Google acaba de informar que hay 129.864.880 libros, títulos, en el mundo.

Esta producción editorial es lo que correspondería a la edad moderna, aunque no se especifica con claridad a qué período se refiere. Quizá se puede entender mejor aclarando que Google llegó a este número utilizando los datos de los International Standard Book Numbers (ISBN), la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, quizá la principal biblioteca generalista del mundo  y la base de datos WorldCat. Como hace con sus arañas de búsqueda, Google utilizó algoritmos matemáticos para eliminar duplicados y dejar fuera materiales especiales como documentos del gobierno.

Es interesante también conocer qué criterio sigue Google para considerar algo como un libro. Según Leonid Taycher, ingeniero informático de Google “una descripción de libro que nos fue útil en Google para manejar metadatos de libros fue la de “tomo”, una idealización de un volumen encuadernado . Un tomo puede tener millones de copias (por ejemplo, una edición particular de Ángeles y Demonios de Dan Brown) o puede existir en solo una o dos copias (como una oscuro trabajo fin de máster languideciendo en la biblioteca de una universidad)”

No sé si es más impresionante que el número sea tan alto (¿cuántas vidas harían falta solo para leer la primera página y decidir si merece o no la pena seguir adelante?) o que sea tan exacto (aunque desde que yo escribo esto hasta que usted lo lea, se habrá modificado ya). Ese número habla también de una pasión humana, única, difícil quizá de expresar, la de la escritura. Y la escritura que llega a terminarse, a editarse, a publicarse, a leerse. Es un proceso que no es fácil y para el que Robert J. Sawyer, escritor de ciencia-ficción, planteó las siguientes seis reglas, basándose las cinco primeras en una propuesta de Robert A. Heinlein, también escritor. Las tomé traducidas de un blog denominado monorama escrito por BEF, junto con la foto de Marylin, que me encanta Gracias por compartirlo.

Regla 1. Escribe
Suena absurdo, pero es lo último que la mayoría de los aspirantes a escritores están dispuestos a hacer. Dice Sawyer que no importa cuántos cursos y talleres tomes, la única manera de convertirte en un escritor es escribiendo. De cien aspirantes, apenas la mitad tendrán la voluntad suficiente para sentarse a hacerlo.

Regla 2. Termina lo que empieces

No se puede aprender a escribir sin haber escrito una historia de principio a fin. Y sólo hasta entonces, teniendo una unidad será muy fácil ver qué partes funcionan y cuáles no. De los cincuenta aspirantes a escritores del principio, veinticinco son incapaces de terminar nada.

Regla 3. No te claves en la corrección

“Las obras se abandonan, no se terminan”, cita Sawyer. Hay que saber en qué momento dejar la obra pues se corre el riesgo de corregir y reescribir interminablemente. “Aunque muchos principiantes no lo crean, un (buen) editor sabrá decirles qué corregir”, apunta Sawyer. “Cualquiera termina una novela”, dijo Juan Hernández Luna, “pero no cualquiera la corrige.” De los veinticinco aspirantes que quedaban, doce son incapaces de terminar sus correcciones.

Regla 4. Debes colocar tu obra en el mercado
Puedes vivir en la fantasía de que eres un escritor profesional, dice nuestro autor, pero no será realidad hasta que no haya alguien dispuesto a pagarte dinero por lo que escribes. A diferencia del mercado anglosajón, donde aún persiste un modesto circuito de revistas que compran cuentos, en nuestro medio es necesario presentar a dictamen tu novela o mandarla a concursos. En cualquiera de los dos casos, hay que colocar el trabajo ahí donde pueda ser publicada y producir dinero. Seis de los doce aspirantes a escritores que restaban serán incapaces de encontrar salida para su novela.

Regla 5. Debes mantener tu trabajo en el mercado hasta que se venda

¿Fuiste rechazado de una editorial? Mándalo a otra. ¿No te mencionaron en aquel concurso? Manda tu novela a otro. Y a otro. Y a otro. Hasta que encuentre su casa editorial. No te desanimes, habrás de enfrentarte muchas veces con el rechazo. Insiste. Yo De los seis escritores que nos quedaban, tres tirarán la toalla desanimados por los rechazos.

Regla 6. Empieza a trabajar en tu nuevo proyecto

De inmediato. Esta es la regla que añade Robert J. Sawyer. No esperes a que se publique tu obra anterior. Sólo así podrás tener un cuerpo significativo de trabajo como para considerarte un escritor profesional. Y si te bloqueas a la mitad, empieza algo nuevo, siempre que te remitas a la regla número 2. De los tres escritores que nos quedaban, sólo uno tendrá la entereza para seguir escribiendo.