En el Espacio Europeo de Educación Superior debemos enseñar a nuestros estudiantes, no solo los fundamentos de nuestras asignaturas sino también incidir sobre cosas prácticas, útiles para la vida real. Creo que ésta es una de ellas. En la categoría “Universidad” de este blog, he abierto un apartado llamado “Asesoramiento a jóvenes” pensando en este tipo de información. He participado en algunas entrevistas de trabajo, desde los dos lados de la mesa, he tratado mucho con personas encargadas de la contratación de licenciados y, finalmente, en la bibliografía científica hay una serie de estudios recientes que pueden ser de enorme interés en este tema y no son muy conocidos. Hay investigaciones, fundamentalmente desde la Psicología y la Sociología, pero también desde la Neurobiología, mi área de especialización, sobre cómo es este contacto, directo, corto y trascendente, entre dos personas que están cara a cara por primera vez. Podemos aprender cosas interesantes de esas publicaciones y usarlas en nuestra vida cotidiana. No se trata de engañar a nadie, sino de hacer que las cosas se inclinen hacia nuestro favor. Una pequeña mejora puede ser la que marque la diferencia.

¿Para qué vale?

La entrevista de trabajo tiene varios objetivos. Normalmente se comprobará algún dato de tu currículum, si tu nivel de inglés es tan bueno como dices y quizá aclarar algún punto dudoso de tu trayectoria o saber más de algo que puede ser de especial interés para la empresa. Pero lo más importante suele ser ver cómo eres en persona, decidir si encajarás en los planes de la firma, si pueden confiar en ti, imaginar qué tal te vas a llevar con los compañeros y si eres una persona que va a resolver problemas o a crearlos.

Así que aquí van algunos aspectos básicos:

Haz los deberes

Tienes que saber todo lo posible de la empresa que te va a entrevistar. A qué se dedican, cómo les va, qué planes de expansión tienen, porqué contratan personal, cómo le va si cotiza en bolsa, cuáles son sus principales competidores, qué ventajas tienen ellos, si fabrican algo deberías probarlo (si es algo factible, claro, si hacen satélites te puedes saltar este paso). Si no sabes nada o te pones a preguntar allí cosas muy sencillas demostrarás poco interés por el puesto de trabajo.

Tienes que aprovechar todo lo posible la vía por la que te has enterado del puesto, ya sea un anuncio en un periódico o una persona de contacto. Exprime todo lo que allí se dice, dónde más se ha publicado, qué piden y qué ofrecen.Si es una persona de contacto, ten una reunión con él sin prisas y que te cuente todo lo que sepa.

Hay que ser más que puntual. No se puede llegar tarde, ni siquiera con el tiempo justo. Debes tener unos minutos de margen. No puede ser que tengas problemas con el transporte, con aparcar el coche, con que no encuentras el lugar exacto donde tiene lugar la entrevista de trabajo.

Ante una entrevista de trabajo, el consejo habitual es “sé tú mismo”. Pero normalmente queremos dar una imagen mejor que esa, “mejorarnos” a nosotros mismos. De hecho, en el apartado de la sinceridad hay que saber equilibrar perfectamente lo que se dice. No hay que mentir, pero si la “verdad” es perjudicial, entonces debes maquillarla. Pero debes hacerlo bien, midiendo lo que dices y sin mostrar tensión o duda.

Cuida la primera impresión

En un primer contacto con una persona, le etiquetamos casi instantáneamente sin darnos cuenta. En un estudio se ha visto que en una décima de segundo, las personas nos sentimos capaces de juzgar el atractivo de nuestro interlocutor, si es fiable, competente, agresivo y su facilidad de trato. Con más tiempo, no cambiamos nuestra opinión sino que reforzamos esta primera impresión con más datos, con más evidencias. Se supone que es algo evolutivo de estos primates especiales que somos nosotros aunque evidentemente esos juicios instantáneos no serán muy afinados pero quien te entrevista es tan propenso a llegar a conclusiones con rapidez como la mayoría de las personas. Así que entra en esa habitación imbuido de las tres As: amable, animado y amistoso.

Es muy importante que no cometas errores. No hay cosas concretas que causen una buena impresión, es más una sensación general, pero sí gestos que pueden eliminarte directamente: gestos nerviosos, costumbres socialmente inaceptables (meterte un dedo en la nariz), tics, reacciones extrañas o agresivas. No te rías de manera estruendosa si hace una pequeña broma.

Ponte guapo

Estamos sesgados hacia la belleza. Las personas atractivas ganan más dinero y avanzan más rápido en sus carreras, aunque nos parezca, sobre todo si no tenemos claro estar en ese grupo, injusto. Se llama el efecto “halo”. Si puntúas bien en una característica, por ejemplo atractivo físico, la gente asume que también puntúas alto en otras cosas. Es un proceso totalmente inconsciente pero no por eso menos real. Así que viste bien, muy bien y asegúrate de tener tu mejor aspecto. Cuida tu higiene personal. Que luego no hagan comentarios sobre la ropa que llevabas o la que no llevabas. El afeitado forma parte de la higiene, igual que un buen corte de pelo y unas uñas cuidadas. En una mujer, debes dar una imagen sobria y ligeramente elegante (no lleves el vestido de la boda de tu prima), sin muchas joyas ni mucho maquillaje.

Da un buen apretón de manos

El primer contacto físico con tu entrevistador es darte la mano y es tu primera oportunidad para causar una impresión. Si estás sentado, levántate para saludarle. Agarra esa mano con decisión, no tienes que rompérsela ni dejar la tuya como un pez muerto, y luego muévela un poco arriba y abajo. No te quedes con su mano más de lo que es normal, genera incomodidad y se considera una señal de una personalidad ególatra. Practica un poco. ¿A qué es divertido? ¡Pues hazlo bien!

Los estudios psicológicos han demostrado que la gente iguala inconscientemente un apretón firme con una personalidad extrovertida y sociable y eso suele ser más eficaz en una entrevista de trabajo que una personalidad tímida. El apretón de manos puede marcar el tono de toda la entrevista pues es una de las primeras señales no verbales que un solicitante da sobre su personalidad.

También conviene que estés seguro que tu mano esté caliente. Un estudio en Science, una de las mejores revistas científicas del mundo, demostraba que las personas que habían tenido en su mano un vaso caliente de café eran más amables hacia los demás y los veían con mejores ojos que aquellos que sujetaban un vaso frío. Sugiere que quien te entrevista será más favorable si acaba de dar un apretón de manos a alguien con la mano caliente. Suena un poco absurdo pero la temperatura y el sentimiento de empatía se registran en la misma zona del cerebro.

Recuerda que el entrevistador no es tu amigo ni tampoco tu enemigo. Él hace su trabajo y tiene que decidir en pocos minutos de entrevista a cada uno, cuál es la persona de entre los probablemente muchos solicitantes, que más les interesa.

Imita sus gestos

Este es un consejo muy arriesgado. La mayoría de nosotros tendemos a imitar las expresiones faciales y el lenguaje corporal de aquellos alrededor nuestro, sin darnos cuenta de ello. Nos ayuda a empatizar y se ha comprobado que imitar las posturas y movimientos de otra persona hace que le gustemos más. No debemos olvidar que otros investigadores han concluido que solo se consigue esa impresión positiva si la mímica es inconsciente, si prestamos atención a ello puede afectar al flujo y sincronía de la interacción, causando una mala impresión. Así que es bueno pensar en una semejanza general entre la forma de actuar del entrevistador y la tuya, pero no te obsesiones mucho más con ello.

Mira a los ojos

Nos suelen gustar más las personas que nos miran a los ojos, tanto si su cara es feliz como de enfado. También los encontramos más atractivos, sobre todo si están sonriendo, y especialmente si son del sexo contrario. Así que mira a los ojos, pero no te pases. A nadie le gusta esa sensación de estar debajo de un microscopio o en un concurso para ver quien cambia antes la mirada.

Sé amable y educado

El entrevistador te preguntará todas las cosas que pienso que le ayuden a tomar a tomar la decisión sobre si darte ese trabajo. Recuerda que no es tanto lo que digas, siempre piensan que pueden enseñarte lo que necesites o la “filosofía” de la empresa, como de cómo te comportes. También recuerda que nos suelen gustar aquellas personas con las que tenemos algo en común, así como las que se parecen algo a nosotros. Intenta explorar esa forma de empatizar, si es alguien serio, sé serio, si es alguien que sonríe, sonríe tú también.

Cuando hables de experiencias laborales anteriores, no hables mal jamás del anterior puesto de trabajo, ni del jefe, ni de los compañeros. Da muy mala impresión expresar tus quejas o una imagen muy negativa, aunque sean experiencias verídicas.

Cuida los modales.

Trata de usted hasta que te indiquen otra cosa, aunque sea una persona de tu edad. Si te conducen a alguna sala, ofrécele pasar primero al abrir una puerta o subir en el ascensor, sobre todo si es una mujer. Demuestra tus modales y aparenta estar de acuerdo con el entrevistador siempre que puedas, asiente con la cabeza y sonríe. Se ha visto, aunque nuevamente te parezca incómodo, que funciona, porque la persona que está con nosotros asume que compartes sus creencias y actitudes. Y recuerda el efecto “halo”: si el entrevistador cree que eres una persona de buen trato, también pensará que eres inteligente, trabajador y competente.

Prepara las preguntas

Hay una serie de preguntas que se usan a menudo. Una primera es “Cuéntame algo de ti”. Es una forma de romper el hielo, de empezar una conversación de una forma amable y de ver qué cosas priorizas. La respuesta correcta no es “soy del atlético de Madrid y me encanta el jamón serrano”. El entrevistador no tiene interés en tus hobbies ni en tus preferencias personales. Le interesa tu adecuación al puesto de trabajo. No pretendas convertir la entrevista en algo distinto a lo que es, un paso intermedio para la obtención de un trabajo. Así que presenta algunos datos significativos de ti mismo, recorre brevemente tu historial y tu experiencia y no te alargues más allá de dos o tres minutos. Puedes incluir un detalle personal que no sea conflictivo y en función de la edad del entrevistador, su aspecto, sería muy positivo buscar una posible concordancia, como que te acabas de casar o tienes un hijo pequeño.

Una segunda pregunta tipo es ¿Por qué debería contratarte?. Está claro que la respuesta equivocada es “porque estoy desesperado y necesito este dinero para pagar mis deudas de juego”. Pero ya en serio, aquí debes vender el producto más importante, que eres tú mismo, poner ejemplos concretos de cosas que hayas conseguido y lanzarte con la clara idea de que eres ideal para ese puesto de trabajo. No es el momento de hablar de retos del futuro, de tus esperanzas, de tus sueños sino de logros conseguidos, muescas en tu revólver. No quiere saber qué harías si tuvieras un cliente enfadado, sino cómo solucionaste las cosas cuándo tuviste un cliente enfadado. Tampoco hace falta que pongas muchos ejemplos, ni que aburras al entrevistador, algo claro, positivo y contundente. Pero sé honesto, no mientas ni exageres. Si el entrevistador piensa que eres capaz de engañar, tus oportunidades desaparecen en ese momento.

La tercera pregunta habitual es ¿Dónde te ves dentro de cinco años? Aquí quieren saber si merecerá la pena gastar tiempo, dinero y esfuerzo en formarte o cuando ya empieces a funcionar, te estarás despidiendo. No hables de volver a estudiar, ni de hacer el viaje de tu vida, ni de retomar ningún sueño inacabado. Si has sido muy estable en puestos anteriores indica que tu carácter es de continuidad, que quieres progresar, pero que no te gusta ir de flor en flor. Si tu currículum es muy movido, entonces dí que después de todas esas experiencias ahora quieres ya establecerte, que ya no quieres tanta movilidad y quieres progresar y hacer carrera en esa empresa. No seas muy específico porque si sugieres un tipo de puesto que no existe, el entrevistador puede asumir que eres un claro candidato a, antes o después, abandonar la empresa y seguir buscando.

Otras preguntas típicas de entrevistas son:

¿Su mayor defecto? Piensa en algún defecto que pueda ser una virtud: soy muy cabezón y hasta que no consigo terminar algo no me siento cómodo. Soy un perfeccionista y llevo mal las cosas mal hechas o poco cuidadas.

¿Su mayor virtud? No seas pretencioso ni pedante, intenta reforzar algo que pueda ser importante en ese puesto de trabajo o que no esté en tu currículum (capacidad de trabajo, disposición para aprender, te gusta viajar, te gusta conocer gente de distintas culturas,..)
¿Por qué quiere trabajar aquí? Es el momento de demostrar lo que sabes sobre la empresa.
Si te da la oportunidad de preguntar tú algo, debes mostrar interés y entusiasmo por el puesto de trabajo. ¿Cuáles van a ser tus tareas? ¿Qué espera la empresa de mí? ¿Cuándo podrías empezar si eres elegido? No debes empezar preguntando por las vacaciones, ni por el horario de trabajo, ni por el sueldo ni por las posibilidades de conciliación con la vida familiar, ni contar un problema que tienes y que te tiene preocupado.

Hasta el final del rabo, todo es toro.

Finalmente, uno de los errores más comunes es olvidar que una entrevista dura desde el saludo hasta la despedida, así que un cambio de actitud al terminar el proceso (dejas de ser amable, dejas de sonreír, dejas de mostrar tus buenos modales) pone en relieve que todo lo contado previamente respondía única y exclusivamente a una fachada. Sonríe y mantén una actitud tranquila hasta el final. Y piensa que el puesto es para ti. Es más: ellos son quienes tienen que estar encantados de tener un candidato como tú, pero no lo exteriorices. Deja que el entrevistador asiente que ya ha encontrado lo que buscaba.
Acuérdate de dar las gracias por todo y decir otra vez cuánto te gustaría trabajar para ellos. Que vean que realmente tienes ganas, que estás interesado. Y, si no se lo dicen ellos, pregúntales cuándo tendrás una respuesta, si tendrías que hacer más entrevistas, etc.

Practica
Por último, ensaya, ensaya y ensaya. En todas las cosas importantes, cuánto más y mejor lo hayas ensayado (delante de amigos que te critiquen, que te hagan preguntas, que te den otras alternativas de respuesta) mejor te va a ir. Hay quien ensaya a base de ir a muchas entrevistas de trabajo, pero es una pena desperdiciar una ocasión que podía ser la buena. Lleva todo bien ensayado, bien pensado y estate preparado, con buen humor y con decisión, para todo.

Como decían el sargento que daba las últimas instrucciones a los policías que salían de patrulla en “Canción Triste de Hill Street” (una de las fantasmagóricas traducciones españolas a la serie televisiva “Blues of Hill Street”): “Tened cuidado ahí fuera”. Y, por último, un ejemplo de humor inglés (Monty Python) y las entrevistas de trabajo: