos o hermanitas, más de cien amigos, familiares, vecinos y compañeros de banda musical. Tenía también más de cuarenta mascotas incluyendo, además de perros y gatos, caballos, leones, cebras y osos panda. Barbie también “enseñaba” algunos de los problemas del mundo real. Cuando su amiga discapacitada Becky fue introducida en el mercado, sus concienciadas propietarias pudieron comprobar que la silla de ruedas no entraba en el ascensor de la Casa de los Sueños de Barbie.

Desde el primer momento, hubo controversia sobre el nuevo juguete. Según Tom Henderson, de ParentDish, si la muñeca hablara lo primero que diría sería “Deja de mirarme el pecho”. De hecho, el tamaño de su delantera ha sido objeto de polémica desde su aparición en 1959, donde numerosos padres consideraron sus medidas como exageradas y escribieron cartas airadas a los periódicos y a la propia empresa. La cosa no tiene pinta de cambiar y parece que se seguirá mirando el pecho de Barbie. En 2010 Mattel ha sacado la “Video Girl Barbie” que lleva una pequeña cámara web, sí, justo encima del pecho, disimulada como un medallón. Sin embargo, la controversia ahora es por otro motivo. El FBI ha indicado que las muñecas con cámara podrían ser usadas por pederastas y predadores sexuales para inducir a las niñas dueñas de las barbies a hacer películas en la intimidad de su dormitorio y descargarlas en internet.

En 1964, Mattel sacó al mercado a Skipper, en teoría y quizá en la realidad pues comparten el mismo origen, la hermanita de Barbie, una muñeca de una niña mucho más adaptada a los cánones tradicionales. En 1975, alguna mente privilegiada de los departamentos de diseño de Mattel lanzó al mercado “Skipper Creciendo”(Growing Up Skipper)  donde la plana Skipper, si se le rotaba el brazo, mostraba como su pecho iba aumentando.  Pronto se vio que esta “interactividad” era más popular entre los hermanitos de las propietarias de la muñeca que entre ellas mismas.

Una de las principales críticas a Barbie es que ejemplificaba un modelo de una mujer perfecta, con unas medidas imposibles y que generaba ansiedad, insatisfacción y conductas alimentarias aberrantes al ir entrando en la adolescencia las niñas que habían tenido a Barbie como su juguete favorito. La base de datos de la Women’s Studies International Vivir con un trastorno alimentario es algo terrible, destructivo y que te aísla en el ámbito social. En las últimas décadas han aumentado notablemente los ingresos hospitalarios por trastornos alimentarios y se ha encontrado una estrecha relación con la frecuencia y la intensidad de las dietas realizadas para conseguir unas medidas perfectas. La difusión de Barbie es enorme. Se ha calculado que el 90% de las niñas americanas entre 3 y 10 años tienen una Barbie y si tienen una, lo normal es que tengan al menos siete más. En 1971, Mattel ajustó sus moldes y la nueva muñeca tenía más caderas y menos pecho pero se la siguió haciendo responsable de los problemas de dietas de las adolescentes occidentales y de la adicción a la cirugía plástica pocos años después.  La omnipresencia de la nueva muñeca se asoció con las preocupantes cifras de trastornos de la alimentacion en Estados Unidos y en todos los países de su entorno cultural. Según datos recientes, el 2% de las niñas norteamericanas desarrollan anorexia en algún momento de sus vidas, el 15% una bulimia y el 70% se ven gordas. En 1961 el equipamiento de la “Barbie canguro” venía con un libro titulado “Cómo perder peso” que incluía el siguiente consejo: “No comas”. En 1965, otro paquete de accesorios llamado “Fiesta de pijamas” (Slumber party) incluía el mismo libro y una báscula rosa que marcaba 50 kilos (110 libras) lo que sería 16 kilogramos menos de lo que debería pesar una persona de su altura (1,75 m).

Se ha hablado también de un “lado oscuro” de la relación de las niñas con sus barbies y de una época, algo mayores que tienen tendencia a descabezarlas, mutilarlas y someterlas a distintos tipos de torturas. En 1991, apareció una nueva muñeca denominada la “Feliz de Ser Yo”. El nuevo juguete tenía un guardarropa con 9 opciones, poco frente a las más de 100 de Barbie y tenía articulaciones en los brazos y las piernas. Según su creadora, Cathy Meredig, no solo hacía que las muñecas fueran más fáciles de vestir, sino que mostraban una capacidad de movimiento “como las mujeres activas que se divierten y se involucran en la vida”. La fábrica de las “Feliz de Ser Yo” tenía el nombre de Corporación de Juguetes de Alta Autoestima. Si no fuera cierto, parecería un nombre de comedia. “Feliz de Ser Yo” fue recibida con júbilo por psicólogos y feministas, quizá con el doble de  júbilo por las psicólogas feministas,  pero no por sus pequeñas clientes que siguieron prefiriendo a Barbie. Por cierto, hay una Barbie psicóloga.

Meredig dijo que el impulso para crear la “Feliz de Ser Yo” era que había visto que sus amigas, incluso con magníficos desarrollos profesionales o con buenas experiencias en su vida personal mostraban una insatisfacción con su vida y con ellas mismas, que ella relacionaba con los arquetipos de perfección imposible a los que la sociedad de consumo les había acostumbrado desde niñas, señalando coo culpables prototípicos a las muñecas Barbie. Las feministas también atacaron a Barbie por corresponder a un modelo machista: había Barbie peluquera, recepcionista, niñera, maquilladora, dependienta,  maestra,…  No faltaba ni uno solo de los tópicos. La Barbie Parlante era capaz de decir 270 frases entre las que estaban “¿Tendremos alguna vez suficiente ropa?”, “!Me encanta ir de compras!”  y “La clase de matemáticas es muy difícil” Ante las críticas, Mattel reaccionó quitando la última frase de su repertorio y creando nuevos vestuarios para una Barbie profesional: aparecieron la Barbie médico, la Barbie piloto de carreras y la Barbie astronauta. La Barbie azafata fue acompañada por la Barbie piloto de líneas aéreas. Incluso  apareció una Barbie candidata presidencial, predecesora de la señora Clinton.

La “Feliz de Ser Yo” tenía unas medidas más cercanas a una mujer más parecida a la media de la población real, con una cadera más ancha, pies más grandes y cuello y piernas más cortos. Asumiendo una escala “humana” , Barbie tendría unas medidas extraterrestres de 91-46-84 mientras que la “Feliz de Ser Yo” se tenía que conformar con 91-69-96. Según el Hospital Central Universitario de Helsinki, Finlandia, con esas medidas, Barbie no tendría suficiente grasa subcutánea y habría perdido la menstruación, una de las características diagnósticas de la anorexia. Se han calculado las medidas de Barbie y aunque raras parece que no son imposibles y que corresponderían a una de cada 100.00 mujeres. No sería por tanto cierta la leyenda urbana de que con ese tamaño de pecho y de pies rodaría por el suelo cada pocos pasos. En el caso de los hombres parece que las cosas son más fáciles y uno de cada 50 correspondería a las medidas de Ken.  Sin embargo, ni siquiera las proporciones perfectas son garantías de nada. El día de San Valentín de 2004 Barbie dejó a Ken después de 43 años de novios. Parece que Mattel produjo un nuevo molde y hay nuevas esperanzas para el pobre Ken.

Las mujeres son del 85 al 95% de los pacientes con trastornos graves del comportamiento alimentario como anorexia o bulimia, apareciendo la mayoría de los casos en la adolescencia o juventud. Aunque hay factores biológicos o nutricionales, es evidente que hay también factores psicológicos, culturales y sociales. Los medios alientan una imagen femenina ideal en los países occidentales que corresponde poco a la realidad. Un estudio epidemiológico de 989.871 personas residentes en Suecia, indicaba que entre los factores de riesgo  de sufrir anorexia estaban el género, la raza y el nivel socioeconómico. Blancos, mujeres y de buen nivel socioeconómico, las características de la Barbie principal (hay Barbies o muñecas asimilables de otras razas) eran las que mayor riesgo tenían de sufrir anorexia, en especial en profesiones en las que hay especial presión social por la delgadez, como modelos y bailarinas, dos de las ocupaciones de la multifacética Barbie. Sin embargo, en 2009, el mismo año que se cumpía el 50º aniversario de la muñeca Barbie,  el Dr.  Worobey de la Universidad de Rutgers realizó una investigación sobre la relación de Barbie y sus propietarias. Encontró, tras hacer un estudio en 254 mujeres, que ni la edad de su primera Barbie ni cuántas barbies habían tenido en su infancia y adolescencia tenían un impacto estadisticamente significativo en su propia imagen ni en su conducta alimentaria. El factor más importante a la hora de predecir el comportamiento alimentario y la obsesión con las dietas de una mujer eran sus recuerdos de cuánto valoraba la apariencia física su familia más cercana.

Ruth Handler, la mujer que había inventado la muñeca Barbie murió en 2002.  Handler tuvo un cáncer de mama en 1970 y le realizaron una mastectomía total. Como las prótesis que le ofrecieron no le convencían creó una línea propia de implantes mamarios llamados NearlyMe, dejando la industria juguetera en 1975 y centrándose hasta el final de sus días en las prótesis mamarias. Preguntada alguna vez por su vida profesional siempre contestaba “Ha ido de pechos a pechos”.

Leer más

  • Lord, M.G. Forever Barbie: The Unauthorized Biography of a Real Doll. Nueva York: William Morrow and Company, 1994.
  • She’s not Barbie, Nor Does She Care to Be. New York Times 15 de agosto de 1991.
  • Worobey J. Barbie at 50: maligned but benign? Eat Weight Disord. 2009 Dec;14(4):e219-24.

 

twitter sígueme

   @jralonso3