El alcoholismo es una enfermedad. Se calcula que entre un 10 y un 15% de los universitarios muestra algunos signos de dependencia al alcohol y que los hombres tienen cuatro veces más posibilidades de ser afectados que las mujeres.

Debe encenderse una señal de alarma si se tienen uno o más de los siguientes síntomas

  • Ansia de beber: si tienes una fuerte necesidad o urgencia por beber.
  • Prioridad al alcohol. El alcohol se convierte en lo primero por encima de familia, amigos, trabajo, estudio, deporte u otro interés que tuvieras antes.
  • Pérdida de control: no eres capaz de parar de beber, una vez que has empezado.
  • Dependencia física. Síntomas de abstinencia como un estómago revuelto, sudor, temblores, ansiedad tras dejar por un tiempo corto de beber. También te puedes notar incómodo o enfadado si no puedes conseguir una bebida.
  • Mientes sobre la cantidad de alcohol que consumes o bebes a escondidas.
  • Bebes para evitar los síntomas de la resaca o la abstinencia, bebes desde por la mañana.
  • Tolerancia: Necesitas beber una cantidad cada vez mayor para alcanzar el “punto” o sentirte bien o “colocado”.

Hace unos meses se publicaba un artículo en la revista Addiction (ver referencia abajo) indicando que las intervenciones basadas en Internet (IBI) conseguían ayudar a las personas con un hábito de bebida y reducir significativamente el consumo de alcohol.

Este estudio analizaba los efectos de un portal web Check Your Drinking (www.checkyourdrinking.net) diseñado para ayudar a las personas con un problema de alcoholismo. El portal ayuda a calcular a una persona cuánto bebe o cuál es el gasto económico que le supone y está pensado para ayudar directamente a la persona afectada, a sus personas queridas o al profesional que le trata. Los autores anunciaban de entrada “aunque las intervenciones basadas en Internet puede que nunca sean tan eficaces como un encuentro cara a cara con un clínico experimentado, la realidad es que la mayoría de las personas con un problema de bebida nunca reciben una intervención cara a cara, y menos en particular con un clínico experimentado. El reto por lo tanto es diseñar intervenciones que puedan ser accesibles a personas con problemas de bebida y a continuación demostrar su eficacia”.

El diseño experimental del estudio era sencillo: se reclutaron 185 personas con signos de alcoholismo, y de ellos, la mitad recibió una carta con instrucciones diciéndoles como acceder a la página web de Check Your Drinking. La otra mitad fueron considerados como grupo control. A todos los participantes se les hicieron tres encuestas de seguimiento para establecer su nivel de consumo de alcohol: una al comienzo del estudio, otra a los tres meses y la tercera a los seis meses. Los investigadores comentaban que estaban preocupados porque parte de las personas analizadas abandonaran el estudio o dejaran de contestar las encuestas, pero un 92% contestaron las tres, dando fiabilidad al estudio.

Los resultados fueron positivos. “Los resultados de este ensayo son prometedores, con las personas con problemas de bebida que tuvieron acceso al portal de CYD mostrando una reducción de seis a siete bebidas por semana en comparación con los controles (una reducción del 30% en el patrón de bebida semanal). La magnitud de esta reducción es de la misma magnitud que la que se observa en atención primaria mediante encuentros cara a cara para personas por problemas de alcoholismo. En un post anterior decíamos que Internet era ya la principal herramienta de los jóvenes para obtener información, ahora parece evidente que es también una eficaz herramienta de intervención y ayuda. No es el monstruo que algunos dicen o temen, es una puerta al buen hacer, al servicio a los demás, a la esperanza. ¡Vamos allá!

Leer más:

  • Cunningham, J.A. Wild, T.C., Cordingley, J., Mierlo, T.V. & Humphreys, K. (2009). A randomized controlled trial of an internet-based intervention for alcohol abusers. Addiction, Vol 104: 2023–2032.