Este post fue publicado el 12 de abril de 2010 en el periódico El Mundo. Suplemento: Innovadores. Castilla y León.

Las imágenes de los países son difíciles de cambiar. Los tópicos son persistentes. Si preguntamos a alguien sobre los principales productos de exportación de Brasil probablemente nos dirá azúcar o café, cuando no, si tiene buen humor, futbolistas o bailarinas de samba. La realidad es que el primer lugar lo ocupa la soja, comprada masivamente por China, y entre los productos principales aparecen aviones y productos de la industria aeronáutica.

En el boletín Technology Review del MIT, encuentro una campaña, impulsada por el ICEX; titulada “New Technologies in Spain”. Esas Nuevas Tecnologías dan una imagen de España muy alejada de los tópicos, las playas y las naranjas, aunque nunca deberíamos olvidar la importancia que el turismo y el sector agroalimentario tienen en nuestra balanza de pagos, nuestro nivel de empleo, nuestra actividad económica.

Las nueve áreas elegidas por el ICEX son todas importantes, algunas evidentes fortalezas, otras voluntariosas, otras dudosas. Y creo que falta alguna. Dos inciden sobre energías renovables (eólica y solar). Las multinacionales españolas de la energía son líderes en estos ámbitos y alrededor han surgido PYMEs con buena proyección de futuro, si cuidan la investigación, el diseño y la calidad. Tres áreas hacen referencia a transportes (aeroespacial, infraestructuras, y redes ferroviarias de alta velocidad). Nuestras constructoras y empresas de ingeniería se han convertido en jugadores globales, consiguiendo importantes concesiones en todos los continentes en el sector de las infraestructuras, pero en el ámbito aeroespacial y la alta velocidad nuestra actividad es subsidiaria, ligada a los verdaderos líderes, tanto países como empresas, de estos sectores.

En otras tres áreas: Biotecnología, Maquinaria y Tecnologías de la Información, nuestra situación es intermedia. El sector biotecnológico es emergente en nuestro país, muy alejado de lo que se puede alcanzar. La industria de la maquinaria no puede competir ya en precios y todavía le falta, en muchas empresas, valor añadido, competitividad. En TI están todos los países desarrollados, ocupamos con claridad algunos nichos de negocio y vemos las oportunidades que nos da ser el país más desarrollado de la comunidad hispanohablante. Por último, se incluye desalinización, que es un tema de importancia pues el agua va a marcar el futuro de nuestro país y de todo el planeta. Entre las ausencias, echo de menos nuestras fortalezas tecnológicas en servicios: nuestros sectores bancarios, turísticos y sanitarios son perfectamente competitivos con los mejores del mundo, lo demuestran cada día y deberíamos sacarlo más partido, aprovecharlo más, venderlo mejor.