Existe una población de hispanoparlantes superior a la de España, con mayor poder adquisitivo y mucha mayor influencia en el destino de nuestro futuro. No, no se trata de México, sino de la población latina de Estados Unidos. Ninguna empresa española ni ninguna institución gubernamental ni ninguna universidad ha conseguido “entrar” en una población con una cultura vibrante (de las radios de Los Ángeles a la literatura chicana) y cuya importancia económica, política y social solo va a crecer en los próximos años.

En las últimas semanas hemos oído la controversia sobre una nueva legislación, de claros tintes racistas, en Arizona. Es una larga historia de más de cien años y con un fuerte impacto social, por los millones de ilegales o fuera de la ley (forajido significa etimológicamente eso) y porque las diferencias económicas hacen que cerca de tres millones de personas entren cada año ilegalmente en el país. Pero a veces, las injusticias, las incongruencias se ven mejor cuando tienen un rostro, se encarnan en una persona. Esta es la historia de Eric Balderas.

Eric Calderas es un muchacho de 19 años que estudia segundo de Biología en la Universidad de Harvard. Tras ser el mejor de su promoción en el instituto, Eric obtuvo una beca completa en la universidad que sale la primera del mundo en todos los rankings y ha manifestado su interés, nada raro entre los que estudian Biología a los 19 años, de dedicarse a la investigación sobre el cáncer. De origen mejicano, vive desde los cuatro años en Estados Unidos. Su madre se trasladó con él y otros dos hermanos huyendo de su marido y trabajó 12 horas diarias empaquetando galletas en una fábrica de Tejas. Balderas declaró “Honestamente, nunca pensé que pudiera llegar a la universidad por mi estatus, pero la escuela me gustaba demasiado y decidí intentarlo”. Fue detenido en el aeropuerto de San Antonio, cuando quería viajar de vuelta a Boston tras visitar a su madre, para trabajar de forma voluntaria en los laboratorios universitarios durante el verano.

Las autoridades de la Universidad de Harvard se posicionaron inmediatamente a favor de Balderas. Christine Heenan, vicerrectora de asuntos públicos y comunicaciones declaró a los medios “Eric Balderas ya ha demostrado la disciplina y ética del trabajo requerida para un trabajo universitario riguroso y, como muchos de nuestros estudiantes, ha expresado su interés en marcar una diferencia en el mundo”. “Estos jóvenes con dedicación al estudio son vitales para el futuro de nuestra nación y el apoyo de nuestra Rectora refleja el compromiso de Harvard con el acceso y la oportunidad para estudiantes como Eric”. No era una decisión ligera ni nueva. La rectora-presidente Drew Gilpin Faust, había urgido al Congreso, un año antes, junto con los rectores de Brown, Tufts y otras universidades a aprobar la Ley Dream, que lleva estancada desde 2001. El propio Balderas también mostraba su compromiso y en marzo había sido uno de los cientos de estudiantes en situación ilegal que habían anunciado públicamente su estatus de inmigrante irregular durante un día nacional de “salida del armario” para personas sin papeles.

Tras su detención, las asociaciones estudiantiles se posicionaron también en su defensa y lo han visto como una oportunidad para impulsar la legislación DREAM (Desarrollo, Asistencia y Educación de Menores Extranjeros). Esta nueva ley abriría un camino hacia la ciudadanía para jóvenes sin documentación a cambio de que sirviesen a su país enrolándose en el ejército durante dos años o obteniendo una carrera universitaria. Que obtener una formación universitaria se considere un aporte a la nación de primer nivel me parece un mensaje maravilloso.

No es el único caso. Jessica Colotl, una estudiante de la Kennesaw State University (Georgia) ha sido detenida por conducir sin carné. Colotl está en los Estados Unidos desde los 10 años y no sé si es fácil para un inmigrante ilegal conseguir un carné de conducir, que es la principal identificación “legal” en los Estados Unidos. Mario Rodas, otro estudiante sin documentos, guatemalteco en este caso, que estuvo a punto de ser deportado hasta que distintos políticos incluyendo Ted Kennedy fueron en su apoyo, abrió el pasado viernes una página en Facebook en apoyo a Eric. Mario indicó sobre él : “Es un estudiante excelente y el ejemplo de persona de lo que este país necesita”. Cuando la BBC preguntó a Balderas qué pasaría si el Servicio de Inmigración y Aduanas le deporta a México, respondió “Ni quiero pensar en eso”. “Aquí está mi futuro y lo perdería todo si me fuera de aquí”, añadió el estudiante de biología.

La vista contra Eric Balderas está prevista para el próximo 6 de julio. Dicen que el “sueño americano” no es muy cierto, que son muy pocas las personas que consiguen triunfar o ascender llamativamente desde su clase social, pero que el hijo de una madre mejicana separada que entró de forma ilegal en el país consiga estudiar en Harvard, que su caso abra un debate sobre la situación de un problema importante, con una fuerte movilización social, que la rectora de su Universidad salga públicamente en su defensa aún tratándose de alguien que está fuera de la ley, que sus compañeros y las asociaciones de estudiantes se solidaricen y se organicen para apoyarlo  solo me hace pensar y decir “Viva los Estados Unidos”. Y que no nos fallen el 6 de julio.