En un post anterior, comentaba sobre la orden de detención de Eric Balderas, un estudiante de excelencia de Harvard que había entrado ilegalmente en Estados Unidos con su madre, cuando era un niño. La esperanza de los miles de estudiantes universitarios que están en la misma situación (total integración en el país, buenos resultados académicos, excelente conducta, situación administrativa irregular) es la llamada ley DREAM o DREAM Act. Esta normativa concedería un permiso de residencia temporal de seis años -en tanto cursan estudios universitarios-, que se volvería permanente siempre y cuando conserven durante toda su carrera un buen nivel académico y logren graduarse en la universidad. La Dream Act o Ley para el Desarrollo, Asistencia y Educación para Menores Extranjeros crearía una vía a la ciudadanía para miles de estudiantes indocumentados en Estados Unidos. El 16 de noviembre de 2010 y un grupo de líderes demócratas acordaron presentar la ley DREAM este 29 de noviembre. Obama se reunió en la Casa Blanca con líderes del Grupo Hispano del Congreso (CHC), el senador Robert Menéndez, y los congresistas Nydia Velázquez y Luis Gutiérrez, para hablar de las opciones inmediatas para lograr la aprobación de una reforma inmigratoria. El líder demócrata en el Senado, Harry Reid intentará esta semana forzar la votación, para lo que requiere 60 votos. Políticos, estudiantes y líderes académicos (la última, la presidenta de la Universidad de Brown, ) han salido en apoyo a esta ley.

Hoy, 16 estudiantes y activistas de la Universidad de Texas en San Antonio (UTSA) han sido detenidos y puestos a disposición judicial  por haber irrumpido en la oficina de la senadora federal republicana Kay Bailey Hutchison, en apoyo a la Dream Act. Hutchingson ha tenido posiciones divergentes pero en algún momento había planteado su apoyo a la Dream Act, apoyo que finalmente no había concretado. Debido al alto número de inimgrantes ilegales de origen hispano, Texas es un estado clave para la aprobación de la Dream Act.

Los estudiantes fueron detenidos la noche del lunes por agentes de la policía de San Antonio, y con excepción de una activista, Lorenza Andrade Smith, fueron liberados la mañana de este martes tras pagar fianzas de entre 800 y 1.000 dólares. Inmediatamente después de su detención otro grupo se situó  a las puertas de la oficina de la senadora Hutchinson e inició una vigilia con velas en apoyo a la nueva legislación. Claudia Sánchez, del grupo “DREAM Act NOW!”, informó que Andrade Smith decidió permanecer en prisión hasta que el Congreso apruebe la Dream Act. Entre los estudiantes detenidos se encuentran varios que mantienen una huelga de hambre desde el pasado 10 de noviembre, para demandar a la senadora Hutchinson y a otros legisladores federales la aprobación de la iniciativa legislativa.

“No deseamos más que contribuir a este país y es triste que tengamos que llegar a estas medidas extremas de huelga de hambre para obtener la atención de la senadora Hutchinson”, dijo Lucina Martínez, estudiante de la UTSA que participa en la huelga de hambre.

No sé si es por esos apellidos, Martínez, Sánchez, Balderas, por recordar que las universidades han sido espacios de refugio y libertad, por creer en un mundo donde la educación puede ser una escala de progreso social y una carrera de honor hacia la ciudadanía, por recordar que todos los estadounidenses son hijos de inmigrantes, unos, los nativos americanos, de los cazadores-recolectores que cruzaron el estrecho de Behring y abandonaron Asia, los demás, de oleadas que llegaron en barcos en los últimos cinco siglos siendo recibidos, muchos, por la estatua de la Libertad y por un mensaje de futuro e integración, que en el mundo conocemos como el sueño americano. Sueño es “dream” y en este momento de la Historia, la mejor expresión del sueño americano es la DREAM Act. ¡Dream Act, ya!