A Manuel Manso, excelente pancreatólogo y mejor persona.

La insulina es una proteína que, junto con otras hormonas, regula el nivel de glucosa en sangre. Su déficit provoca la diabetes mellitus y su exceso, el hiperinsulinismo, genera hipoglucemia. Se suele hablar de tres tipos de diabetes: diabetes tipo 1, que es una enfermedad autoinmune en la que nuestro propio organismo ataca a las células beta del páncreas, las productoras de insulina; diabetes tipo 2, asociada al sobrepeso y que tradicionalmente ha sido considerada un proceso que se iniciaba en la vida adulta, y diabetes gestacional, que tiene lugar durante el embarazo.

Administrar insulina es el método más seguro y eficaz para el tratamiento a largo plazo de la diabetes tipo 1 y la diabetes tipo 2, cuando ha alcanzado ya un cierto nivel de gravedad. Un problema que tiene la insulina es que se degrada con rapidez en el estómago y en la parte superior del intestino, por lo que para administrarla no ha sido posible usar la vía oral (pastillas). La mayoría de las personas que necesitan insulina se la administran mediante inyecciones pero este es un sistema realmente incómodo. Pfizer introdujo un medicamento, Exubera, que era una insulina inhalable, que pasaba de los pulmones a la sangre. El medicamento falló pues los pacientes se quejaban del inhalador y algunos médicos tenían dudas sobre posibles daños en el pulmón tras un vía extraña y un tratamiento que dura muchos años. Ahora, Novo Nordisk, una compañía farmacéutica danesa, ha puesto en marcha ensayos de fase 1 para conseguir una insulina oral. Fase 1 corresponde a los primeros ensayos realizados en humanos, normalmente un grupo de voluntarios de 20 a 100 personas sanas. En esta fase se estudia su seguridad, tolerancia, dosis óptima y su evolución farmacocinética y farmacodinámica.

La insulina tiene 51 aminoácidos por lo que es una proteína relativamente grande. Si supera la acidez del estómago no es fácil que sea absorbida por las células intestinales. De hecho, menos del 1% de la insulina oral llega a la sangre. Administrar insulina por la boca, si conseguimos evitar la degradación en el estómago, es una ruta ideal, pues alcanza directamente el hígado y asemeja la acción de la insulina natural.

Los investigadores de Novo Nordisk han empezado los deberes, conseguir una insulina oral, por la página uno. Se han preguntado cuáles son las enzimas que degradan la insulina y dónde realizan los cortes. De este modo por ingeniería de proteínas han diseñado una insulina que atraviese el estómago sin ser degradada y que pueda ser posteriormente absorbida al torrente sanguíneo.

La otra posibilidad es intentar generar células madre que produzcan células beta de los islotes pancreáticos, las “fábricas” de insulina en el cuerpo humano. Ya en el año 2007, se consiguió generar células productoras de insulina a partir de células del cordón umbilical (ver post). En modelos experimentales (ratones) se ha visto que es posible conseguir células pancreáticas a partir de células madre, que éstas producen insulina, que lo hacen bajo el control del organismo y que sobreviven largos períodos. Sin embargo, el método de colocarlas en el páncreas, mediante inyecciones, no es práctico para su aplicación clínica en un páncreas humano. Además, si el organismo está destruyendo los islotes pancreáticos y eso sigue sin solucionarse es posible que los nuevos implantados sigan el mismo destino. Es evidente que sabemos demasiado poco sobre la genética y la biología celular de la diabetes. Necesitamos entender mejor la enfermedad para diseñar tratamientos realmente eficaces.

En 2009 un grupo del Instituto de Células Madre de Harvard dirigido por Douglas Melton, crearon células madre pluripotentes inducidas (iPS) a partir de células madre adultas de pacientes con diabetes tipo 1. Estas células permiten reconstruir el desarrollo de la diabetes en el laboratorio. Según Melton “Hasta que no podamos ver cómo se desarrolla la enfermedad, no entenderemos el mecanismo y, por lo tanto, no podremos diseñar ningún tipo de tratamiento eficaz o cura”. Las células iPS permiten generar versiones específicas de la diabetes de todos los “jugadores de la partida”: las células beta del páncreas, las “víctimas”; las células del sistema inmune que las destruyen, los “asesinos” y las células del timo que organizan la destrucción, la “Mano Negra”. Como ha dicho Jeanne Loring, directora del Centro de Medicina Regenerativa de del Instituto de Investigaciones Scripps de La Jolla, California “es alucinante que podamos estudiar una enfermedad humana en una placa de cultivo”

La diabetes es una de las plagas del mundo moderno y su extensión es universal, Así que “keep working!”.