Una versión reducida de este post fue publicada en el diario El Mundo.

4 de mayo de 2010

Suplemento emprendedores. Castilla y León.

En la fase actual de la economía española parece evidente la necesidad de generar nuevas empresas, basadas en la innovación, capaces de crecer con rapidez (necesitamos mejoras ya y no dentro de 20 años) y crear riqueza y empleo de forma significativa. Las nuevas empresas pueden tener distintos desarrollos. Algunos investigadores norteamericanos las clasifican en tres grupos: cohetes (“rocket ships”), empresas “calientes” (“hot companies”) y de combustión lenta (“slow burners”). El criterio distintivo es cuántos años necesitan para alcanzar los 50 millones de dólares de facturación. Las empresas “cohete” lo hacen en seis años o menos. Algunas de ellas del sector informático son Adobe, McAfee, Novell o Verisign. Ni Microsoft (8 años) ni Oracle (10 años) estaban en este grupo. En esta dirección se puede ver datos de estos tres tipos de compañías.

En España hay dos problemas evidentes: las empresas que se crean son pocas y las que se crean no tienen un gran desarrollo, no crecen con rapidez, no hay “cohetes”. En la gran mayoría de los casos , se mantienen como microempresas o en el mejor de los casos, se convierten en una PYME. Cincuenta millones de facturación es para prácticamente todas un sueño inalcanzable, así que se convierten en empresas de crecimiento lento o fracasan. La principal diferencia es una gestión ambiciosa, con ejecutivos capacitados para conseguir el crecimiento potente de las empresas. Cuando Cisco fichó un director ejecutivo en 1989, la empresa tenía unos ingresos de 5 millones de dólares. Cuando éste se puso el objetivo de alcanzar 100 millones de dólares parecía una locura pero en 1991 fueron 183 millones. Entre 1995 y 2000, los ingresos crecieron una media de un 53% anual, algo inusitado en una empresa ya muy grande. En marzo de 2000, Cisco era la compañía más valiosa de EEUU con un valor de capitalización bursátil de 531.000 millones de dólares, superando a Microsoft.

El otro problema es la escasa creación de empresas. Distintos programas regionales y nacionales intentan impulsar el carácter emprendedor, en particular entre jóvenes e investigadores universitarios. Es sabido y aceptado que la mayoría de estos procesos acaban en fracaso. Pero hay un perfil que es el creador de empresas en serie. Una persona que es capaz de detectar las posibilidades comerciales de una idea, convertirla en realidad y, normalmente, traspasarla a otra empresa, a inversores o a un equipo de administración. Un pequeño grupo de personas son capaces de crear un número alto de empresas.

Como vemos, tanto para el crecimiento de las ideas como para su maduración en proyectos importantes, el punto clave son las personas: decididas, preparadas, creativas, trabajadoras, constantes. ¿Alguien como tú?