El presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, presentó el pasado 12 de mayo en el Congreso de los Diputados un plan para reducir el déficit público, déficit del que él es un principal responsable. La medida más llamativa es una reducción inmediata del sueldo de los funcionarios y la congelación de dichos sueldos en 2011.  La reducción  anunciada habla de un recorte “medio” del 5% de las retribuciones de los empleados públicos.

Exactamente un año antes, el 12 de mayo de 2009, en el debate sobre el Estado de la Nación, según recogía El Economista, el Presidente anunció un recorte de cinco puntos del Impuesto sobre Sociedades, que, en palabras del propio Zapatero “se une a los 30.000 millones de euros de reducción fiscal realizados entre 2008 y 2009”. Aproximadamente el doble de lo que ahora se considera imprescindible recaudar. Quizá no es superfluo recordar que el déficit del primer trimestre de ese año, según Europa Press, era de 11.345 millones de euros, frente al superávit de 1.272 millones del primer trimestre de 2008.

Las opiniones en los medios de comunicación tradicionales y electrónicos tras esta medida van de los funcionarios que se sienten hartos de ser los “paganos” en tiempo de crisis mientras que en las épocas de bonanza los aumentos han sido muy alejados de lo que sucedía en los sectores privados, a algunos empleados del sector privado que comentan, con mayor o menor acritud, que ya que no existen EREs en la Administración pública, que se reduzcan gastos mediante el recorte de las nóminas. Todo eso unido por supuesto a la mala imagen y desprestigio continuo de los servidores públicos en este país. Con respecto a otras fuentes de reducción del déficit público suele ser muy claro el color político del contertulio o comentarista, según si sugiere reducir la aportación a la Iglesia católica o, por el contrario, propone bajar la aportación a sindicatos y reducir en unos cuantos cientos de miles los liberados sindicales.

Con respecto a lo que nos espera, al título de este post, ¿cuánto nos van a bajar el sueldo? aunque todavía no es oficial, circula la siguiente tabla:

  • Hasta nivel 16: 3%
  • Hasta nivel 20: 5%
  • Del nivel 20 al 26:  7%
  • Del nivel 26 al 30: 10 %

El diario El País publicaba unas cifras no muy diferentes

Hasta nivel 14:  3%

Del nivel 15 al 18: 4.5%

Del nivel 19 al 20: 5.2%

Del nivel 21 al 24: 6.8%

Del nivel 25 al 26: 8%

Del nivel 27 al 30: 10.5%

Por tanto,  en lo que hace referencia al profesorado universitario funcionario, los catedráticos de universidad (nivel 29) y los profesores titulares de universidad (nivel 27) estarían en la parte más alta de la tabla. En el caso de los profesores titulares de Escuela Universitaria (nivel 26) no está claro qué segmento se les aplicaría. Para los altos cargos, fuera de esta escala administrativa, se alcanzaría el  15 %.

En 2004, la ANECA organizó un foro sobre el profesorado universitario. En palabras de José Ginés, lo que existía en la Universidad española era “un salario común relativamente bajo combinado con libertad para que el profesorado pueda buscarse otras fuentes de recursos fuera de la institución. En pocas palabras, bajos salarios y escaso control, un modelo que podríamos definir como el de la “escasez permisiva””. Ginés concluía que “el actual sistema desarrolla la iniciativa individual, pero no la institucional.” ¿Cuál es el mensaje en estos momentos?

En su siempre interesante blog, Sevach escribe un post donde presenta unas medidas para que la llamada “clase política”, sin especificar colores, comparta también el coste de la crisis. Es un escrito que no tiene desperdicio.

Como servidor público, no me hace gracia una bajada de la nómina. Tengo la sensación de que en los últimos años he notado con claridad esa reducción en “euros reales” a la hora de hacer la compra y pagar los recibos básicos. De hecho, según datos sindicales (Confederación Intersindical), la pérdida de poder adquisitivo de los empleados públicos desde 1993 a 2009 alcanzó el 17,1%.

Junto a eso nos viene una subida del IVA, lo que conllevará un repunte de la inflación. Pablo Soto Mirones en el mismo post de Sevach comenta …

Recuérdese cómo en 2008 se coló de rondón en un Real Decreto una medida –que por cierto pasó en su momento inadvertida porque el Gobierno no le dio ninguna difusión cuando la aprobó- que consistió en “rebajar” la fiscalidad de los grandes accionistas de los bancos, sus altos ejecutivos y toda su familia. Todos ellos podrían tributar en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas al tipo reducido del 18% en vez de al del 43% que, normalmente, les correspondía hasta entonces. ¿La rebaja fue importante, no es cierto? Entonces, si a ellos también se les “rebajó”… ¿de qué nos quejamos? Seamos solidarios… aceptando nuestra “rebaja”, ¿no?.

Mi primera preocupación es este país. Hay que hacer los sacrificios que hagan falta, pero bien explicados, con racionalidad y con coherencia. Pero junto a eso, me gustaría saber ¿en qué queda el Estatuto del Profesorado?, ¿en qué queda la legitimidad de una parte en una negociación laboral cuando rompe sin problema los compromisos pactados?, ¿en qué queda ese principio constitucional llamado Autonomía universitaria?